Doble aguinaldo y aumento pueden dañar a trabajadores

Escrito por  Alejandro Zegada /El País eN Mar 27, 2015

Hay preocupación entre analistas económicos y empresarios nacionales ante lo que consideran desmesurados incrementos salariales e injustificados dobles aguinaldos, pues en los hechos, aunque los bancos tienen más dinero que nunca para prestar, “las empresas no están ampliando su capacidad productiva y no están compitiendo para pagar más a los trabajadores”.

En las últimas semanas se ha conocido acerca de huelgas de los  trabajadores de la empresa minera Huanuni porque no recibieron el doble aguinaldo. Más llamativo aún fue el caso de los trabajadores de la estatal Enatex, quienes no sólo no recibieron aguinaldo, sino que ni siquiera se les pagó sueldos desde finales del año pasado.
Se estima que en el país hay un gran número de empresas con serios problemas para pagar no sólo el doble aguinaldo sino incluso sueldos desde noviembre de 2014. Al menos en Cochabamba hay 126 casos denunciados de falta de pago tanto del primer como del segundo aguinaldo y 1077 casos denunciados de falta de pago de salarios y beneficios desde noviembre de 2014, según datos proporcionados por la Jefatura Departamental del Trabajo de ese departamento.
Sin embargo, el Ministerio de Trabajo no ha brindado datos a nivel nacional ni de otros departamentos. Consultados al respecto, funcionarios de dicha institución recomendaron “ir a cada Dirección Departamental del Trabajo para conocer los datos de cada departamento”.
Las cargas sociales sobre las empresas han vuelto a aumentar recientemente tras el acuerdo Gobierno-COB de aumentar el 15 por ciento al salario mínimo y el 8,5 por ciento a la masa salarial. “Contra toda buena intención, sin políticas complementarias, este acuerdo puede resultar dañino para los trabajadores y para la economía nacional”, asegura el economista Roberto Laserna.
Al pagarse beneficios no sustentados en la producción, como aumentos salariales y doble aguinaldo, a la postre esto puede hacer desaparecer la fuente laboral por la inanición de capital de las empresas, agregan otros empresarios consultados.
De hecho, llama la atención que a partir de la gestión 2013 (cuando se promulgó el decreto supremo No. 1802 que garantiza el pago del doble aguinaldo), la tasa de crecimiento de  la base empresarial activa (creación/registro de nuevas empresas) ha estado cayendo drástica y sostenidamente.
Las Estadísticas de Registro de Comercio de Bolivia, publicadas por recientemente por FUNDEMPRESA, dan cuenta de ello: en 2013 esta tasa de crecimiento de la base empresarial era de 80%, y desde entonces hasta febrero de 2015 cayó hasta el 11%, la más baja en los últimos 6 años, y la tendencia parece continuar hacia la baja.

