Activan el mecanismo para excarcelar a los presos

Escrito por  Jul 10, 2010

La Habana/Agencias.- La pequeña centralita telefónica del Arzobispado de La Habana, en la bulliciosa Habana Vieja, echaba fuego el jueves pasado.

Ayudado por sus colaboradores cercanos, el cardenal Jaime Ortega se afanaba por comunicarse con cinco prisioneros de conciencia en diferentes cárceles del país; después lo hacía con sus familiares cercanos en diversas ciudades y pueblos, algo nada sencillo debido al precario estado de las infraestructuras en Cuba. El objetivo de todas las llamadas era el mismo: anunciar la buena nueva de su próxima liberación, pero sobre todo escuchar su "sí" en respuesta a la cuestión de si era su voluntad viajar a España.

Con esas conversaciones de Ortega, cabeza de la Iglesia Católica cubana y de una inédita mediación ante el régimen que permitirá la excarcelación de 52 prisioneros de conciencia , se ponía en marcha el proceso que conducirá a la libertad a los miembros del Grupo de los 75 que todavía están en prisión.

Los 52 opositores - 23 ya fueron excarcelados antes por motivos de salud -fueron sancionados a largas penas de privación de libertad en 2003, en unos juicios sumarísimos que provocaron una fuerte condena internacional y la adopción de sanciones diplomáticas por la Unión Europea. Ahora, según lo anunciado el miércoles tras una sorprendente reunión a tres bandas en La Habana entre el cardenal Ortega, el presidente cubano, Raúl Castro, y el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, los disidentes quedarán libres y saldrán hacia España en un plazo máximo de cuatro meses.

Igual que la Iglesia Católica, funcionarios de la embajada y el consulado españoles entrevistarán a los presos, que deberán confirmarles personalmente que su salida hacia España es voluntaria.

Fuentes diplomáticas aseguraron que se trabaja para que los primeros presos lleguen a Madrid el miércoles. No se quieren prisas que luego puedan resultar caras. La parte española ha pedido a las autoridades cubanas que aporten toda la documentación posible, incluidos expedientes médicos y académicos de los liberados, para que cuando lleguen a España puedan ser atendidos y facilitarles el acceso al trabajo cuanto antes.