Presentación y Prólogo del libro “HISTORIA DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN TARIJA” DE

Escrito por  Jun 09, 2013

Jorge O’Connor d’Arlach Mogro

Presentación
Es un gran honor hacer la presentación de una obra de una personalidad como la de un amigo como el Ingeniero Jorge O’Connor d’Arlach. Ello no solamente por su gran valor intrínseco sino, principalmente, por las características de la persona que le dio lugar.
Jorge O’Connor d’Arlach es descendiente de la prestigiosa familia O’Connor de Irlanda, entre cuyos miembros se cuenta su tatarabuelo, el General Francisco Burdett O’Connor, quien luchó al lado de Bolívar y Sucre en la guerra de la independencia americana y fue Jefe de Estado Mayor en la batalla de Ayacucho; casó en Tarija con doña Francisca Ruyloba, descendiente directa de la también destacada familia tarijeña de Don Francisco de Ruyloba y de Doña Paula Arce Oruña de la Campa y Flores de Gareca.

La niñez y juventud de Jorge estuvieron marcadas por la brillante personalidad de varios de sus ancestros, principalmente, quizás, de la de Don Manuel Mogro Moreno, jurista e intelectual que parece haber tenido una influencia enorme en la formación de su personalidad.
Su vida universitaria en la ciudad de La Plata, Argentina, fue de un excepcional desempeño. Posteriormente complementó sus estudios en el Centro de Estudios Avanzados de Ingeniería del prestigioso Instituto Tecnológico de Massacusetts obteniendo, en asociación con Clifton Fonstad, Profesor de este Instituto, la Patente Norteamericana otorgada el 27 de abril de 1976, por un Dispositivo Limitador de Corriente (Current Limiting Field Effect Device).
Desde su llegada a nuestro país fue tomado en cuenta para desempeñar im¬portantes funciones en la administración del Estado. Fue Gerente General de La Empresa Nacional de Electricidad y 2 veces Ministro de Energía e Hidrocarburos de Gobiernos Constitucionales de nuestro país.
Algo que definitivamente marcó, sin embargo, su verdadera personalidad en esos momentos fue lo que es difícilmente definible por ahora ya que, en algún momento se adhirió férreamente a la idea de la construcción de una represa en San Jacinto.
La historia de este proyecto se remonta probablemente a 1948, cuando algunos ilustres patricios tarijeños visualizaron, empíricamente, la posibilidad de ejecutar una presa sobre el río Tolomosa.
Las diferentes fases de este proyecto, comenzando por la idea primigenia para pasar a la concepción de cuáles tenían que ser sus fines, objetivos y alcances así como de la forma en la que se debía encarar su diseño y ejecución fue una tarea en la que estuvieron comprometidas muchas otras personas, pero el propósito y decisión de llevarlo a efecto, fue asumido de manera preponderante por Jorge, quien tomó a su cargo la dirección de todas las tareas que le hubieran sido inherentes, lo cual es justamente el mérito que le asiste en este punto.
Pacientemente, desde los diferentes escenarios en los que se desempeñó en la Administración Estatal, Jorge fue materializando, paso a paso, no solamente los principios básicos de los fines y objetivos que el proyecto debía tener sino también los de la concepción de la forma en la que debían encararse los aspectos políticos, legales, técnicos y administrativos de un proyecto de semejante magnitud.
Varios ciudadanos tarijeños, entre los que se contaban Mario Kissen Brieger, René Paz Espíndola, Jaime Campero Zabalaga, Jorge Vito Blacud, Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach, llegan a la conclusión de que el proyecto San Jacinto era fundamental para el desarrollo del valle tarijeño, no sólo por la generación de energía hidroeléctrica sino, fundamentalmente, porque permitiría ampliar la superficie cultivable del valle tarijeño además de crear un lago artificial para incentivar el turismo, la siembra de peces y la utilización de las aguas para el sistema de agua potable de la ciudad. Todos ellos contribuyeron desde diferentes ámbitos al avance del proyecto.
El Ing. Jorge O’Connor d’Arlach entra en acción dentro de este proyecto a partir de 1968. Se encontraba a la sazón trabajando en DINE (Dirección Nacional de Electricidad) y en 1969 pasó a ENDE (Empresa Nacional de Electricidad). En 1969 se conforma en Tarija, la Sociedad Anónima SETAR (Servicios Eléctricos de Tarija) entre ENDE, el Comité de Obras Públicas y la H. Alcaldía Municipal de Tarija. En su escritura pública de constitución social se inserta, a iniciativa del Ing. O’Connor, una cláusula que estipula que entre los fines de la Sociedad en cuestión estaría: “...la materialización, a la brevedad posible, de una represa hidroeléctrica, especialmente el Proyecto San Jacinto”.
Esta visionaria inclusión sería la única base de sustentación de las exigencias por las que el pueblo de Tarija pudo presionar para que ENDE se involucrara en el cumplimiento de ese compromiso.
