Hay autos y camiones que pasan por la autopista Ezeiza-Cañuelas y tocan bocinazos a modo de festejo. Hay hinchas en la puerta del predio de River sonrientes y repletos de felicidad. Hay empleados del club que dejan ver sus rostros plenos de alegría mientras el plantel se entrena a puertas cerradas en Ezeiza.