El “débil” argumento
El único justificativo expresado por el gobierno para el pago del doble aguinaldo y otras cargas sociales, incluido también en el mismo DS. 1802, es que un crecimiento igual o mayor al 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB) “repercute de manera directa en el nivel de vida, reposicionando un valor indicativo del poder adquisitivo”.
Por el contrario, renombrados economistas bolivianos y extranjeros señalan continuamente que en realidad el PIB no refleja con precisión el crecimiento y potenciamiento de la economía, y mucho menos las condiciones laborales y de vida de los trabajadores.
Vale recordar que el PIB también fue utilizado por gobiernos “neoliberales” de Gonzalo Sánchez de Lozada, Jorge Tuto Quiroga y Hugo Banzer, quienes afirmaban que sus políticas económicas hacían crecer el PIB entre 4 y 5% anual. De hecho, según datos del INE y UDAPE, la tasa promedio de crecimiento anual del PIB en el periodo 1993-1998 fue de 4.5%, y en los años 1997 y 1998 llegó al  5%.
Sin embargo, poco tiempo después, las empresas privadas exigían perdonazos tributarios y reprogramación de pagos de deudas bancarias, pues en los hechos el Estado boliviano no pagaba sus cuentas y la falta de liquidez era generalizada.
En este sentido, el economista Roberto Laserna considera que “no basta el crecimiento económico para que mejoren las condiciones de vida de los trabajadores. Hay distintos tipos de crecimiento económico y que lo verdaderamente importante es lo que sucede en los sectores económicos que emplean la mayor cantidad de trabajadores”.
Ya es de conocimiento general que el crecimiento del PIB en los últimos años ha estado impulsado fuertemente por la exportación de materias primas, especialmente el gas, cuyos altos precios favorecieron aún más las estadísticas económicas de Bolivia.
“Con ese dinero hemos aumentado nuestras importaciones, manteniendo un tipo de cambio estable y relativamente barato”, señala Laserna.
Y aunque esto ha beneficiado al  consumidor, también daña poco a poco al productor, “especialmente al pequeño productor que tiene mercados locales. A éste le ha sido cada vez más difícil competir con los importadores, por lo que dejó de realizar inversiones, empleó cada vez a menos trabajadores o, por último, se vio imposibilitado de pagarles mejores salarios”, destaca el investigador.
Según datos de FUNDEMPRESA, actualizados hasta febrero de 2015, en Bolivia predominan precisamente las empresas pequeñas: el 86% son empresas unipersonales.
De igual manera, en los últimos años los datos del INE mostraban que sólo el 0,3% de las empresas  en el país son grandes, 4,8% pequeñas y medianas (Pymes) y 94,9% son microempresas. En otras palabras, solo 3 de cada mil empresas en Bolivia son consideradas grandes (y son las principales contribuyentes de impuestos).
Analistas consideran que sólo esas tres de cada mil empresas estarían en condiciones materiales de asumir el pago de un doble aguinaldo, y que esas empresas son las vinculadas a la explotación de gas y petróleo (Petrobras, Repsol, Total, e YPFB) así como las empresas vinculadas a la intermediación financiera (bancos).
En esta línea, el director del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), Marco Gandarillas, señaló que “el gobierno de Evo Morales sigue mentalmente colonizado en lo que a economía se refiere. Las únicas empresas que podrían pagar dos, tres o cuatro aguinaldos son las transnacionales como Petrobras, Repsol y Total que siguen succionando la riqueza petrolera, y las mineras como Sumitomo”.
Además de ello, la tendencia en los últimos años es que los trabajadores están siendo absorbidos más por los sectores informales, donde el subempleo y la precariedad laboral son muy marcados, según ha señalado reiteradamente el economista del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), José Luis Barroso.
Un trabajo de varios investigadores, publicado en el libro “Estatismo y liberalismo, experiencias en desarrollo”, editada por la Fundación Milenio, destaca que no ha habido un cambio en la participación de los sectores de la economía en el PIB, salvo una disminución de la participación de la agricultura en el PIB, y un aumento de la participación de minas-hidrocarburos.
“Ateniéndonos a estos datos, no parece alejado de la realidad afirmar que, en cuanto a la configuración sectorial del PIB, neoliberalismo y neoestatismo han mantenido la estructura sectorial de la economía boliviana, lo cual no justifica que ahora se exija a las empresas bolivianas pagar doble aguinaldo. No tendrán de dónde sacar el dinero”, advierte la investigación.
En países como Alemania, Corea del Sur y otros que han registrado altos niveles de industrialización, los incentivos laborales están vinculados a la productividad en cada empresa y a la generación de riqueza real y no a medidas que carecen de sustento económico, indicaron otros analistas.

