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Con un partido de fútbol solidario
Piñera y Morales inician nueva
etapa política
Santiago de Chile, (EFE).- El presidente
electo de Chile, Sebastián Piñera, y el gobernante de
Bolivia, Evo Morales, iniciaron hoy una nueva etapa en las
relaciones exteriores de ambos países con un singular
encuentro: un partido de fútbol en solidaridad con los
damnificados por el terremoto del pasado 27 de febrero.
Tras su llegada al aeropuerto
internacional de Santiago, Morales se dirigió al estadio de
la Escuela de Carabineros para cumplir con la promesa que
hizo al futuro mandatario chileno en la cumbre del Grupo de
Río, en México, de disputar un encuentro futbolístico.
El boliviano viajó hoy a Chile para
asistir a la ceremonia de cambio de mando prevista para
mañana, en la que el presidente electo asumirá sus nuevas
funciones, y para entregar también un cargamento de 46
toneladas de leche destinado a los afectados por el sismo.
Piñera y Morales jugaron en el mismo
equipo junto a ex futbolistas como Marcelo Salas, Elías
Figueroa y Carlos Caszely, quienes fueron aplaudidos por la
afición presente en el estadio.
En el descanso entre los dos tiempos, de
25 minutos cada uno, Piñera aseguró que su Gobierno buscará
"las mejores relaciones con los países latinoamericanos,
especialmente con nuestros vecinos".
Asimismo, Piñera expresó su deseo de
resolver las diferencias entre Chile y los países de la
región "con diálogo y no descalificaciones, (y) mucho menos
con violencia".
Por su parte, Morales destacó su voluntad
de "construir una buena amistad mediante el deporte" y
generar "confianza de presidente a presidente, de Gobierno a
Gobierno, y entre nuestros pueblos hermanos vecinos de
Bolivia y de Chile".
La simbólica contienda terminó en un 2-0,
con goles de Sebastián Piñera y de uno de sus hijos.
Finalizado el segundo tiempo, el futuro
mandatario entregó un trofeo a Morales, quien se mostró
agradecido y prometió un segundo encuentro en territorio
boliviano.
Presidente alimenta la polémica
Lula compara a disidentes cubanos
con los 'bandidos'
El presidente de Brasil insiste en
calentar la polémica de los disidentes cubanos. Dos semanas
después de fotografiarse junto a los hermanos Castro en La
Habana tras la muerte del preso político Orlando Zapata
Tamayo, Luiz Inácio Lula da Silva comparó esta semana a los
opositores del régimen con los "bandidos" de São Paulo y
volvió a pedir "respeto" para las autoridades de la isla
caribeña.
"Tenemos que respetar la determinación de
la Justicia y del Gobierno cubanos de detener personas según
la legislación de Cuba", aseguró Lula
"La huelga de hambre no puede ser
utilizada como un pretexto de derechos humanos para liberar
personas", prosiguió. "Imagine si todos los bandidos que
están presos en São Paulo entraran en guerra de hambre [sic]
y pidieran su libertad".
Las palabras del mandatario brasileño
salieron a la luz a última hora del martes, el mismo día en
que un grupo de disidentes cubanos le pidió que interceda
ante el Gobierno de Raúl Castro para que libere a una
veintena de presos políticos y evite así la muerte del
periodista y psicólogo opositor Guillermo Fariñas, en huelga
de hambre desde finales de febrero.
"La influencia regional de Brasil, su
confianza en el potencial transformador de la sociedad
democrática y su concepto de estrategia pueden ayudar a Cuba
a compartir los estándares mundiales en materia de derechos
humanos", explican los disidentes en su carta a Lula, que
fue entregada también a la prensa.
Las cartas que no llegan
Según la agencia France-Presse, fuentes de
la Presidencia brasileña negaron que el mandatario hubiera
recibido la misiva y por tanto "desconoce su contenido".
Se da la circunstancia de que el propio
Lula también alegó en febrero, durante su visita a la isla,
que no había recibido las anteriores cartas de los
opositores y que por ello no había ejercido de mediador.
El líder del gigante sudamericano ya había
establecido un paralelismo con los reos de su país unos días
después del fallecimiento de Zapata, pero ésta es la primera
vez que introduce la palabra "bandidos" en la comparación.
"Si los presos brasileños entraran en huelga de hambre y
usted fuese gobernante, ¿los liberaría a todos? Es un asunto
más delicado que simplemente criticar", planteó en aquella
ocasión.
Recuerda cómo y por qué se incorporó a la política
Bachelet se despide de chilenos
antes de dejar La Moneda
Santiago de Chile, (Erbol/PL).- "Cuando me
incorporé a la labor política era por amor a la gente y por
no tolerar la injusticia social", subrayó hoy la presidenta
Michelle Bachelet en su última salida oficial.
También dijo que fue por rechazar la
deshumanización y la falta de solidaridad.
Antes de entregar el gobierno mañana al
presidente electo Sebastián Piñera, Bachelet visitó la
sureña localidad de Bucalemu, afectada por el terremoto de
8,8 grados Richter del pasado día 27, donde agradeció el
cariño de la gente durante su mandato de cuatro años.
Asimismo, entregó un mensaje de aliento y
esperanza, porque Chile -dijo- se va a poner de pie.
Consultada por su futuro tras dejar la
presidencia, reiteró que estará pendiente de las necesidades
de la gente y "de todo lo que uno pueda colaborar, en
términos de mi experiencia, de lo que he conocido mi país,
de lo que hemos hecho y la usaré cuando sea útil para la
gente, a quien yo me debo".
Siempre voy a estar con la gente, porque
es a lo que me he dedicado toda mi vida. Tengo una vocación
de servicio público y esa misma vocación no se acaba porque
termino de ser presidenta de la República, sostuvo.
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