A fines de 1979 y principios de 1980, el proyecto es presentado a CONEPLAN (Consejo Nacional de Economía y Planificación) y defendido allí por los Ingenieros Jorge O’Connor d’Arlach, Mario Kissen Brieger y Carlos Rico Solís (Gerente de la Asociación San Jacinto) con el apoyo del Ingeniero Waldo Tejada Campero de ENDE. Con estas acciones CONEPLAN aprueba el Proyecto de Factibilidad sin observaciones.
La primera etapa del proyecto, consistente en la represa y central hidroeléctrica, fue autorizada a licitarse internacionalmente con financiamiento, mediante Decreto Supremo de fecha 18 de abril de 1980, durante la Presidencia de la Sra. Lydia Gueiler T., gracias al apoyo y ayuda del por entonces Senador por Tarija, Dr. Oscar Zamora Medinacelli, del Lic. Manuel Cuevas Aguilera, a la sazón Ministro de Energía e Hidrocarburos y de los diputados Javier Campero Paz y Oscar Lazcano Henry así como el constante apoyo del Comité pro intereses de Tarija.
La presa y la Central hidroeléctrica se concluyeron e inauguraron en abril de 1989 en un acto que contó con la presencia del Dr. Víctor Paz Estenssoro, Presidente de Bolivia, acto en el que se impuso la Condecoración del Cóndor de los Andes tanto al Ing. Jorge O’Connor d’Arlach como al Ing. Mario Kissen Brieger, por su labor descollante en el proyecto San Jacinto.
Si bien un gran número de personas colaboraron en el proyecto San Jacinto, es indudable que sin la persistente y continuada acción del Ing. Jorge O’Connor d’Arlach, por más de 20 años; sin sus definitorias acciones desde los cargos que le tocó desempeñar y sin su decisión para asumir responsabilidades que difícilmente otra personalidad habría podido o querido encarar, este proyecto habría corrido la suerte de tantos otros que no pasaron de ser sueños irrealizados.
Pero esto a lo que aludo es solamente una de las facetas de Jorge. Habría que incidir en otras de igual o semejante envergadura, basadas en los mismos principios éticos y morales con los que le tocó o, más propiamente, eligió, intervenir.
Me refiero a dos hechos en concreto. A su acertada dirección de las Cuencas de los ríos Pilcomayo y Bermejo y a su decidida participación en la creación de varias instancias del sistema universitario actualmente en funcionamiento en Tarija, ambas terminan de configurar la verdadera personalidad de Jorge. Como en el anterior caso, fueron de apasionada adhesión a proyectos que requerían un excepcional “compromiso” no solamente de ideas sino, sobre todo, de involucramiento total, fruto de una mentalidad “apasionada”, muy rara de ver en nuestro entorno.
Proyectos como el de la “Universidad San Bernardo”, que dio lugar al establecimiento en Tarija de la “Universidad Católica” y, posteriormente, el de la “Universidad Privada Domingo Savio” fueron fundamentales para cambiar el panorama de la enseñanza universitaria en Tarija y el libro que tengo el gusto y honor de presentar, titulado precisamente “La educación universitaria en Tarija”, es el análisis histórico de la forma en que evolucionó el sistema universitario en Tarija desde los inicios de la República hasta llegar a nuestros días.
Contiene valiosos datos acerca de los inicios del sistema universitario en Tarija con la creación de la “Facultad Libre de Derecho” en la década de 1870 y la del “Distrito Universitario de Tarija” por Ley de 16 de noviembre de 1886, que autorizaba su funcionamiento de manera oficial. Como tal y con ese nombre se mantuvo hasta 1926, año en el cual se suspendieron abruptamente sus labores.
Vale la pena aclarar en relación a este punto que esta supresión se habría producido a raíz de un Decreto Supremo de fecha 25 de enero de 1919, que disponía la centralización de las Facultades Oficiales de Derecho en La Paz y Sucre. Este hecho pudo haberse materializado por alguna resolución ministerial expedida probablemente antes del 1o de marzo de 1926(1) ya que el Dr. Julio Arce Castrillo, diputado por Tarija en las Legislaturas Ordinarias de 1925 a 1927, se refiere al mismo en la sesión extraordinaria de la fecha señalada indicando que el artículo No. 29 del citado Decreto disponía el establecimiento de becas para paliar los perjuicios que hubiera podido suscitar esa medida.
En esa misma sesión, el Dr. Julio Arce Castrillo hizo aprobar la creación de 36 becas para estudiantes pobres de los departamentos en que no existían universidades. De ellas, doce estuvieron destinadas al departamento de Tarija según el telegrama del Dr. Arce transcrito por el Ing. O’Connor.
