Little Hand, el grupo solidario que cada día gana más adeptos

Escrito por  GUSTAVO MÁRQUEZ/EL PAÍS EN Jul 23, 2016

“Todo inició con el nacimiento de mi hijo Eduardito. Desde entonces dejé de ser indiferente con lo que le ocurría a otros bebés y a otros niños”.

Así, Mariela Baldivieso explica cómo surgió en su mente la idea de crear una de las más importantes organizaciones solidarias de voluntarios de Tarija: Little Hand, que traducido al castellano significa “mano pequeña”.  
Esta organización, sin fines de lucro, se fundó el 16 de agosto de 2012 y actualmente cuenta con 210 voluntarios inscritos, que impulsan causas sociales de diversa índole, todas sobre realidades dramáticas que se esconden a los ojos de la sociedad, hasta que ellos llegan para tratar de ayudar de la manera que sea posible.
Baldivieso cuenta que se dijo a sí misma que impulsaría este movimiento, cuando un día por casualidad de la vida, vio en el Hospital San Juan de Dios que un padre, al no tener dinero para comprar las primeras mudas de ropa para su bebe recién nacido lo abrigó con su chamarra jean. Tras esa vivencia, empezó a donar ropa para recién nacidos.
“Entonces inicié las primeras campañas, le di el nombre Little Hand por el segmento al que queríamos llegar y ayudar. Invité a mi familia y amigos cercanos para recolectar ropa e insumos para recién nacidos, desde entonces hasta el día de hoy nunca paramos. Gracias a las redes sociales mucha gente conoce nuestro trabajo y se unen cada vez más”, explica la voluntaria.
Al principio fue difícil ganarse la participación de la gente, pero al menos varios corazones solidarios ya se habían encontrado. Los voluntarios tuvieron que realizar un trabajo arduo recaudando donaciones de ropa puerta a puerta, promoviendo que las personas comunes se sumen con aportes a las causas, e invitando a participar a conocidos y desconocidos.
“Siempre fue difícil conseguir el dinero para financiar nuestra labor social –relata Baldivieso-debido a que no percibimos apoyo económico de ninguna fundación, empresa o institución. Nosotros empezamos con actividades como venta de garaje, eventos solidarios, hasta llaveritos hemos hecho para así recaudar y convertirlo en medicamentos, suplementos alimenticios, víveres, pañales, etc., según las necesidades que los niños puedan tener”.
La organización ahora apunta a convertirse en una fundación, para lo cual necesita contar con patrimonio. Esta denominación, según su fundadora, colaborará para que la iniciativa se expanda a las provincias y luego a Bolivia, siendo la proyección más ambiciosa llegar al ámbito internacional, con el fin de resolver las necesidades básicas de bebés y niños que nacen en familias de escasos recursos económicos.
En la actualidad no se tienen convenios con instituciones ni entidades, pero sí se han recibido reconocimientos de la Alcaldía y la Gobernación. Cada cierto tiempo se logra apoyo de algunas empresas para realizar rifas y bingos solidarios, o adquirir medicamentos y alimentos.
Pero ¿Qué hacer ante la inminente realidad, ante la pobreza? Baldivieso propone una solución que puede parecer utópica: que haya una instancia o dirección en entidades como la Gobernación o Alcaldía, “que ayude sin tanto trámite” ante cualquier tipo de problema, dando una esperanza y una solución a largo plazo para los casos.
Según ella, admite que esto pasa también por concientizar a la sociedad abiertamente sobre temas frecuentes, como los abusos deshonestos, la desatención en salud, la irresponsabilidad de los padres.
La solución real, según la voluntaria, es la que impulsan cada día, por lo que esperan que haya más personas económicamente capaces, que puedan sentir empatía hacia los casos que presentan, lo que les permitiría tener mayores insumos, pues actualmente los voluntarios ayudan en base a sus posibilidades, con programas y proyectos sencillos que solucionan problemas.
Pese a todo, Baldivieso dice que la esperanza es algo con lo que se debe contar para asumir causas sociales. Una de las cosas que le genera optimismo es saber que la juventud tarijeña tiene la energía para ayudar; sin embargo expresa que en muchos casos se trata de una empatía que está dormida, pero que despierta generalmente ante una desgracia personal. Añade que como organización, su papel es fomentar esos valores.

Los casos se incrementan
La “Casa Little Hand” está ubicada en la calle Crevaux Nro. 0427 (barrio San Roque) y desde su inauguración reciben más casos. Cuenta que anteriormente, los voluntarios tenían que ir a buscar los casos o los conocían por terceros; sin embargo, ahora la gente ya sabe a dónde acudir.
Instituciones como la Defensoría de la Niñez, personas particulares y algunas unidades educativas, también derivan casos a la organización, que experimentó un incremento exponencial en los últimos dos meses, donde se atendieron 65 casos, el doble de lo que se tenía normalmente.
Carlos Eduardo Perales, es voluntario y afirma que se atienden todos los casos, por más difíciles que sean. “Yo entré al grupo porque necesitaba sentirme bien haciendo el bien, ocupando así mi tiempo libre en actividades productivas que le daban alegría a mi alma, y consecuentemente también a mi entorno. Es increíble cómo hay mucha gente que necesita un poco de ayuda, una manito, y es por eso que organizaciones como esta son un granito de arena para construir un mundo mejor”, opina.
En la actualidad, los programas de esta Fundación son: Programa depósito comunal, Programa de Padrinaje, Programa de Voluntariado Juvenil Nacional e Internacional, Productora de Eventos Solidarios, Programa Servicio de Agencia de Empleos Gratuito, Proyecto Taller de Adecuaciones Ortopédicas para Niños con Discapacidades, Proyecto Centro de Salud LH, y Programa de Prevención y Salud Mental.
Pero toda acción solidaria deja marcas personales. Así lo confirman algunos voluntarios consultados, que comentan que mediante la solidaridad entendieron la importancia del rol de los padres en la familia. Un ejemplo de esto son casos que conocieron de bebés que nacieron sanos pero por negligencia de los padres, terminaron con alguna discapacidad.
También llaman la atención aquellos casos de madres o padres alcohólicos, que descuidan a sus hijos y les forjan un mundo adverso, sin poder esos menores revertir esa realidad.

Trabajo solidario y
los casos recientes

El Caso Hipólito
El caso de Hipólito fue uno de lo más emblemáticos. El niño vivía en una habitación en la casa de sus padres en Coimata, aislado del mundo exterior. Hace 3 años, cuando lo conocieron, se arrastraba debido a una parálisis causada por sufrimiento fetal. Actualmente, puede caminar con apoyo.

Ropa y alimento
La organización da “una manito” a los tantos casos que se presentan. Los más necesitados pueden acceder a medicamentos, suplementos alimenticios, víveres, pañales y vestimenta, que son donados por personas solidarias mediante contactos al Whatsapp 76190176.

Ayuda en neonatología
Esta semana se presentaron varios nacimientos prematuros en el Hospital San Juan de Dios. Para los casos que necesitaron de ayuda, los voluntarios entregaron a Neonatología una donación de pañales para prematuros y recién nacidos, además de 24 cajas de leche.