Congreso de YPFB: Convenios, promesas y más actos de fe

Escrito por  REDACCIÓN CENTRAL/EL PAÍS EN Jul 26, 2017

Convenios anunciados y actos de fe. El Congreso de Gas y petróleo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) más deslucido de los últimos años, consecuencia directa de la inestabilidad en la estatal petrolera, discurre por los cauces esperados, es decir, por el de la actitud positiva y los buenos propósitos, además de las firmas de los convenios largamente anunciados.

A la inauguración en Santa Cruz no acudió el presidente Evo Morales, así que el peso de la apertura recayó sobre el propio Ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, próximamente presidente del Directorio de YPFB si prospera el proyecto de Ley.
Sánchez apoyó sus palabras iniciales sobre el concepto recurrente: Todo es producto de la nacionalización y sobre las buenas intenciones: “Bolivia tiene una participación importante en el mapa mundial del sector, ven de buena manera, con buenos ojos la política hidrocarburífera del país”.
Han pasado 11 años desde la nacionalización de los hidrocarburos, pero la industrialización se sigue escribiendo en futuro, pues hasta el momento no funciona la planta de urea y se ha tenido que volver a licitar la planta de polipropileno por el cúmulo de irregularidades en el proceso.
Hoy por hoy el salto a la industrialización está ligada a la incertidumbre de las reservas, que sin certificación sigue siendo incógnita. El ministro apuesta por un discurso en positivo siempre optimista. “En Bolivia hemos tenido la rapidez de hacer estas normas que puedan tener una gran expectativa, incrementar reservas y producción, a través de la exploración rápida especializada, ultra eficiente, que la hemos aplicado en un momento adecuado”.
En 2016 de los 13 pozos de exploración que se tenía previsto perforar se concluyeron diez y solo uno tuvo resultados positivos, el Dorado X1007 de YPFB Chaco. En lo que va de 2017, la actividad más relevante ha sido la culminación del pozo Huacaya 2, de Repsol, y el inicio de perforación exploratoria en Boyuy, al sur de Margarita, cuyos resultados son inciertos. Entre las buenas se puede contar la identificación del pozo Jaguar con el que Shell quiere empezar a perforar Huacareta, al oeste de Margarita, en 2018 y que es también exploratorio. El resto de noticias han sido sinsabores como la desinflada de Incahuasi, Boquerón o la frustración derivada del poco interés que despierta el área de San Telmo y Astilleros, en la reserva natural de Tariquía y cuyas últimas informaciones del Ministerio hacían referencia a que se ofrecería a Gazprom tras el rechazo de Petrobras.

Convenios
 A falta de participantes de especial relumbrón, salvo el jefe del Foro de Exportadores de Gas que en septiembre celebrará su reunión anual en Santa Cruz y algunos ejecutivos de la rusa Gazprom, la estatal petrolera se ha propuesta dar lustre al encuentro con la firma de los convenios tantas veces anunciados.
Entre los que se firmaron ayer y los que recibirán el visto bueno hoy se encuentra un nuevo convenio con Paraguay que sustituya al firmado en 2015 y que incluye un estudio para construir un gasoducto al que se le ven pocas posibilidades de rentabilidad al tratarse de un mercado minúsculo autosuficiente en electricidad y que no demandaría más de dos o tres millones de metros cúbicos al día. Una décima parte que Brasil.
También se firmarán intenciones sobre la urea de Bulo Bulo por parte de Paraguay, dispuesto a todo y el Estado de Mato Grosso en Brasil, que actualmente compra en China.
También se firmó la venta de Gas Licuado de Petróleo (GLP) a Paraguay por apenas 4 millones de dólares, una cantidad contrastable con las grandes cifras del sector y de la inversión de la planta de Gran Chaco, que rondó los 700 millones de dólares. De Gran Chaco saldrá también el propano y butano rumbo a la Argentina según  las intenciones firmadas con Refinor, la empresa semipública que ahora sí empezará a pagar por los licuables que diez años recibió gratuitamente y que simbolizan el fracaso de la industrialización, no materializada en todo este tiempo.
Para hoy se espera la firma de otros tantos convenios, esta vez sí, con novedades. De entre todos, el que más incertidumbre genera por la reserva con que se maneja es saber si finalmente la rusa Gazprom dará el sí quiero a Tariquía.

Paraguay, el invitado de excepción del Congreso

Luego de que en once años Bolivia no haya podido materializar las plantas petroquímicas, Paraguay y Argentina aparecen como mercados para vender el propano y butano (GLP) que deberían utilizar esas plantas.
Paraguay, con quien ya se han empezado a firmar contratos de corta duración luego del revés a las intenciones del presidente Horacio Cartes firmadas en 2015, que pretendía una provisión a largo plazo. De momento apenas sean firmado 4 millones de dólares, si bien el ministro de Industria Gustavo Leites indicó que se podría aspirar a un máximo de 100.000 toneladas al año, aproximadamente un 15 por ciento de la producción de la planta de Gran Chaco.