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EL AGUA DEL MOLINERO

Escrito por  Jun 23, 2013

Por: Roberto R. Ávila Castellanos

Es comprensible imaginarse que todo ser humano adquiere la identidad del lugar donde habita; lo mencionado parece algo muy natural y sucede de esa manera, se conocen la historia propia, las costumbres y tradiciones; nos enorgullecemos de nuestros autores, de escuchar la música folklórica y utilizar la vestimenta típica del lugar. Nos convertimos - sin que nadie lo autorice -  en embajadores de una cultura propia, distinta al resto del mundo.
Lo difícil es dedicarse a seguir construyendo esa identidad y cultura; hasta el momento  nos afirmamos en raíces dejadas por nuestros antecesores, y ahora subsiste la necesidad de su fortalecimiento para nutrirse de sentimientos, hazañas, composiciones o legados, que permitan ser un ejemplo digno para futuras generaciones. Esa tarea es de los artesanos de las palabras y del arte; de aquellos que destilan sentimientos, ajenos y propios, y narran o plasman hechos que parecen sencillos y humildes y tienen un valor incalculable para el futuro.

Por una relación de gremio profesional, combinada con amistad sincera y profundo respeto, he recibido el libro titulado “Como agua de mi Molino” de Salomón Casal Baracatt y luego de leerlo con avidez desbordante y releerlo al encontrar la esencia del habitante tarijeño, no puedo más que agradecer por ser uno de los elegidos para disfrutar de una lectura preñada de nobles sentimientos que nacen de nuestro terruño.
Para quienes conocen a Salomón Casal Baracatt podrán confirmar su seriedad para el ejercicio profesional como ingeniero, en más de 50 años, su destacado desenvolvimiento y el legado en obras de ingeniería, dispersas en la patria chica y también en la patria grande. Algunos recordarán sus enojos, penas y alegrías y otros su simplicidad en la relación humana; seguro que no faltarán aquellos que lo tengan presente por su risa bonachona y exuberante.  En fin, se  lo puede calificar como un constructor nato de nuestro desarrollo.
Si detallo algunas percepciones sobre su persona, es que trato de descubrir al hombre sensible, creyente, alegre y querendón -como buen tarijeño-, que se descubre en las páginas de su libro, editado en el año 2007.  En su prólogo empieza diciendo “No soy escritor…” y les da las gracias a los que les guste  o disguste la lectura de su texto. En lo que a mi criterio respecta, hay que agradecerle a Salomón por escribir tan lindas páginas que fortalecen la identidad tarijeña. Sin temor a equivocarme es también un  “Constructor de la identidad tarijeña”.
Haciendo una referencia a su publicación podemos decir que el agua de su molino es clara, juguetona y tiene fuerza para que se muevan los engranajes más profundos de la identidad y se elabore, al compás de la tarabilla, un suave producto de palabras desgranadas, maduradas en las vegas de Tarija.
No es casual lo mencionado, basta leer el Testamento de “Inacio” Mendoza, que no solo reparte sus bienes terrenales; sino también sus pecados, virtudes, su alma y su cuerpo. Luego habla de oficios y descubre las peripecias laborales de los que van a trabajar fuera de nuestras fronteras. La honestidad está presente y la picardía explosiona con la chicha de doña Martina y los carnavales de antes; no puede llegar Ahicito y le pone condimentos al amor. Deja también establecida la importancia  del mate de yerba mate. Todo esto en poesía ágil y versátil, con un lenguaje autóctono y una musicalidad armoniosa en la lectura.
Cuando ingresa a la prosa  es magistral el relato titulado “El milagro” y sin temor alguno consideramos de lo mejor que se haya producido con relación a nuestra mamita de Chaguaya; considero una obligación de todo tarijeño leer esta historia; la que tiene un formato muy técnico por las conclusiones, sin embargo una espiritualidad impresionante.
Es de esperar que la obra literaria de Salomón Casal Baracatt -como agua del molinero-  no  deje de fluir, porque se necesita una mayor siembra de la esencia del pago.
Mil Felicidades “Don Salo”, Usted puede dar cátedra -a muchos- de cómo se debe almacenar o represar las palabras para fortalecer la identidad de los tarijeños.

