Neoliberalismo: ¿sobrevalorado?, un ensayo de economistas del FMI

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jul 24, 2016

“Son los propios tecnócratas a cargo del sistema los que están, lentamente y a regañadientes, admitiendo que es un fracaso”, afirma Aditya Chakrabortty, el principal editor de economía del diario británico The Guardian.

Chakrabortty, que estudió en la Universidad de Oxford (Inglaterra), hace esta observación poco después de que la máxima autoridad del Banco de Inglaterra (el banco central del Reino Unido), Mark Carney, haya “sonado la alarma” respecto al actual “equilibrio de bajo crecimiento, baja inflación y bajas tasas de interés”.
El Banco Internacional de Pagos (Bank of International Settlements, que es como el banco central del banco central) también había advertido que “la economía global parece incapaz de regresar a un crecimiento sostenible y equilibrado”.
Aunque quizás la revelación más llamativa es la del Fondo Monetario Internacional (FMI), precisamente por el rol que ha jugado esta organización en la expansión e imposición de políticas neoliberales en el mundo.
En un reciente ensayo escrito por tres de los principales economistas del Departamento de Investigación del FMI (Jonathan Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri), titulado “Neoliberalismo: ¿sobrevendido?”, los autores coinciden en que los resultados del neoliberalismo han sido terribles.
No ha traído crecimiento económico (sólo ha mejorado la situación de unas pocas personas), causa fuertes crisis con gigantescas consecuencias humanas y económicas, tanto así que sus costos “podrían ser mucho más grandes que sus beneficios”, sentencian.
Chakrabortty, sin embargo, hace notar que el citado estudio proviene del Departamento de Investigación del FMI y no así de los funcionarios que “viajan a los países en bancarrota y regatean sobre términos de préstamos con gobiernos con problemas de liquidez”, ya que “desde 2008 ha aparecido una gran brecha entre lo que el FMI piensa y lo que hace”.
También llama la atención a que los autores del ensayo del FMI, pese a las cosas que admiten, también defienden la privatización como una forma “más eficiente de provisión de servicios”.
Sin embargo, es innegable una ruptura de los consensos al interior del FMI. La desigualdad y la inutilidad de gran parte de las finanzas modernas, antes ignoradas o consideradas como simples síntomas de problemas económicos, ahora son admitidas por el FMI como causas de los problemas, y además reconocen que estas causas son políticas y no sólo técnicas.
“Con razón los autores del estudio dicen que esta investigación ni siquiera hubiese sido publicada por el FMI hace cinco años”, enfatiza Chakrabortty.
La política económica de Canadá que gana fans
Tras asumir el cargo de primer ministro de Canadá, el joven líder del Partido Liberal de ese país, Justin Trudeau empezó a cumplir su promesa de alejarse de la receta de “balancear el presupuesto” (reducción del gasto público, austeridad y otras medidas de la agenda neoliberal) y por el contrario ha propuesto invertir 96 mil millones de dólares en infraestructura nueva, entre otras medidas de impulso fiscal.
Al ser un gran exportador de petróleo, Canadá ha estado sufriendo por los bajos precios de esta materia prima. La revista especializada The Economist considera que la economía canadiense “necesita un empujón, y en estos tiempos de crédito extraordinariamente barato, el gobierno se está prestando más para impulsar su crecimiento. Lo que está haciendo el gobierno canadiense es usar el sentido común”.
Desde la crisis financiera de 2008, los países desarrollados (principalmente en Europa) han insistido en una política fiscal restrictiva, austeridad y reducción de la deuda mientras tratan de estimular la demanda con bajísimas tasas de interés, logrando apenas magros resultados.
Ahora las organizaciones internacionales están viendo con buenos ojos las medidas del gobierno canadiense.
En su última evaluación, el FMI dijo que “da la bienvenida” al gasto fiscal adicional. Otros economistas, como el nobel Paul Krugman, describió los planes del gobierno canadiense como “política fiscal verdaderamente responsable”.  Y el último comunicado del G20 se adhiere a usar la política fiscal flexible para estimular el crecimiento.
Todo esto constituye un guiño para que otros países “sigan el liderazgo de Canadá. Otros pueden beneficiarse de la valentía de Canadá”, afirma The Economist.