Sara, quemada con ácido por terminar relación sentimental

Escrito por  COCHABAMBA/OPINIÓN Nov 13, 2015

El hombre que un día le juró amor a Sara M.Q. quiso matarla el 30 de agosto y, aunque no lo logró, sí acabó arrebatándole las ganas de vivir y la confinó en un rincón de su casa, de donde ella se niega a salir.

Los cuatro hijos de Sara están muy preocupados y lloran porque jamás habían visto a su madre como ahora. “Ella fue padre y madre para nosotros, era valiente, luchadora, pero ya no es la misma, está tan deprimida que ni siquiera se levanta de la cama”, relata su hija llorando.
Sara es una sobreviviente de la violencia machista, pero aún no ha podido levantarse y superar esa tragedia. El 30 de agosto de 2015, el hombre con el que alguna vez pensó en rehacer su vida, luego de separarse del padre de sus hijos, la citó en Colcapirhua para conversar sobre la decisión de ella de terminar la relación. En una habitación la golpeó, la vejó y luego intentó matarla arrojándole ácido al rostro, pecho y brazos, para luego darse a la fuga. La mujer permaneció internada en el Viedma semanas, pero ahora está postrada en su casa y no cesa de llorar porque no se reconoce a sí misma. Su rostro quedó desfigurado y está perdiendo la visión, cada día más.
Al enterarse de que el hombre que le destrozó el rostro y la vida misma había sido capturado en Quillacollo, rompió en llanto y pidió que el criminal pague sus curaciones y las cirugías que necesitará. “Quiero que me devuelva mi cara, mis manos, mi vista, mi pecho, quiero estar igualita a como yo era”, declaró ayer a la red Unitel, desde la oscuridad de su habitación.
La mujer, que se dedicaba a la venta de papa y pan para mantener a sus hijos cuenta con el apoyo de 17 mil comerciantes que exigen el resarcimiento de daños a su compañera.
Las secuelas de un intento de feminicidio son graves porque son psicológicas, físicas, muchas veces irreversibles y afectan a todo el entorno familiar.