Riesgo de la visión totalitaria

Escrito por  Jul 17, 2010

Arturo Cuéllar Lora

Por qué no puede ponerse en práctica las ideologías totalitarias en las sociedades actuales;

quizás no esté muy capacitado para dar una respuesta a tan precipitada pregunta, lo cierto es que aplicando un poco el sentido común y en el convencimiento de que la “Globalización ha llegado para quedarse”, me permito ensayar algunas reflexiones que podrían representar el sentir de muchas personas.

En primer lugar hay que reconocer que dependemos de la internacionalización de los mercados como resultado de la globalización y que son los que juegan un rol determinante para las economías del mundo; esto significa que dependemos del comportamiento internacional de los precios de determinados productos estratégicos para toda economía y que su tendencia arrastra a todos los otros productos y servicios que se ofertan en los diferentes países afectando sus economías.

En este escenario altamente competitivo, la fragmentación de los mercados se ha dado como parte de contrarrestar estas políticas de comercialización globalizada, con la producción de artículos denominados en lenguaje popular como “Truchos” o “Clonados” que si bien son un paliativo para los consumidores, es una situación que ha largo plazo desmarca la economía de un crecimiento real.

Hay que reconocer que la globalización ha sacado a flote las verdaderas diferencias en cuanto a desarrollo se refiere, este es el motivo por el cual algunas de ellas recurren a la clonación e imitación de artículos con la vulneración de los derechos de autor, como lo señalamos anteriormente, pero que no es una solución sostenible en el tiempo; por otro lado, nos hemos estancado en procesos rutinarios y tradicionales de producción y explotación, que ya desgastados lo que hacen es erosionar la economía.

En este sentido los problemas económicos y sociales como los de nuestra sociedad, lejos de mostrar una mejoría se están profundizando y se están particularizando en expresiones de contexto y de la naturaleza de características propias. Algunas corrientes totalizadoras están pretendiendo proporcionar respuestas universales, totalizantes y sistémicas a las cuestiones sociales; pero hasta hoy han sido indemostrables en sus principios y en sus propuestas ideales, y poco a poco se están también diversificando y fragmentando a través de la multiplicación de posturas de diferentes enfoques ideológicos que representan intereses o proyectos de grupos, clases, partidos y organizaciones particulares.

Esta fragmentación de lo político es otro aspecto que impide la articulación de saberes y formas de conciencia compartidos socialmente que podrían dar a cada sector, grupo o región la alternativa de buscar la diferenciación que permita a su economía posicionarse en un mercado competitivo internacionalmente con la sustentación del desarrollo de sus propios saberes.

La inviabilidad de una visión totalitaria es innegable, es exponernos a un riesgo sin beneficio alguno, solamente funcionaría si se revierte la globalización, situación que nadie se atrevería a pronosticar cuándo sucederá este hecho o funcionar a través de una imposición dictatorial.

Considero que lo más urgente es dejar el paternalismo que se mimetiza en el centralismo de las decisiones; hay que empezar a delegar autoridad económica a cada región que conociendo sus ventajas comparativas pueda desarrollar saberes vinculados especiales para generar una economía competitiva.

En esta realidad abierta que exige decisiones extensivas y apalancadas, el conocimiento tiene un papel preponderante, es el principal motor del desarrollo y del cambio sobrepasando al capital  en importancia estratégica, pero para que se propague el conocimiento necesitamos de la libertad de expresión en todos los sentidos dentro de los marcos legales, morales  y éticos.