Jueves, 19 Octubre 2017

Quecaña, el primer transitorio del Chaco

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto May 07, 2017

Es difícil que un personaje como José Quecaña hubiera imaginado encontrarse en la situación en la que se encuentra ahora. Quecaña no tiene especiales dotes de liderazgo, ni es un hacha de la gestión.

Tampoco tiene un verbo arrollador ni es particularmente carismático. Quecaña abrazó pronto un ideario y ha sido consecuente hasta el día de hoy. Hoy es la primera Máxima Autoridad Ejecutiva de la Región Autónoma del Chaco. Eso sí, en condición transitoria, lo que desluce el paso por la historia.
Quecaña era un nuevo chaqueño más, desarraigado como tantos, al que no le quedó más remedio que proyectar su vida desde esta frontera dejada de la mano de Dios en lo social, pero bendecida con ingentes cantidades de gas en sus entrañas. Quecaña ha dado tumbos por media Yacuiba, haciéndose conocer, cultivando la distancia corta donde dicen que es mejor y más convincente. Quecaña es normalista, profesor, migrante como la mitad de Yacuiba y que encontró en la vida orgánica del movimientismo su verdadero crecimiento personal. Como quien no quiere la cosa y como tantos que venían de familias nacionalistas, abrazó el MAS.
Quecaña era muy joven cuando hacía sus primeros equilibrios en el Comité Cívico, donde llegó a la presidencia sin ser un autonomista convencido ni mucho menos. Llegó desde la dirigencia del Mercado Campesino. Poco a poco fue cultivando sello propio, poniéndose de perfil en los momentos clave y saliendo a los medios a apostillar una vez que los problemas estaban resueltos, para bien o para mal. Su rol durante el conflicto de Margarita es de analizar.
Quecaña se fue a Tarija a la primera oportunidad. Su astucia le permitió colarse en los puestos de salida como asambleísta departamental del MAS en Yacuiba. En la Asamblea Legislativa no tardó en hacer migas con otro joven zorro como Marcelo Poma. Ambos se aliarían después en algunos de esos tejemanejes y juegos de intrigas y traiciones que siempre se han desarrollado en la Cámara. Algunos le entregan un rol protagónico en aquella noche infausta en la que su correligionaria Guadalupe Jurado aspiraba a presidir el hemiciclo y alguien no supo escribir con claridad el nombre de la aspirante masista.
En diez meses las fuerzas cambiaron en la Asamblea Legislativa, Lino Condori pasó a ser gobernador en la noche de los cuchillos largos en la que Mario Cossío fue destituido, Lino Condori posesionado y el resto ungidos en el tabú del reconocimiento de haberla liado parda y seguir sonriendo a cámara. Quecaña se dio a conocer departamentalmente comiendo su hamburguesa en la mesa de la Directiva a metros de la huelga de hambre que sostenía el Gobernador electo y posteriormente, huido.
No es que Quecaña pasara a ser hombre fuerte, es que no había muchos más. Lo mismo pasó con la prensa. Alguien del MAS tenía que hablar y Quecaña tenía la soltura de lengua necesaria para justificar la gestión de Condori o al menos, salir atacando a alguien y cumplir con el titular. Así fue creciendo en acidez y agresividad.
Quecaña quería volver al Chaco, concretamente a la subgobernación de Yacuiba. Volver para triunfar. Nunca lo disimuló mucho y llegado el momento le dio la estocada a Marcial Rengifo, quien venía ejerciendo para el MAS en ese menester. Las malas lenguas hablan del compadrerío entre ambos, se habla incluso de padrinazgo. Lo cierto es que si alguna vez representaron el MAS de las bases, Quecaña acabó ganando la partida de la mano del converso Carlos Brú que lo avaló como candidato ante el presidente, sin que nadie acabe de entender porque el presidente Evo Morales escuchaba más a un converso que a los suyos.
Cosas que pasan en el Chaco, Carlos Brú que aspiraba a la alcaldía acabó perdiendo ante Ramiro Vallejos  que se presentaba con las siglas del UD-A de Wilman Cardozo. En la misma circunscripción, con los mismos votantes, Quecaña si ganó. Oficialmente, se dice, porque en la subgobernación se dividió más el voto opositor entre UDA y TPT y no en la Alcaldía. Otros dicen que porque los gauchos de Salvador Mazza si quisieron votar por Quecaña pero no por el converso de Brú. Nadie quiso hablar de voto cruzado, aunque las carcajadas sonaban al otro lado del teléfono.
Nada más ser elegido Quecaña hizo dos cosas que de alguna forma le caracterizan. Primero se puso al lado a Sandra Gutiérrez, experimentadísima fiscal que venía de pasar por la secretaría de Justicia de Lino, el viceministerio de Defensa del Consumidor y casi un año de Ministra de Justicia. La segunda fue ponerse la campaña de Canedo al hombro para la segunda vuelta. Mientras el resto, que como él, se habían asegurado el pan se pusieron de perfil. Quecaña se puso aún más mordaz y pendenciero sumando unos puntos que seguro todavía tendrá anotados, para cuando sean necesarios.
Gutiérrez no duró mucho en el gabinete. Tampoco las sonrisas del presidente. En general el gabinete es un ente etéreo producto de la inexperiencia y también de la crisis mayúscula de la institución. Crisis que no le impidió hacerse presidente de Petrolero un par de meses, los justos para viajar al sorteo de la Copa Sudamericana y salir en la foto de la inauguración del nuevo súper Estadio Provincial.
Y es que de fotos va lo dicho. Quecaña se ha perdido en algunas importantes. Carlos Brú, Ramiro Vallejos y el propio presidente Evo Morales lo han raleado en alguna ocasión. Nadie, ni en el entorno cercano ni en el lejano es capaz de definir con claridad la relación que sostiene con Brú y con Morales. Muchos apostaron su destino a la guerra abierta y total. Muchos a que Quecaña sería traicionado…
Como fuere, Quecaña volvió salirse con la suya. Desde la semana pasada es la MAET del Chaco, la primera, es el pionero de un nuevo sistema que nadie sabe hacia dónde tiene que ir. Quecaña tampoco, pero estará ahí cuando llegue.

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