Viernes, 13 Septiembre 2013 02:12

Otro recorte a la OEA

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, está quedándose sin miembros, porque el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que su país se retira de ese organismo que es parte de la Organización de Estados Americanos, OEA.

La decisión no fue, en realidad de Nicolás Maduro, sino que éste aplicó lo que había ya resuelto el entonces presidente venezolano, Hugo Chávez “debido a los vínculos que el organismo representa”.
Hace un año,  el  10 de septiembre de 2012 el gobierno de Venezuela había presentado una nota al Secretario General de la Organización de Estados Americanos, comunicándole la decisión de salir de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Hace dos días, Maduro aseguró que el CIDH defiende los intereses del imperio de Estados Unidos, además, expresó que la decisión de Hugo Chávez de abandonar este organismo que pertenece a la Organización de Estados Americano (OEA), fue buena.
El de Venezuela no es, por supuesto, el primer problema que tienen los organismos vinculados a la OEA y dedicados a los derechos humanos. Hace algún tiempo, un colectivo de abogados colombianos hizo condenar a ese país por una “masacre” que luego resultó inexistente.
Fue el caso conocido como “masacre de Mapiripan, de la cual se responsabilizó al Estado colombiano y los demandantes obtuvieron una indemnización cuantiosa, antes que se descubriera que muchos de los supuestos masacrados estaban, en realidad, vivitos y coleando.
Venezuela pasó a ser así el segundo país en denunciar al CIDH,  después de Trinidad y Tobago en 1998, y ahora estará junto a  Estados Unidos y Canadá, que desconocen la competencia de la institución de la OEA.
Dice la información noticiosa que  la actitud asumida por Venezuela no significa que se separa del Sistema Interamericano. La Comisión Interamericana podrá continuar supervisando el cumplimiento por parte de Venezuela, de sus obligaciones en cuanto a derechos humanos.
Amnistía Internacional admite que el único problema son las limitantes de la Corte  y Comisión de Interamericana de Derechos humanos, pero que aún mantendrán el apoyo a ciudadanos que lo deseen.
Se informó, además, que el gobierno de Maduro apoya  iniciativas para la protección de derechos humanos a través de  Unasur, de Mercosur y de lo que estos nuevos organismos de integración bolivariana resuelvan sobre el delicado tema.
Esto tiene que ver directamente con lo que declaró el saliente secretario general de Unasur, Alí Rodríguez, quien dijo que no descarta espionaje de EE.UU. y recomendó tener también un Centro de Solución de Controversias propio, regional.
Actualmente se ocupa de esas controversias es el CIADI, que no es propiamente apéndice de la OEA, pero sí está de alguna manera controlado por el Banco Mundial, que ya se sabe que privilegia a los inversionistas privados y no a los países en casos conflictivos.
Lo de la solución de controversias en un organismo regional, propio, fue iniciativa del presidente ecuatoriano Rafael Correa, que lideriza ahora varias ideas relacionadas con la consolidación de la Patria Grande.
Todavía es un anhelo distante. Pero es evidente que avanzamos.

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