Miércoles, 18 Octubre 2017

La reserva de Tariquía posee 13 especies en peligro de extinción

Escrito por  Sep 17, 2012
La Reserva Nacional de Flora y Fauna de “Tariquía”, está ubicada al suroeste del departamento de Tarija, abarca 246.870 hectáreas siendo la reserva más grande del departamento; la misma comprende parte de las provincias O’Connor,
Arce, Gran Chaco y Avilés y abarca los municipios de Padcaya, Entre Ríos, Caraparí y Uriondo.
Al mismo tiempo alberga a 22 comunidades campesinas que están nucleadas en sectores específicos, tiene diferentes pisos altitudinales desde 900 metros sobre el nivel del mar hasta 3 mil metros.
En esta reserva conviven las más hermosas especies de flora y fauna de Tarija aunque trece de ellas están en peligro de extinción.
En la Reserva de Tariquía se tiene un registro de 609 especies de plantas, 135 familias y 382 géneros. Las 1.075 especies de plantas de esta zona incluyen las leguminosas, mirtáceas, lauráceas y sapindáceas, entre otras. Una de las más significativas es el cedro.
La fauna registra 58 especies de mamíferos siendo los más representativos el jucumari, el carpincho, el jaguar, el  puma, el mono silbador, el tejón, el mayuato y el jochi.
Las 241 especies de aves de la reserva tienen como sus principales exponentes a la paraba militar, la taruca, entre otros. El registro de la reserva cataloga 64 especies de peces; entre las cuales se puede mencionar el dorado, sábalo, surubí, pacú y robal. La Reserva en su extenso territorio alberga también a 24 especies de anfibios y 19 especies de reptiles.
Además en la pasada gestión se descubrió  la presencia del Escarabajo Tigre en la zona, cuando se hizo un trabajo de investigación científica, que es un indicador del comportamiento del ecosistema.

Especies Amenazadas

Entre la especies amenazadas en cuanto a mamíferos está el jaguar, hay reportes y denuncias de comunarios que el jaguar está siendo una amenaza para los terneros, por lo que han sido diezmados y por esto se han resguardado en la zona núcleo; donde no se tiene acceso y no se permite ninguna actividad.
El jucumari o el oso de anteojos, es otra especie amenazada y se han estado haciendo estudios sobre él, últimamente no se los ha podido encontrar, por lo que se ha instruido al cuerpo de protección, monitorear y hacer el seguimiento para ver si encuentran heces fecales, pelos o madrigueras de estos animales que demuestren que aún existen.  También el anta o tapir es una especie a la que por la agricultura migratoria o por el ingreso de los ganaderos se ha apartado a la zona núcleo, fueron vistos por el personal cuando hicieron el descenso del río, observándolos por tropas en las playas grandes. Otra especie amenazada es el carpincho que está en peligro de extinguirse.
Entre los peces, las especies más amenazadas son el robal y el surubí; los mismos que se encuentran solamente en el Río Grande de Tarija en la zona de El Cajón. Hace dos años atrás se tuvo una fuerte helada que perjudicó a la fauna piscícola dando lugar a la mortandad de peces regeneradores, donde se hace el trabajo de monitoreo de estos animales.
En cuanto a especies arbóreas que se encuentran amenazadas están el cedro, pino del cerro, lapacho, quina, urundel, timboy y pacará.

Amenazas para la Conservación de la Reserva

Julio Cesar Guerrero, Director de la Reserva de Flora y Fauna Tariquía, nos indica que tienen varios problemas, los mismos que están combatiendo con los medios que posee pero dice que a la vez buscan alternativas para contrarrestar esto.
Revela que actividades como la extracción forestal de madera selectiva, como el cedro y otras especies, es un mal que no se lo puede controlar a cabalidad.
“En muchos casos por denuncias de extracción de madera, se asistió y se procedió a realizar el control, y se sorprendió a mucha gente con madera, se hizo el secuestro, se inició el proceso y se espera que se los sancione con las medidas más fuertes para que ya no trabajen con esto”, dijo Guerrero.
Otro problema que añade es la pesca con dinamita ilegal y resalta que está prohibido entrar al área del Cajón. Dice que la agricultura migratoria, la cacería indiscriminada y la actividad petrolera se constituyen en fuentes de impacto sobre el medio ambiente y los objetos de conservación de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, a esto se suman los chaqueos que provocan incendios forestales.

Control y Vigilancia
Guerrero cuenta con un cuerpo de protección de la reserva, el cual orienta su accionar al control, resguardo y fiscalización de los recursos con los que cuenta el Área Protegida en el marco de los objetivos para los que ha sido creada.
En “Tariquia” trabaja un jefe de protección y 15 guardaparques debidamente capacitados, quienes realizan labores de extensión y apoyo a las diferentes actividades relacionadas con la gestión de la reserva.
Los dirigentes de las comunidades también colaboran en estos controles, porque no es suficiente quince distribuidos en cinco distritos.
También se tiene el comité de gestión, que es un comité organizado por todas las comunidades que están al interior de la reserva, quienes colaboran con la vigilancia y gestión.  
Los comunarios de la Reserva, a través de la Asociación de Apicultores de la Reserva de Tariquía, producen miel orgánica y derivados como el propóleo y polen como una alternativa sostenible para generar ingresos económicos complementarios a la agricultura.

Proyectos  
Guerrero explica que dentro de la Reserva se ejecutan los proyectos de porcinocultores en los cantones de Chiquiacá, Salinas y Pampa Redonda, que inicialmente se estaban ejecutando desde la gestión 2008. Dentro de esto se logró la adquisición de 117 chanchos reproductores, se llevó una hembra para cada beneficiario y un macho reproductor por cada dos hembras, las familias beneficiarias fueron 78.  Otro proyecto que han estado trabajando es el saneamiento de tierras en coordinación con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).
Esto con la finalidad de generar recursos propios para que ellos mismos sean sustentables y sostenibles, ya que últimamente el Sernap está sufriendo de recursos económicos, es por eso que se está viendo de trabajar en el tema de turismo.

DATOS

La reserva fue creada mediante Decreto Supremo 22277del 2 de agosto de 1989 y elevado a rango de Ley  de la República Nº 1328, el 23 de abril de 1992. Su objetivo es conservar la biodiversidad del ecosistema de los Yungas Andinos o la selva Tucumano Boliviana; regular a los caudales hídricos en las cuencas de los ríos Bermejo y Grande de Tarija, los cuales abastecen de agua a la zona sur.
Bolivia tiene 23 áreas protegidas de las cuales 4 están en nuestro departamento, la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía que ofrece una notable belleza escénica conferida por el relieve montañoso y sus bosques mayormente bien conservados; la Reserva el Cardón que fue recientemente reconocida y se encuentra cerca del municipio de El Puente; además está cerca de otras dos reservas que son la Reserva Biológica de Sama y el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Aguaragüe.
Se cree que el área fue originalmente poblada por los guaraníes y se sabe que, hasta fines del Siglo XVIII, al menos una gran parte de la Reserva correspondía a los territorios tradicionales de la nación Tupi Guaraní.
Una de las características de la Reserva consiste en la difícil accesibilidad, que responde a su accidentada topografía y a la inexistencia de vías para ingresar a la mayor parte del área o a la precariedad de las mismas; el ingreso a la Reserva es generalmente por sendas y caminos de herradura, siendo algunos de la época colonial.
Los valores de biodiversidad son altos y es relevante la presencia de un importante conjunto de especies de fauna y flora, propios de esta zona y se encuentran amenazados en el país.