Debe indicarse también que, a partir de ese momento, se suscitaron agudos e intensos debates en el Parlamento acerca de este punto ya que la bancada tarijeña de diputados y senadores, aceptó muy a regañadientes esos “cupos” de becas por considerar que lo que Tarija realmente requería era la existencia y funcionamiento de una Universidad, aspecto que se mantuvo en debate en los veinte años siguientes hasta que, en 1946, llega a fundarse en Tarija la Universidad que luego tomaría el nombre de Don Juan Misael Saracho.
Es muy apropiado el análisis que el Ing. O’Connor hace sobre la refundación de la Universidad de Tarija propiciada por Don Federico Ávila y varias otras personalidades en 1946 y el cortísimo periodo en el cual Don Federico estuvo a cargo de la misma debido a que los acontecimientos políticos de la época forzaron una prematura renuncia. Esta circunstancia tuvo un determinante decisivo para el futuro de esa entidad puesto que se truncó con ello el desarrollo de la concepción humanística propuesta por Don Federico con la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación junto a la de Derecho.
Son sumamente útiles los detalles sobre la subsiguiente estructuración y el decurso de la Universidad ya llamada “Juan Misael Saracho” con los diferentes rectores que la dirigieron desde su fundación, su evolución a través del tiempo y las vicisitudes de los diferentes periodos que le tocó vivir en difíciles situaciones que llevaron inclusive a la elección de un estudiante como Presidente del Comité Central Mixto Revolucionario durante la llamada Revolución Universitaria de 1970.
La creación de otras alternativas de la educación superior en Tarija se dio con la iniciativa de constituir una instancia que hubiera podido propiciar la instau¬ración de la Universidad Católica en Tarija, aspecto que no estaba contemplado dentro de los proyectos de aquella por entonces. El 3 de noviembre de 1992 se concretó la creación de la “Fundación Educativa, Científica y Cultural Tarija” cuyos fines específicos fueron “la creación de la Universidad San Bernardo de Tarija y el desarrollo de actividades en el campo educativo, científico y cultural”.
Tras largas negociaciones, el 27 de enero del año 2000 se suscribió el convenio definitivo de transferencia de la Universidad San Bernardo de Tarija a la Universidad Católica Boliviana, convenio que fue suscrito por el Ingeniero Mario Kissen Brieger como Presidente de la fundación Educativa, Científica y Cultural Tarija y por el Doctor Luís Antonio Boza Fernández, Rector de la Universidad Católica Boliviana.
Con lo anterior, y gracias al trabajo idealista y sacrificado de profesores, administrativos y miembros de la Fundación Académica, Científica y Cultural Tarija, se concretó el propósito inicial de conseguir la instalación de la Universidad Católica en Tarija como una alternativa más de profesionalizaron, asegurando la continuidad de los estudios de todos sus alumnos y el trabajo de muchos de sus docentes y administrativos que fueron absorbidos por la Universidad Católica. Con ello se cerró, satisfactoriamente, el efímero ciclo de la “Universidad San Bernardo de Tarija”.
El análisis que hace el Ing. O’Connor termina con la historia de cómo pudo constituirse una nueva opción universitaria para hacer frente al crecimiento poblacional de la ciudad de Tarija y del departamento en base a un proyecto alternativo que permitiera que personas que trabajaran pudieran profesionalizarse haciendo uso, sobre todo, de una concepción académica innovadora.
La intervención del Dr. Mario Ríos Aráoz en ese momento fue decisiva ya que su formación pedagógica, primero como Rector de la Universidad Juan Misael Saracho y, luego, como Presidente del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (C.E.U.B), constituyeron la base fundamental sobre la cual pudo construirse el nuevo proyecto.
A esto se sumó la decisiva acción empresarial de varias personas como el propio Ing. Jorge O’Connor d’Arlach y varias otras de un grupo de personalidades que posteriormente constituyeron el Consejo de Administración de la nueva Universidad y asumieron cargos directivos en la misma. Entre ellas se encontraban el Licenciado Eduardo Ruiz García, la Lic. María Virginia Ruiz Herbas y los ingenieros Fabián Ruiz Herbas y Miguel O’Connor d’Arlach Taborga, quienes orientaron a que esa creación pudiera llevarse a cabo apoyándose en acuerdos tomados con una instancia que ya hubiera tenido el aval de funcionamiento necesario como era la Universidad Domingo Savio de Santa Cruz, marco en el cual pudo crearse la filial Tarija actualmente en pleno y exitoso funcionamiento.
Aunque el libro que comentamos no entra en el análisis de los aspectos académicos de las diferentes universidades estudiadas, constituye un valioso aporte de la forma en que se constituyó y desarrolló el sistema universitario en nuestro departamento. Debemos felicitar al Ing. O’Connor por semejante iniciativa y todos debemos congratularnos de contar con un aporte de esta naturaleza que enriquece nuestra cultura.

