Miércoles, 22 Noviembre 2017

Cortocircuito en la Federación Campesina

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Jul 16, 2017

¿Por qué la única institución que ha demostrado conservar capacidad de convocatoria y movilización ha decidido fagocitarse a sí misma? La crisis campesina parecía imposible hace apenas un año y hoy parece no tener fin advierten los propios protagonistas y sus innumerables asesores arrimados.

En el invierno de 2016 una Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija (Fsucct) unida entorno a la demanda del bono Prosol, amenazada por la Gobernación, logró poner al gabinete de Adrián Oliva contra las cuerdas dejando el departamento prácticamente paralizado durante una semana.
La reivindicación sindical por el bono productivo unió voluntades a lo largo y ancho del departamento. Unos meses después, los campesinos volvieron a protagonizar la marcha más multitudinaria que se recuerda en los últimos años de nuevo por el Prosol. Pero las fortalezas se fueron diluyendo a medida que avanzaba la negociación.
2016 se fue sin cobrar el bono, pero no fue lo más importante que se perdió ese año al interior de la matriz campesina. Las desconfianzas fueron creciendo a medida que se intercambiaban denuncias. En la última marcha campesina apenas se concentraron un centenar de dirigentes. La tríada conformada por Santos Valdez, Eider Quiroga y Marcela Guerrero se rompió y todos se pusieron a hacer cuentas de cara al Congreso de agosto en que se renovará directiva.
A Santos le salpicó el escándalo de las viviendas sociales promovidas por una ONG teóricamente falsa y lo enfrentó a José Soruco, el dirigente de Cercado, a quien le atribuyó el aval dado. La última marcha de regantes ha llevado su firma en una especie de presentación de credenciales para optar a la reelección.
Marcela se acercó demasiado a los sectores políticos y quedó en entredicho sus verdaderas ambiciones políticas más allá de las demandas sindicales. Su crecimiento personal y liderazgo  no gustó en el seno de una organización todavía no preparada para ello, aunque no se descarta que la intente liderar en el próximo Congreso. Cuenta con el apoyo de las suyas y de los más jóvenes.
Eider Quiroga, azote del MAS en las elecciones de 2014 y 2015 por su afición a incorporar conversos de los partidos más reaccionarios y entregarles rapidito la posición de salida, ejerció el rol de portavoz más visible y se daba por hecha su candidatura al siguiente Congreso hasta que su acercamiento pragmático al alcalde de El Valle, Álvaro Ruíz, se convirtió en motivo de corrillos al interior de la organización.
A nadie se le escapa que la ejecutiva que sea electa en agosto será quien defina las listas de las elecciones nacionales de 2019 y, con probabilidad, las de las elecciones departamentales de 2020. Los intereses son fuertes y las interferencias, también.

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