Los bolivianos son los más discriminados en Argentina

Escrito por  JORGE SALOMÓN/ EL PAÍS EN/ BUENOS AIRES Nov 13, 2015

De acuerdo a uno de los subtítulos del libro La guerra de las palabras, escrito por el periodista Víctor Ramos, la colectividad boliviana es la comunidad que mayor violencia discriminatoria sufre en Argentina, unos hechos que constatan los diferentes estudios realizados por el Instituto contra la discriminación, el racismo y la xenofobia (INADI), en los últimos años.

La creación del INADI  fue una iniciativa del  Gobierno del  entonces presidente Carlos Saúl Menem con el consenso del Congreso de la Nación. Víctor Ramos fue designado como presidente de este instituto, y destaca que uno de los primeros objetivos era detectar cuales eran las cuestiones discriminatorias más fuertes y luego de dialogar con Nelson Mandela. Es decir, tomar en cuenta los estudios y la experiencia universal que había sobre el tema.
Los resultados de esos primeros estudios arrojaron que el racismo y la xenofobia eran el primer problema discriminatorio del país.
El INADI, con un directorio mixto entre el Estado y Organizaciones No Gubernamentales, nació con más ganas que fondos y en poco tiempo logró poner en agenda a la discriminación y denunciar en reiteradas oportunidades acciones discriminatorias que eran gestadas desde los medios de comunicación, esferas gubernamentales, educativas y otras de alto poder.
 En sus 20 años de vida institucional se convirtió en un referente en la región en materia de discriminación, racismo y xenofobia.
El libro La Guerra de la Palabras, que reflexiona sobre este trabajo, afirma que desde los medios de comunicación se construyen estereotipos de discriminación poniendo etiquetas como “residentes de ese país” que buscan hacerlos ajenos a que son habitantes de Argentina sin importar su origen o procedencia, y a sus descendientes se los trata  por ejemplo como “hijos de bolivianos” y no como argentinos que es lo que realmente son.
En una de las secciones del libro, el periodista se pregunta qué pasaría con la vida cotidiana y la economía argentina si un día se fueran todos los bolivianos que, de acuerdo a datos oficiales, son 350 mil aunque se calcula que son muchísimos más.
La hipótesis de Ramos sobre este cuestionamiento es que las consecuencias serían más que notorias, empezando en el día a día cuando exista escasez de hortalizas, verduras y frutas. En ese contexto se haría necesaria la importación de estos productos de países vecinos a precios más altos.
A juicio de Ramos, el éxito boliviano en la horticultura se debe a la cooperación, solidaridad y organización en el trabajo, además de llegar directamente al consumidor en mercados mayoristas y conseguir precios competitivos.
Respecto a la industria textil y el trabajo esclavo del que tanto se habla, el activista en derechos humanos resalta  que los bolivianos no se diferencian en nada de otras corrientes migratorias que se dedicaron al rubro textil como el caso de los polacos, armenios, rusos o coreanos, y que por lo general las familias inmigrantes se auto-explotan para salir adelante sacrificándose para logar que la siguiente tenga una mejor calidad de vida.
Empero el autor aclara que son las grandes marcas las que utilizan la mano de obra inmigrante para sus productos, no obstante, ahora los trabajadores bolivianos se fueron fortaleciendo y tienen sus propios talleres, fábricas y marcas por lo que la ausencia del boliviano en la Argentina haría subir los precios de la ropa y aumentaría la desocupación.
 Como ejemplo de este efecto es el gran mercado de La Salada, preponderantemente boliviano y uno de los mayores mercados informales de América Latina, ya que, de acuerdo a Ramos, juega un papel dinamizador en la estructura laboral y productiva Argentina junto a fabricantes bolivianos y funcionarios de la Agencia Federal de Ingresos Públicos.
Ramos también resalta la importancia de los bolivianos en el rubro de la construcción donde ya existen empresarios bolivianos que fueron creciendo por su dedicación al trabajo y calidad profesional.
Añade además que es muy importante la compra de gas natural boliviano a un precio solidario, menor a los precios internacionales y que es un compromiso del Gobierno boliviano en reciprocidad por albergar a tantos bolivianos.“Perdón hermanos bolivianos si los hemos ofendido…gracias por habernos elegido”, concluye el escritor en el capítulo.
Respecto a esta situación y la presentación del libro La Guerra de las Palabras, la presidenta de la Federación de asociaciones civiles bolivianos residentes en Argentina (FACBOL), Norma Andia, señala que la Argentina es un país generoso pero que la discriminación existe.
“Los bolivianos nos sentimos como en nuestra casa, pero hay discriminación, lo vemos todos los días en las escuelas y los hospitales públicos, y también cierran talleres de costura, como si fueran delincuentes la familias de trabajadores, metiendo a todos en una misma bolsa” afirma.
El libro en general recorre diferentes temáticas que cuestionan el papel de los medios de comunicación en la naturalización de la discriminación, la violencia machista, los estereotipos considerados ciertos, los prejuicios, y la mutación de la discriminación el racismo y la xenofobia a través de palabras, gestos y otras formas de expresar un odio social que hoy en día son políticamente incorrectos.
En la presentación del libro La guerra de las palabras, en junio pasado, estuvo presente Mirta Atencia, una referente política y social, quien estuvo exiliada en Dinamarca en la época de la dictadura argentina durante la década de los 70.
Atencia señala que leer el libro la traslada a sus primeras experiencia en el exilio, y que existen muchas palabras que en los diferentes países se utilizan de manera discriminatoria para con las clases trabajadora, el origen étnico, social o de nacionalidad, aludiendo frases como “nos quitan nuestras mujeres”, “se quedan con nuestros trabajos” o “son peligrosos y violentos” afirma.
“Cada capítulo leído me llevaba a una reflexión sobre esas sociedades del primer mundo”, a la que tantos argentinos quieren parecerse, pero donde el racismo, la discriminación y la xenofobia florean sin que sus poblaciones se avergüencen. “Basta pegar un recorrido por la cantidad de gobiernos racistas y de derecha que en los últimos años han vuelto a tomar el poder en Francia, Dinamarca, Inglaterra o España” finaliza e invita a leer el libro como una ayuda a la reflexión y el cambio social.