 

Del Libro: “Como agua de mi molino”
de Salomón Casal Baracatt

SU CHICHA, DOÑA MARTINA
Para: Rosa María
La Radioactiva

Señora doña Martina,
Su chicha es jugo de rosa,
Mire como a la Justina
Me la güelto primorosa.

Antes era patichueca,
Y coja de tanto en tanto;
De los ojos era bizca,
La boca como molleja.

El cabello escobillón,
Las orejas como mates,
Su color muy palidón,
Sus chapas como tomates.

Figura? no teniya ninguna,
Gritaba como urraca,
Espinosa como tuna,
Y sonaba como matraca.
La Justina si'a arreglao,
Señora doña Martina:
Dos jarras de chicha'i uva,
Que solito mi’embalao.

La veyo aura media rubia,
La cinturita apretada;
La voz? -como mermelada,
Y andar? -como si bailara.

Sus orejas? -chiquitinas,
Sus ojos? -destilan miel,
Y si escucho su voz,
Tiemblo como papel.

Su cabello? -es pura seda,
Su figura? -ya es la gloria,
Y mi corazón se agita,
Cuando la Justina grita.
Una cosa me preocupa,
Señora doña Martina:
Seguirá tanta lindura
Cuando se pase la chicha?

 

TESTAMENTO

Señor Notario de fe:
Traiga un papel amarillo
Con el sello del Estado,
Con su tinta violeta

Haga Usté’ letra prolija,
Copiando este documento
Que a continuación le dicto;
Que'l título diga claro:

TESTAMENTO

Y escuche con atención
Cuanto le voy a decir,
Porque todo es importante,
Y fiel debe de'scribir:

Yo soy Inacio Mendoza
Cristiano de Tolomosa,
Casado con doña Juana
Una mujer hacendosa,

Con ella tuve dos hijos
Ambos muy trabajadores,
Dedicaos a mil labores
Del agro y del paisanaje.

Los años no pasan en vano,
La voz se pone temblona
El cuerpo se hace lerdo,
Y comienza la hora nona.

Mis facultades son buenas
No me faltan, ni me suebran,
Nadie tache mi intención,
De disponer mi ración,

Con los afanes del mundo
Reuní unas pocas cosas,
Unas buenas, otras malas,
Pero tuitas bien ganadas.

Y antes que llegue la parca,
Quiero de justa manera
Repartir tuitos mis bienes,
Entre aquellos que yo quiera:

El Rancho, que yo construí
Que se lo lleve el tiempo,
Poco a poco va cayendo
Y solito si'ay destruir,

Mi sombrero negro alón
Lo dejo pa' mi mujer,
Que la cuide del sol bravo
y también del temporal,

Con mi poncho i lana fina
Y mi pantalón bayeta,
Seguro mi han de enterrar,
de siempre era su destino,

Mis ojotas charoliadas
Dénsenlas a algún pobre,
Pa' que la suerte que trayen
En el pobre se desborde.

Mi caballito alazán,
Con cabestro y con montura,
Más el campo con pastura,
Se los dejo para el Juan,

También el lazo de tiento
Que de algo li’ay de servir,
Un par de espuelas de plata
Y un poste para maniar.

Mi facón fiel compañero,
Que me cuidó en la vida
Cuchillo de lima vieja,
Con su vaina bien pulida,

Más el cinto hebilla i plata
Son la herencia pa'l Daniel,
Defensor de causas justas
De su mama guardia fiel.

Mis dos hijos sabrán bien
Hacer uso de'sta herencia,
Ninguno hai'de reclamar
Que naides lo hai'de escuchar.

