COP21: el acuerdo de París

Escrito por  Dic 17, 2015

Tuvieron que transcurrir largos 20 años para que la comunidad internacional consiga algo que parecía imposible: consenso pleno y total  para aprobar un acuerdo multilateral jurídicamente vinculante relativo a la lucha contra el cambio climático. Llegó ese día, el 12 de diciembre de 2015, un acuerdo histórico en la  cumbre del clima  (COP21) de  París, ocasión en la que 196 países, tanto desarrollados como en desarrollo, se comprometen a transitar de manera conjunta hacia una economía baja en carbono.
 De las complejas negociaciones, del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015, ha surgido el Acuerdo de París, orientado a cambiar el paradigma del desarrollo en el mundo, resultado de un esfuerzo diplomático sin precedentes, así como de la astucia y capacidad táctica de varios personajes clave.
 A esta cita internacional no faltó el adalid de la lucha contra el cambio climático, el exvicepresidente de Estados Unidos  Al Gore, el célebre economista británico  Nicholas Stern, el representante especial de China para el cambio climático,  Xie Xhenhua, así como la Coalición por la Ambición, un experimento de la Unión Europea, donde estaban integrados la UE, muchos países latinoamericanos, los países más vulnerables y los pequeños Estados insulares, a la que se adhirió también Estados Unidos, cambiando para muchos el tablero de la negociación.  
 El acuerdo aprobado de 12 páginas, a prima facie,  “tiene” todos los elementos para afrontar el cambio climático. Incluye el principio de responsabilidades comunes y diferenciadas entre países, contiene la síntesis del actual consenso mundial sobre el debate político, económico y científico; plantea como objetivo contener el incremento de la temperatura “bien por debajo de los 2°C respecto a los niveles de la época preindustrial” e, incluso, desarrollar esfuerzos “para limitar el aumento de temperatura a 1,5°C.
 Todo ello con la finalidad de reducir los riesgos y los impactos del cambio climático. El retraso en la aprobación final del documento en la sesión se produjo porque en otro artículo se señala que “los países desarrollados deberán seguir encabezando los esfuerzos y adoptando metas absolutas” de reducción de las emisiones para el conjunto de la economía, finalmente sustituido por el término “deberían”.
 El acuerdo climático  ha sido posible por el impulso recibido por líderes globales como los Estados Unidos, China, India o Alemania, ONG ambientalistas y sociedad civil, que captaron que luchar contra el calentamiento es una cuestión transversal, que afecta a todas las políticas.
 El acuerdo, además, incluye un mecanismo de pérdidas y daños, una fórmula reclamada por varios países -Tuvalu, Bolivia y Nicaragua- para afrontar los efectos más dañinos del calentamiento, este es el punto de salida para una transformación del modelo de desarrollo.
 Asimismo, este instrumento multilateral “permitirá afrontar la transición hacia una economía limpia y prevenir los efectos más devastadores del cambio climático”, a decir de John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos. También transmite el mensaje a la sociedad y a los sectores económicos de que no  serán los gobiernos los que encuentren las tecnologías que protejan el planeta, sino el “ingenio de las empresas”.
El Acuerdo de París ha sido formalmente adoptado por la Convención de Naciones Unidas por el Cambio Climático, no es un acuerdo perfecto, pero si da esperanza y futuro para las presentes y futuras generaciones.

Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático