La opulencia desgastada de Cachuela Esperanza

Escrito por  Redacción central/ El País eN Ago 04, 2017

La población de Cachuela Esperanza es la síntesis de una triste historia, a pesar de haber sido uno de los centros industriales más codiciados durante el “boom” de la goma.

La goma y la castaña son para el Oriente lo que la plata y el estaño significaron para el Occidente. Cachuela Esperanza es una población ubicada a orillas del río Beni en el departamento que lleva el mismo nombre, frontera con Pando.
Cuando se llega a la población, la primera impresión es el deterioro de sus construcciones que datan del tiempo de la colonia. Muchas de ellas están a punto de desplomarse. El teatro es célebre y se mantiene en buen estado. Dicen que aquí se escuchaban muy buenos conciertos de trovadores, declamadores y poetas. Espectáculos a los que acudía la aristocracia que explotaba la goma. En los años 30 se pasó la primera película sonora llegada a Bolivia.
La leyenda cuenta que el explorador y médico norteamericano Edwin Heath a punto de naufragar  junto a su expedición en 1880, divisó una remota posibilidad para evitar ser absorbidos por el torrente de las aguas. Entonces uno de sus ayudantes preguntó: “¿Hay posibilidad de que no perdamos nuestras vidas?”. Libres del percance decidieron bautizar el lugar como Cachuela Esperanza. Dos años más tarde, salvó su vida Nicolás Suárez en una embarcación que contenía 4.000 arrobas de goma. Suárez estableció su domicilio en Cachuela Esperanza y la fundó el 31 de marzo de 1882. Desde entonces muchos gomeros bregarían por ubicarse en la zona. Algunos miembros de la familia Suárez acreditaron el negocio en el tiempo del “boom” de la goma.
La explotación de caucho era muy lucrativa. Los Suárez establecieron su propia empresa en Londres. En el apogeo de su poder la familia llegó a controlar alrededor de 70.000 millas cuadradas del norte y centro de Bolivia. Era un verdadero imperio económico y Cachuela Esperanza su pequeño reino. Pero la historia de la familia Suárez no solo fue de empoderamiento, también se suscitaron desgracias como la muerte de uno de los hermanos acometido por las peligrosas tribus que poblaban la región amazónica, o la desaparición de la esposa de Nicolás Suárez, que murió arrastrada por la corriente de las aguas.
Cachuela Esperanza creció al influjo del auge de la goma. Fue una de las pocas poblaciones del oriente en alcanzar un descomunal desarrollo. A principios de la década de los 90´contaba con teatro, hotel, farmacia y almacenes de primer nivel. Hoy la vida en la población trascurre en apacible calma. Hay energía eléctrica desde las 6 de la tarde a las 11 de la noche. La alcaldesa de Cachuela Esperanza reclama atención del Gobierno. Con orgullo dice que hace pocos meses por fin tienen acceso a los servicios de telefonía móvil. Shisley Martínez tiene el deseo de mejorar el turismo en la zona. “Como usted verá Cachuela tiene muchos atractivos y aparte tiene historia”. Recuerda: “en el tiempo de Nicolás Suárez, Cachuela Esperanza fue el sustento de la nación. Con sus recursos se solventaba el país, se pagaban a todos los empleado del Gobierno”. Melancólica, al recordar los pasajes de la historia del pueblo, la alcaldesa señala que recién después de mucha pelea lograron ser escuchados por el presidente. “Le escribimos una carta muy simple en la que le hicimos conocer nuestras necesidades. A los 15 días respondió y desde entonces algunas cosas han comenzado a cambiar. Nos colaboró con la subvención de combustible para la energía eléctrica, tenemos posta médica, ambulancia y estamos esperando que se construya la hidroeléctrica”.
Más de 1.602 personas habitan en la actualidad la población que tiene título de sub alcaldía. “Imagínese un pueblo que sostuvo la economía del país tiene una escuela que está a punto de desplomarse”. La alcaldesa invita a los bolivianos a venir a Cachuela Esperanza. Para hacer la invitación más atractiva los convoca al Festival de Playa que se realizará el 20 y 21 de agosto donde además de ofrecer guisos de pescado y de Yatoarana, “el pescado más rico del mundo”, afirma la alcaldesa, hay kermeses, carrera de motos, la elección de la Miss Playa, camping y otras distracciones.

La casa de Suárez
Conocer Cachuela Esperanza es conocer a sus fantasmas. La sensación de historia y aventurera extraordinaria, es absoluta. Quedan para los ojos algunas significativas huellas: la iglesia construida sobre una roca, como en las mejores tradiciones cristianas; el teatro -hoy escenario de reuniones comunitarias- y la gran casa del timonel del grupo, Nicolás Suárez, que actualmente alberga la escuela de la comunidad.
En las primeras dos décadas del siglo veinte Cachuela Esperanza era un hervidero. Los precios de la goma se habían duplicado en esos años y las tensiones bélicas y territoriales derivadas del conflicto del Acre llevaron a Nicolás Suárez a establecer en Cachuela Esperanza un sólido enclave productivo, base de todos los negocios familiares.
A pesar de las condiciones de aislamiento con respecto al resto de la República y los altos costos de transporte para llegar a los mercados internacionales, Cachuela Esperanza comenzó a poblarse de fastuosas residencias construidas por arquitectos franceses y equipadas con muebles venecianos. Proliferaron las canchas de tenis, los jardines y los establos con caballos árabes directamente traídos desde Andalucía. “La ciudadela tenía, además de la iglesia, un colegio, un hotel, un teatro y un hospital que, en 1920, era el más moderno de Latinoamérica, conducido por médicos alemanes especializados en enfermedades tropicales, con un incipiente servicio de psicología y con el primer equipo de rayos X de América Latina, por lo cual atraía a pacientes que llegaban del Brasil, Perú y Colombia.”
Cachuela Esperanza era el centro del complejo industrial de la Casa Suárez y Hermanos. Desde allí se realizaban todas las transacciones con el continente europeo, mediante sus oficinas propias en Londres. La empresa tenía más de mil ochocientos empleados, que trabajaban en grandes talleres, barracas y oficinas dotadas de energía eléctrica y permanente comunicación telegráfica. No era raro ver contadores ingleses trabajando en la sede central de la empresa y se construyó un pequeño ferrocarril para evitar las cachuelas que atravesaban el río Madera.
En los años de mayor expansión económica, la Casa Suárez tenía enormes propiedades cercanas a los cinco millones de hectáreas y un capital superior a los dos millones y medio de libras esterlinas.
La Primera Guerra Mundial y el colapso en los precios de la goma en el mercado internacional, originado por la fuerte competencia de Malasia y otros países asiáticos, determinaron un lento pero irreversible proceso de decadencia de la Casa Suárez y de su enclave en Cachuela Esperanza.

más datos sobre la población

El primero
En mil novecientos treinta, Nicolás Suárez fue el primer industrial en introducir tecnología para el procesamiento de la castaña en el país y comenzó a exportar esta materia prima

Tiempo de oro
En las primeras dos décadas del siglo veinte Cachuela Esperanza era un hervidero. Los precios de la goma se habían duplicado en esos años y las tensiones bélicas y territoriales derivadas del conflicto del Acre llevaron a Nicolás Suárez a establecer en Cachuela Esperanza un sólido enclave productivo

Riqueza
En los años de mayor expansión económica, la Casa Suárez tenía enormes propiedades cercanas a los cinco millones de hectáreas y un capital superior a los dos millones y medio de libras esterlinas.