El PIB disfraza problemas estructurales de la economía

El economista sueco Jorge Buzaglo se pronunció en contra de seguir utilizando el PIB para medir el progreso económico de los países y afirmó que los procesos económicos insostenibles “como la masiva fuga de capital, el endeudamiento externo, la des-industrialización, la re-primarización y el extractivismo”, que “pertenecen íntimamente a la lógica del capitalismo global, pueden ser indefinidamente consistentes con el crecimiento del PIB”.
En otras palabras, el PIB puede mostrar un saludable crecimiento cuando simultáneamente se profundiza el carácter primario y extractivo de la economía, y mientras crece la desigualdad, la explotación y la pérdida del valor de los salarios.
Según Buzaglo, la ciencia económica, en lugar de enfocarse en “la generación y distribución de ingresos entre grupos y clases sociales”, durante el siglo pasado se dedicó a “la medición de la producción y el ingreso de una manera que sea utilitaria para financiar las guerras y evaluar el potencial militar de los países”, siendo ése el verdadero origen de la utilización del PIB para medir el poderío económico. De ahí lo inapropiado de esa tasa para medir la realidad económica de países como Bolivia.
De acuerdo con Buzaglo, este tipo de contradicciones surgen debido a que el enfoque de los planificadores de las economías en el mundo sigue la lógica del capitalismo. “La lógica del capitalismo es la acumulación de capital: El crecimiento y la acumulación de capital son fines en sí mismos, y están tallados en el código genético del sistema”, explica.
Muchos economistas están buscando formas más integrales de medir el verdadero crecimiento económico de los países y el bienestar de su población. Algunos de ellos proponen que, mientras tanto, se utilice también el Producto Nacional Bruto (PNB), al menos para tener una imagen más completa.
Según los autores Paul Samuelson y William Nordhaus (2002), la diferencia entre el  PIB y el PNB está en la medición de la producción que hacen ambos. El PIB cuantifica la producción total llevada a cabo en un país, independiente de la residencia del productor que la genera (extranjero o nacional). En el caso boliviano, se incluyen por ejemplo, Petrobras, Repsol, y también el sector textilero de El Alto.
En el PNB, por el contrario, solo se incluyen los productos o servicios obtenidos por productores residentes en el país de medición, es decir, los empresarios e industriales bolivianos, aunque hayan producido esto fuera nuestras fronteras.
En este sentido, explican economistas nacionales, “si por ejemplo una cantante, residente en Bolivia, se desplaza hasta España y da un concierto en este país, este servicio se incluirá en el PIB de España y no en el de Bolivia. Por el contrario se incluirá en el PNB de Bolivia, su país de residencia, pero no en el de España”.
Así, el PIB mide lo producido en Bolivia aunque ésta sea en realidad propiedad de extranjeros, parte del ingreso recibido por el trabajo y el capital en la economía interna en realidad les pertenece a extranjeros. El PIB mide el ingreso de los factores de producción al interior de los límites de la nación, sin importar quién percibe el ingreso. El PNB mide el ingreso de los residentes en la economía, sin importar si el ingreso proviene de la producción interna o del resto del mundo.

 

En Bolivia casi todas son microempresas y unipersonales

Según estadísticas de Registro de Comercio de Bolivia, publicadas por FUNDEMPRESA, en 2013 la tasa de crecimiento de la base empresarial era de 80%, y hasta febrero de 2015 cayó hasta el 11%, la más baja en los últimos 6 años. La tendencia parece continuar hacia la baja.
Los mismos datos muestran que hasta febrero de 2015, en Bolivia predominan las empresas pequeñas: el 86% son empresas unipersonales.
De igual manera, en los últimos años los datos del INE mostraban que sólo el 0,3% de las empresas  en el país son grandes, 4,8% pequeñas y medianas, y 94,9% son microempresas: solo 3 de cada mil empresas son consideradas grandes.
Analistas consideran que sólo esas tres de cada mil empresas estarían en condiciones materiales de asumir el pago de un doble aguinaldo, y que esas empresas son las vinculadas a la explotación de gas y petróleo (Petrobras, Repsol, Total, YPFB) y a la intermediación financiera (bancos).