Se profundiza subordinación de Argentina frente a China

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jun 11, 2017

El economista argentino Julio Gambina, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP), advierte que en su país se consolida el “creciente papel de China en las mutuas relaciones económicas, con fuerte déficit comercial”.

China es el segundo socio comercial de Argentina, pero un socio que se lleva las ganancias. Según datos oficiales, en 2016 las importaciones desde China sumaron 10.483 millones de dólares, frente a solo 4.661 millones exportados desde Argentina, logrando así un saldo negativo de 5.822 millones de dólares.
Situación similar ocurre con Brasil –el primer socio comercial de Argentina. En 2016, Argentina importó desde Brasil un valor de 13.674 millones de dólares y exportó hacia Brasil 9.028 millones de dólares, con un saldo negativo de 4.647 millones de dólares. En enero pasado, el saldo negativo fue de 336 millones de dólares y creció en febrero a 626 millones de dólares, con un total saldo negativo para el bimestre de 962 millones de dólares.
Si bien el gobierno de Mauricio Macri pretende revertir esta situación, Gambina observa que “no queda claro cómo lo hará la Argentina”, que se encuentra en un “proceso creciente de primarización y destrucción de su sector manufacturero”.
Es más, todo parece apuntar hacia la “profundización” del saldo negativo del comercio bilateral, particularmente con China: Según datos del Ministerio de Hacienda del vecino país, en enero de este año el saldo negativo fue de 566 millones de dólares, y en febrero de otros 456 millones, sumando un total de 1.022 millones de dólares de saldo negativo sólo en los dos primeros meses de 2017.
“La relación comercial con China es creciente desde la ‘sojización’ favorecida por la generalización de los transgénicos en la producción. Hacia fines del mandato de Cristina Fernández, apareció con fuerza el papel financiero de China con una operación en moneda china (yuan) por el equivalente de 11.000 millones de dólares. En paralelo se afianza el papel inversionista en Argentina”, contextualiza el experto.
Juntos, Brasil y China generan el grueso del déficit comercial, sumando entre ambos 10.469 millones de dólares en 2016 y 1.984 millones de dólares en el primer bimestre del 2017.
Para cancelar ese saldo negativo, el gobierno de Macri tuvo que ingresar divisas por 29.131 millones de dólares (saldo total de la Cuenta Capital y Financiera), que incluye un crecimiento de Reservas Internacionales por 13.725 millones de dólares.
Pero este ingreso de divisas “constituye básicamente deuda pública: 21.099 millones de dólares del Gobierno Nacional y 7.307 millones de dólares los Gobiernos Provinciales”, según explica Gambina.

China va copando espacios de inversión extranjera
Es sabido que Argentina atraviesa fuertes problemas económicos, y que el diagnóstico gubernamental apuesta a resolverlos con inversiones externas.
Sin embargo, después de un año y medio de gobierno de Macri, y pese a sus intentos de favorecer a las empresas extranjeras con bajos costos laborales e impositivos, sus inversiones siguen siendo “muy esquivas” y apenas se materializan a “cuenta gotas”.
Ante esta ausencia de inversores estadounidenses y europeos, cobran protagonismo los recientes anuncios de inversión provenientes de China, “algunos de los cuales no son novedad y fueron oportunamente criticados por la gestión actual cuando eran opositores”.
Tal como precisa Gambina, en general estos anuncios están relacionados a infraestructura para energía, “por cifras millonarias”.
Se reiteran los anuncios de las represas en la Patagonia sin los estudios medio ambientales finalizados (algo similar a lo que sucede en Bolivia), situación que las viene frenando hasta el momento.
“Se agregan represas en otros territorios y sobresale el anuncio de la construcción de dos nuevas centrales de energía nuclear por 12.500 millones de dólares. Los anuncios de construcción de las represas generaron históricos debates relativos a la cuestión medioambiental, agigantadas con el anuncio relativo a energía nuclear”, advierte el experto.
Y al igual que en Bolivia, no se conoce los detalles de los acuerdos con China, ni los plazos de ejecución. Pero la práctica –tanto en Argentina, Bolivia y en otros países de la región- indica que para China todo es un sólo paquete que incluye financiamiento, empleo de fuerza de trabajo y compra de tecnología china.
Ello, afirma Gambina, pone fuertes límites a la generación de empleo local y desarrollos tecnológicos propios. “La dependencia tecnológica es un problema histórico que afianza la subordinación del país sobre el sistema mundial”.

Se consolida
des-industrialización
de Argentina
El experto argentino muestra su preocupación: “Asistimos a la consolidación de un modelo primario exportador, de escasa industrialización, afirmando el escaso valor agregado bajo la modalidad de ‘armaduría’, todo sostenido con endeudamiento público que paga el trabajo social conjunto de la Argentina y reproduce el carácter subordinado del país”.
Todo esto, como es de esperarse, lleva a una mayor degradación de las condiciones de vida de la población y por eso se sostiene y crece el empobrecimiento, junto a “una nueva ronda de ofensiva contra los salarios, las condiciones de empleo y la seguridad social de trabajadores activos y pasivos”.

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