 

La discriminación hacía los bolivianos tiende a bajar

 En entrevista exclusiva con El País EN, Víctor Ramos, periodista, autor del libro La Guerra de las Palabras y fundador del Instituto contra la Discriminación, Racismo y Xenofobia (INADI),  señala  que desde la fundación del instituto se coordinó con las diferentes colectividades.
Uno de los trabajos realizados fue con  Pancho Benavidez, boliviano fundador de la colectividad 6 de Agosto, en el que se abordaron temáticas que enfrentan a las comunidades migrantes en la Argentina, y hacer que la colectividad se visibilice.
Víctor Ramos remarca que es muy difícil medir los avances en estos 20 años,  piensa que la discriminación bajó, pero también aumentó la denuncia y la visibilización de los casos de discriminación. Emperó aclara que la discriminación, el racismo y la xenofobia son elementos que continúan y continuarán y que se  deben combatir culturalmente.
El ex director del INADI señala que  las palabras esconden un sentido distinto del que a veces se expresa porque encierran una violencia muy fuerte y se utiliza el chiste como una herramienta. “El chiste no existe, cuando hay una agresión, es una agresión por lo que es una lucha cultural que se debe llevar adelante cotidianamente con campañas de difusión o campañas educativas” resalta.
El escritor amplía que como mecanismo de defensa de la agresión, esta se transforma en un atributo, por ejemplo al boliviano se le dice “bolita” y la transformación en virtud sería “somos bolitas y qué” razón por la cual se debe estudiar la raíz de la cuestión discriminatoria.
 “Cuando el actual papa Francisco era el obispo Jorge Bergoglio, en 1997 pude sentarme con él para diseñar las políticas anti discriminatorias, y él me planteó en ese entonces que el tema central eran los inmigrantes. Hoy el papa Francisco prioriza el mismo tema, y nosotros seguimos trabajando en la misma línea, y por ejemplo, para mí, un boliviano no es un extranjero en la Argentina, es un compatriota de la patria grande que soñaron nuestros libertadores”, subraya.
Ramos considera falsa la aseveración de que el inmigrante le quita el trabajo al local. No existen personas ilegales, hay actos ilegales y personas indocumentadas y se debe entender que la colectividad boliviana, una de las más numerosas y discriminada, es vital para el desarrollo de la Argentina, y junto a sus organizaciones y actividades culturales se va integrando de a poco a la sociedad.

 

Racismo, Xenofobia y Discriminación

Visibilidad en los medios de comunicación

 La visibilización de casos de discriminación en la vida cotidiana, en los medios de comunicación masivos, especialmente en la televisión, hizo que se ponga foc a situaciones donde la discriminación, el racismo o la xenofobia estén presentes. Ese es uno de los logros del Instituto contra la discriminación, racismo y xenofobia (INADI), y en casos donde no se atienda a una persona en un hospital estos comportamientos son visibilizados en diferentes medios.

Discriminación en el fútbol

 Las canchas de fútbol son los espacios donde, escudados en el anonimato, los aficionados  vierten la mayor cantidad de anti valores y palabras ofensivas, discriminatorias, racistas y xenófobas. En el fútbol se ve como el porteño, que tiene raíces europeas, se cree más que el otro y discrimina a los que son del interior del país, por una cuestión racial y de origen. Se dieron casos donde la hinchada cantaba contra los paraguayos o bolivianos.

Anonimato de las redes sociales

 En las redes sociales desde el anonimato la gente muestra lo peor que tiene adentro. Ahí se encuentra un racismo, primitivo y brutal, porque desde la clandestinidad se reproducen agravios  que según señala Víctor Ramos, no los reproduciría en sus círculos sociales cotidianos, porque actualmente son mal vistas e inadecuadas las expresiones racistas o xenófobas, por esta razón es que en estos espacios el racista muestra su verdadera cara.