Síndrome de Asperger, una pasión convertida en obsesión

Escrito por  DANIEL RIVERA M./EL PAÍS EN Sep 20, 2015

Una manera diferente de vivir, así califican los especialistas a la conducta de quienes viven con síndrome de Asperger. La pasión por algo en particular hace que los pacientes se centren en  un objeto exclusivo de su gusto, y conozcan todo de ello. Algunas versiones señalan que incluso Albert Einstein y Lionel Messi son dos ejemplos de personalidades afectadas por este síndrome. 

De acuerdo al genetista del Ministerio de Salud, Álvaro Peñaloza, las características de estas personas es que tienen un interés limitado, y una preocupación  inusual de un objeto en particular,  por ende excluye a las demás. Por tal motivo, tienden a ser obsesivos, y se interiorizan en ello, pero desconocen lo demás. El especialista reveló que hasta su consultorio en Tarija aún no llegaron este tipo de casos, sin embargo constituye un tema que debe ser asimilado por el sistema educativo pues frecuentemente deriva en erróneas apreciaciones y discriminación.
Peñaloza  explicó que no hay un estudio que realmente diga que sea una enfermedad genética, porque no hay un estudio  molecular que indique que hay un gen en particular que hace que se adopte este síndrome.
Señaló que es un grupo distintivo de afecciones neurológicas, y que se dice  que tienen malformaciones a nivel frontal del cerebro.
Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoce  como un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) de carácter crónico y severo que implica la alteración cualitativa del desarrollo social y comunicativo.
La psicóloga Verónica Kaune, una especialista en el tema que visita Tarija, también remarcó que no es una enfermedad, sino un trastorno, para lo cual se debe trabajar en: adaptaciones para el éxito en ambientes de educación general;  modificaciones del medio ambiente, en el que se incluya  ayudas visuales y estrategias de organización; planificación de la transición; ayudas emocionales, conductuales y sociales.
Explicó que el síndrome como tal no tiene tratamiento. Éste pasa por entender la lógica de su funcionamiento y ofrecerles apoyo para que puedan enfrentarse a un entorno que perciben.      
De acuerdo a la Asociación de Asperger Bolivia, este síndrome está caracterizado por ser una suerte de “queso suizo” del desarrollo, es decir, algunas cosas son aprendidas a la edad correspondiente, mientras que otras cosas pueden retrasarse o estar ausentes.
Asimismo, pueden tener habilidades en las que el progreso esté por delante del desarrollo normal, uno de los ejemplos citados es que un niño puede entender principios complejos de las matemáticas, sin embargo puede olvidarse traer su tarea al hogar.
Por otro lado, las dificultades en el lenguaje son en el área social.  Les cuesta trabajo adaptar el lenguaje al contexto. Con todo esto, Peñaloza considera que estás personas deben tener una educación regular y no así especial, pero que se debe estar en constante observación porque generalmente ellos desarrollan un coeficiente intelectual más “alto” que los demás.

 

El diagnóstico es partir de los 3 años de edad

 De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el diagnóstico del síndrome de Asperger, generalmente se lo puede detectar como tal a partir de los tres años de edad, en algunos casos desde los dos.
Como no hay marcadores biológicos que lo identifiquen, es posible que pasen años sin que este síndrome de Asperger se diagnostique o que se confunda con otros trastornos, especialmente con el autismo.    
Las primeras descripciones del síndrome de Asperger fueron realizadas por el neuropediatra vienés Hans Asperger en 1944, aunque el término específico no fue empleado por primera vez hasta 1981.
La frecuencia de éste síndrome es de 1 por cada 10.000 mil personas, y con mayor incidencia en el sexo masculino.
Estos  individuos no tienen dolores o faltas de funcionamiento de su cuerpo, físicamente son personas sanas, pero tienen un conjunto de comportamientos que los llevan a tener problemas en su entorno social, no soportan estar en medio de la gente, les aturde el ruido.