En realidad, Repsol…

Jul 13, 2012
Últimamente la palabra Repsol está más asociada con litigios y con abogados que con su condición de empresa petrolera transnacional.
Y no vamos a decir que esa “es la realidad”, porque nos meteríamos en enredos filosóficos interminables. Por eso, nos quedamos con la versión Berger que sostiene que la realidad es una construcción social y que or eso pueden existir muchas realidades. Tantas como sociedades existen.
Pero lo evidente es que alrededor de Repsol el conflicto existe y para comprobarlo basta con contar cuántos abogados están ahora en torno a la transnacional petrolera. En la Argentina, aquí y en todas partes.
Cuentan los cables que Repsol amplió la demanda presentada en un tribunal de Nueva York contra el Gobierno argentino por la expropiación de YPF, por entender que los nuevos dirigentes de la compañía violaron las reglas del mercado estadounidense al no comunicar cuestiones como su política de dividendos.
Sabrán los abogados (¿sabrán?) lo que significa eso, pero la demanda está “marchando” hace un mes en Nueva York, aunque sin ir tan lejos, podemos ver que aquí mismo, en Tarija, existen contra Repsol (versión boliviana) múltiples quejas de sus trabajadores. Un dirigente de esos trabajadores dijo que las denuncias serán de conocimiento del Ministerio de Trabajo, la Gobernación y las instancias en defensa de los derechos sociales y laborales de las personas como la Asamblea permanente de Derechos Humanos y la Defensoría del pueblo.
A pesar de que suena complejo, no debe serlo para Repsol, porque hace muy poco una jueza de Argentina dispuso la no disponibilidad de los fondos que la española Repsol pudiera percibir en compensación por la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera argentina YPF.
La medida fue adoptada por la jueza Edith Cristiano, de la sureña ciudad argentina de Río Grande, a solicitud de la Federación de ex agentes de YPF, que reúne a unos 25.000 antiguos empleados de la compañía que reclaman ser reconocidos como accionistas.
Debe haber mucho más, pero con lo dicho es más que suficiente para acordarse de esa maldición, esa sí española y no transnacional como Repsol, que dice categóricamente: “entre abogados he de veros”.
Aunque seguramente existen abogados muy buenos, su estereotipo está asociado con la “chicana” o anomía, o sea la transgresión de normas, algo de lo que los abogados saben mucho, porque a diferencia de los delitos, que son transgresión de las leyes, la chicana es muy difícil de probar y más difícil aún de sancionar.
Y ya que nos metimos con abogados y con refranes y frases célebres, citemos algunos más, para rematar: «El abogado es un hábil caballero que se ocupa de cuidar nuestros bienes de nuestros enemigos para poder quedárselos él», decía Henry Brougham.
O este otro, atribuido al actor, director y comediante estadounidense Steven Alexander Wright: «El otro día rompí un espejo. Dicen que son siete años de mala suerte, pero mi abogado me dice que puede conseguir que se queden en cinco».
Metida entre tantos conflictos, vamos a ver que “consigue” Repsol.
Se aceptan apuestas.