Mario E. Barragán V.
Profesor Emérito de la Universidad Mayor de San Andrés

Prólogo
El Departamento de Tarija es parte integrante de Bolivia, en Sud América y tiene por capital a la ciudad del mismo nombre. Según el censo oficial de 1900, la población del departamento de Tarija en ese entonces era de 65.000 habitantes.(1)
 Según el censo del 21 de noviembre de 2012 la población de este departamento, en esa fecha, era de 508.757 habitantes.
Sin embargo de que existen algunas publicaciones sobre la historia de la educación universitaria en Tarija, principalmente referidas a la Universidad Juan Misael Saracho, he considerado de utilidad preparar este trabajo, añadiendo algunos datos sobre esta Universidad y sobre algunos de sus impulsores más importantes, e incluyendo capítulos sobre: La Facultad Libre de Derecho y el Distrito Universitario de Tarija; La Universidad San Bernardo de Tarija; La Universidad Católica Boliviana “San Pablo” Unidad Académica Regional de Tarija y sobre la Universidad Privada Domingo Savio Tarija.
He emprendido esta tarea teniendo en cuenta que la Educación Universitaria es uno de los factores que, cada vez más, definirán el futuro de los pueblos; me ha animado también a acometer esta tarea la consideración de que he participado personalmente en algunos de los aspectos de la educación Universitaria en Tarija.
En efecto, con la Universidad Juan Misael Saracho me he sentido ligado desde sus inicios. Entre los fundadores de esta Universidad se contaron mi tío Octavio O’Connor d’Arlach Velasco que fue su segundo Rector y mi padre Jorge O’Connor d’Arlach Velasco que dictó las cátedras de Derecho Internacional Público y Privado y fue Decano de la Facultad de Derecho; yo me sentaba a escuchar sus conversaciones henchidas de entusiasmo con la hermosa tarea de la creación de una Universidad en Tarija, y desde muy niño me sentí identificado con esta Universidad; posteriormente, andando el tiempo, yo fui Catedrático de Física en ella.
En cuanto a la Universidad San Bernardo de Tarija, que sirvió de base para la posterior instalación de la Universidad Católica en nuestra ciudad, fui fundador y Vicepresidente de la Fundación que creó esta Universidad.
Finalmente, he sido fundador de la Universidad Privada Domingo Savio - Tarija, y me he desempeñado en ella como Vicerrector Académico y como Rector por más de cuatro años y en la actualidad soy miembro de su Consejo de Administración.
He considerado apropiado incorporar en esta obra datos biográficos sobre los principales gestores de la educación universitaria en Tarija, a muchos de los cuales he conocido personalmente, no solo porque es importante conocer su trayectoria para aquilatar mejor su obra, sino también por un deber de gratitud por su gran contribución a nuestro querido departamento.
Entrego este trabajo a la consideración del público, deseando que pueda ser de utilidad para los interesados en el tema, que pueda librar del olvido a algunas de las personalidades que han dado parte de su vida para legarnos, a través de la educación universitaria, una Tarija y un país mejores, y con la esperanza de que motive, a las nuevas generaciones, para engrandecer, en todos los sentidos, a la Educación Universitaria en nuestro departamento, y así convertirlo en un centro importante en este campo.

Jorge O’Connor d’Arlach Mogro Tarija, enero de 2013



(1) índice del Redactor de la H. Cámara de Diputados. Tomo V.  
     Legislatura Ordinaria de 1925, Marzo, p. 715 II.