Sábado, 04 Mayo 2013 01:38

Alegría que duró poco

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Cuando escuchamos decir que Bolivia no exportará más gas con hidrocarburos licuables, sinceramente nos alegramos. Pero esa alegría duró menos que un confite en la puerta de una escuela. Fue una alegría fugaz, porque la realidad va en otro sentido.

Todo comenzó cuando una agencia de noticias dijo: “A partir del 10 de mayo ya no irá gas rico a Brasil, sino irá gas seco”, aseguró, este jueves, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, en declaraciones realizadas en Santa Cruz”.
A pesar de algunas experiencias anteriores, por un momento creímos al señor Villegas y, como dijimos, nos alegramos, pero pronto, demasiado pronto, supimos que esa mini planta separadora de líquidos tendrá una capacidad para procesar sólo una quinta parte del gas que Bolivia exporta a Brasil (5,6 de 31 millones de metros cúbicos diarios.
Las otras cuatro quintas partes las seguirá aprovechando Brasil virtualmente a título gratuito, como lo hizo desde el inicio de las exportaciones de gas a ese país, el año 1999, basado en un contrato de exportación negociado por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (Ver edición de El País de ayer, viernes).
Se imaginarán la frustración para quienes ya preparábamos festejos similares a los del 31 de octubre (cuando nacionalizaron las minas), pero nuestro octubre se convirtió en un sorpresivo día de los Santos Inocentes.
A propósito de Santos, eso nos recuerda que en el largo proceso para esa mini planta, estuvo involucrado otro presidente de YPFB, Santos Ramírez, que de santo no tenía nada. Parece que sigue en la cárcel, pero ahora ya no nos atrevemos a asegurar nada. De manera que la lucha por la industrialización del gas boliviano en Bolivia y no como ahora, en el Brasil y en la Argentina, continuará. Lo que tememos es que sea una lucha muy larga, tan larga como el interinato del actual presidente de YPFB, que aparentemente es vitalicio.
A manera de triste consolación, como para no seguir dejando asuntos tan importantes “en el aire”, refresquemos lo que sabemos sobre el gas natural (parece que no sabemos suficiente):
El gas natural es una mezcla de hidrocarburos livianos en estado gaseoso, que en su mayor parte está compuesta por metano y etano, y en menor proporción por propano, butanos, pentanos e hidrocarburos más pesados. Si el contenido de hidrocarburos de orden superior al metano es alto se le denomina gas rico, de lo contrario se conoce como gas seco.
Del GLP o Gas Licuado de Petróleo, como también se lo conoce, tiene como uno de sus usos principales la obtención de olefinas, utilizadas para la producción de numerosos productos, entre ellos, la mayoría de los plásticos, es decir, es fundamental para esa petroquímica, boliviana, con la que parece que estamos sentenciados a seguir soñando un tiempo más, ojalá no tan largo como el interinato del jerarca petrolero que hizo la declaración que terminó siendo inocentada.
Y el gas rico boliviano, mientras tanto, o sea las tres cuartas partes de él, se seguirá yendo del país, para desarrollar… la petroquímica brasileña.
No es justo. Habrá que seguir luchando

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