Ya no me quedan más bienes,
Ya no hay más pa' repartir,
Sólo jalta dividir,
Las cosas espirituales.

Y de estas así dispongo:
Mis virtudes, van p'al Cielo,
Mis pecados... al Infierno,
Que de allí fueron enviados

Mi alma la devuelvo a Dios,
Porque la tuve emprestada
Mi cuerpo vaya a la tierra
Bendita donde nací

Ponga Notario su jirma,
Como la ley lo establece,
Y también tuitas las señas
Que deben corresponder,

Y si alguien me desmerece
Que de mi herencia no goce.

Jirma: INACIO MENDOZA


AHICITITO
Para Juan Carlos ,
Viajero informático

Una mañana amanecí
Llenitito de dolores
De inmediato decidí
Consultar con los doctores.

Andando en ese afán
Mi’acordé de ña Tomasa
Que sabe de los dolores
Mucho más que los doctores.

Entre copa y copa e'vino
Le pregunté al Ceferino
Andi vive ña Tomasa?
Andi tiene ella su casa?

Me dijo: AHICITITO al jrente
En'aquel cerro colorau
Subilo por un costáu
Dale la güelta y ahí'stá.

Al día siguiente temprano
Me alisté para el paseo
Que naides lo siente feo
Si va bien acompañau.

Ensillé mi buen tordillo
Le puse rienda a la mula
Llamé al Sereno, mi perro
Y emprendí p'andar al cerro

Como a las siete partimos
Anduve tuitito el diya
La noche nos alcanzó
Y a descansar se rendimos.

Durante el segundo diya
Jornada pa' caminar
Al pie del cerro llegamos
La noche nos volvió a parar

En la tercera jornada
Empezamos a trepar
Pero no alcanzamos nada
Y otra vez a descansar.
Así jueron otros diyas
Mi caballo, si'a cansau
Y a la hacienda se fue solo
Mi mulita, si'a manqueau

La deje cerca'una casa
Mi perro, mi’a abandonau
Seguí caminando, solo
Pensando que había llegau

Pero el cerro colorau
Jinal de mi caminata
Se encontraba ahicitito
Jaltando una buena’ndada

Seguí jirme en el camino
Se rompieron mis abarcas
Que compré con garantiya
Me tomé un trago de vino

Y el cerro? ‘staba ahicitito;
Cuatro pares de alpargatas
Terminé por el camino.
Pensé: lleguí a'mi destino?

- Ah!'staba el colorau
Subilo por un costau!
Dale la güelta y ahi'stá
La casa de ña Tomasa

Y pa'qué la necesito!
Mis males se jueron tuitos
En ocho días de campiar
Tratando'i llegar AHICITO.
­

CARNAVAL COMO DI’ANTES
Para Luis Casal Baracatt

Me contaba mama Marya
De los viejos carnavales
Ricordando la alegriya
Que reinaba en esos bailes

Yo quise pruebar un poco
Y me escuché de una jiesta
Del carnaval medio loco
Que ya'staba cuasi lista

Al borde de Calamuchita
Entrando al’lau del valle
En casa de'oña Luchita
Se oía música en la calle

Mi dentré con el Eusebio
De la mano apretaditos
Del entrevero al medio
Ya'stba con un bajito

Hey bailao hasta cansarme
Con el uno y con el otro,
Uno sabiya, pisarme
Y el otro parecíya potro

Carnaval como eran di'antes
La pucha qui había siu cierto
Bailar, tomar y alegrarse
Sin parar ni p’al aliento

Mi'a durao el carnaval
Cuatro diyas la alegriya
Si’acabau!! Cuenta cabal
Pero aura, no sé, entuaviya

Quien será el papá del teke
Si el Juan, el Jacinto, el Pegro,
El Ramón, el Luis o el Pepe
O quizá Mariano "el negro"?


Del Libro: “Como agua de mi molino”
de Salomón Casal Baracatt
Ingeniero
Tarija Bolivia. 2007