Se debe crear condiciones antes que dar ayuda o soluciones

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Nov 19, 2017

Sucesivas investigaciones de Atlas Network (Red Atlas), una ONG que conecta más de 450 organizaciones en más de 90 países “con las ideas y recursos necesarios para avanzar en la libertad y el desarrollo” revelan que la ayuda para el desarrollo no funciona.

“El actual modelo de ayuda para el desarrollo económico, de arriba hacia abajo, es inevitablemente defectuoso. La naturaleza del desarrollo económico requiere soluciones idiosincráticas que no pueden ser diseñadas ni administradas exitosamente por foráneos”, reconoce Atlas Network.
En vez de ello, “las soluciones cultivadas localmente que apuntan a transformar el ambiente institucional en favor del crecimiento del mercado, principalmente a través de asegurar los derechos económicos de los pobres, representa la mejor oportunidad para acelerar la reducción de la pobreza en el mundo”.

La ayuda no funciona
La economista Dambisa Moyo, nacida en Zambia y estudiada en Oxford, ha encontrado que la ayuda como estrategia para lograr un “verdadero crecimiento” es un fracaso: aunque puede brindar alivio en una crisis, concluye que “la idea de que la ayuda para el desarrollo económico ayuda a aliviar la pobreza sistémica es un mito”.
Otro experto, Simon Bland, exdirector del departamento británico para el desarrollo internacional en Kenia, reconoció que “si gastas suficiente dinero en cada persona en un pueblo cambiaras sus vidas… el problema es, ¿qué pasa cuando te vas?”. Esto después de ver la precaria situación de comunidades dependientes de la ayuda.
En este sentido, la ayuda “no sólo contribuye a los problemas de inestabilidad, sino que también retrasa y distorsiona el camino para el tipo de desarrollo sostenible que las comunidades necesitan para un crecimiento e independencia a largo plazo”, resume Atlas Network.

Las instituciones
son la clave
“Cuando se trata de alcanzar la prosperidad”, dice la ONG, “hemos aprendido que las instituciones como los derechos de propiedad, el estado de derechos y el mercado son primordiales. Por décadas, las organizaciones y gobiernos internacionales empujaron reformas para lograrlo, con enfoque de arriba hacia abajo, como condiciones para el comercio, ayuda y crédito, generalmente con resultados trágicos”.
De esta manera, el Atlas Network reconoce haber aprendido “por el camino difícil” que las instituciones, como los sistemas de derechos de propiedad, difícilmente se quedarán cuando son importadas.
“En vez de ello, deben ser desarrolladas desde adentro, localmente, tanto para asegurar la apropiación de la gente, y lo que es más importante, como medios para descubrir los mecanismos culturales únicos que se necesitan para que las normas informales transiten suavemente hacia sistemas formales que funcionen bien”.
Por su parte, los investigadores Daron Acemoglu y James Robinson, en su libro “Por qué fracasan las naciones”, destacan la importancia de tener buenas instituciones, pero al mismo tiempo enfatizan que “no existen dos sociedades que puedan crear las mismas instituciones”.
Si bien las instituciones exitosas pueden tener varias cosas en común, su diseño (y los procesos para lograr esos diseños) son necesariamente idiosincráticas y es muy probable que fracasen si se las planifica por una mente u organización foránea.
Tal como explicó una vez el premio nobel de economía James Buchanan, “el orden es definido durante el proceso de su emergencia”.

No se ejercen derechos económicos
Otras investigaciones muestran que cuando las personas pobres se relocalizan en países con derechos económicos para los pobres, éstas prosperan. El experto en desarrollo de Harvard, Lant Pritchett, lo explica así: “No hay personas pobres. Hay personas viviendo en lugares pobres”.
En ese sentido, darle dinero o ayuda a los pobres no servirá de casi nada a mediano y largo plazo en un país que hace casi imposible que estas personas se vuelvan productivas porque hay demasiadas barreras para la creación de empresas y muy pocos derechos económicos legalmente asegurados.
Desde el Atlas Network advierten que “si no encontramos la forma de quitar las barreras que impiden el libre ejercicio de los derechos económicos, cualquier abordaje fracasará”.

Condiciones antes
que soluciones
El premio nobel del año 2015, Angus Deaton, explica que “cuando las condiciones para el desarrollo están presentes, no se necesita ayuda. Cuando las condiciones locales son hostiles para el desarrollo, la ayuda no funciona, y será dañina si lo que hace es perpetuar estas condiciones”.
Una investigación con datos empíricos en Bolivia coincide con Deaton: la de Jan Willem le Grand, en su estudio de doctorado que compara los caminos de desarrollo y de transiciones de 14 comunidades situadas en las provincias Oropeza, Zudáñez y Yamparáez en el norte de Chuquisaca, y en la provincia Chayanta en el norte de Potosí.
Le Grand encontró que “muchos de los desajustes entre las prácticas de intervención externa y la lógica de las comunidades surgen de teorías de cambio inadecuadas […] desde una práctica enfocada en ‘soluciones’, en lugar de un enfoque centrado en la creación de condiciones que permitan a las comunidades y a los comunarios determinar su camino de desarrollo”.
El estudio resalta la importancia de escapar de enfoques casi universales, de soluciones estandarizadas y, en su lugar, recomienda apoyar a crear condiciones “bajo las cuales se puede alimentar y sostener experimentos genuinos para discernir las soluciones locales más apropiadas para problemas locales”.

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