China en Bolivia, entre el desarrollo y la dependencia

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jun 26, 2016

La Plataforma de Política Energética, impulsada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), considera que “a medida que se consolida la presencia China en Bolivia, también se consolidan las relaciones asimétricas y el rol de dependencia del país”.

En un reciente informe, Plataforma Energética afirma que “la geopolítica China significa para ese país acceso y control presente y futuro de los recursos naturales, inversiones en logística de transporte e infraestructura con una visión de negocio favorable para sus empresas y, además, busca consolidar su presencia permanente en la región”, con la lógica de “priorizar la recuperación económica de China y de los países desarrollados, marcada por la urgente necesidad de expansión global del capital internacional”.
Mientras tanto, en Bolivia la presencia de capitales y empresas chinas responde a una política que “retóricamente señala ‘soberanía financiera’ y en los hechos propugna mayor dependencia del capital transnacional”, destaca el informe.
Según datos del IBCE, el saldo comercial con China, históricamente negativo, ha ido creciendo desde el año 2006 hasta alcanzar el 2015 una cifra de 1.282 millones de dólares. Bolivia exporta a China principalmente minerales e importa de ese país cerca de 4.000 productos industriales.  En términos de importancia para las exportaciones, China se encuentra en quinto lugar, después de Brasil, Argentina, Estados Unidos y Colombia. Las importaciones de China a Bolivia colocan a ese país en el primer lugar con una importancia del 17,99% del total importado.

El principal acreedor bilateral de Bolivia
Según Plataforma energética, la estrategia de llegada de China a Bolivia se da a partir de donaciones, préstamos de ayuda, créditos sin intereses o bajo interés y memorándums de intenciones, “que han llevado a empresas chinas a incursionar en los sectores más importantes de la economía y a China a convertirse en el principal acreedor bilateral”, con el 77% de la deuda bilateral.
En el periodo 2011-2015, en términos de participación en la deuda, el proyecto de mayor importancia es la construcción y lanzamiento del Satélite “Túpac Katari”, que significó un préstamo de 251 millones de dólares del Banco de Desarrollo Chino. En menor magnitud, tiene importancia la compra de aviones, helicópteros para el equipamiento de las Fuerzas Armadas y perforadoras para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Paralelamente, en el mismo periodo, el informe evidencia un “rápido y constante aumento de la presencia de empresas chinas involucradas con la prestación de servicios para la ejecución de proyectos” que son financiados con recursos fiscales que provienen de los impuestos de los bolivianos (TGN), de préstamos del Banco Central de Bolivia (BCB) a empresas estatales estratégicas, y fuentes multilaterales de crédito.
De esta forma, “los grandes conglomerados chinos ejecutan en Bolivia alrededor de 2.000 millones de dólares en esos proyectos, un equivalente al 6% del PIB del país y se han convertido en los mayores contratistas del Estado con la particularidad que resultan ganadoras de licitaciones en las que en muchos casos se presentan solo empresas estatales chinas o se les adjudica de manera directa proyectos en algunos casos bajo la modalidad llave en mano”.
Según se conoce, entre las principales empresas chinas en Bolivia en sectores económicos importantes son: Sinohydro, Sinopec, China International Water and Electric Corp (CWE), CAMC Engineering, China Railway, Vicstar Shenzhen y China Harzone.
Según Plataforma Energética, “muchos de los proyectos anunciados como de gran importancia para el desarrollo del país tienen serios cuestionamientos en aspectos técnicos, elevados costos de construcción y de factibilidad económica o con problemas de incumplimiento y retrasos en la construcción, que han llevado a la resolución de contratos, como es el caso de los dos tramos del ferrocarril Montero – Bulo Bulo”.
En este sentido, “los memorándums de intención para estudios (sin resultado conocidos en Bolivia), la preferencia de las empresas chinas es ejecutar la inversión. Esto significa importantes ganancias para la empresa, mientras que el Estado boliviano asume los riesgos, la deuda y acepta las condicionalidades del financiamiento”, advierte el informe.

Nuevos emprendimientos y nueva deuda
A finales del año 2015 el gobierno boliviano ha estado anunciando nuevos préstamos de financiamiento chinos para grandes proyectos de infraestructura e industriales y la negociación de un “Convenio Marco” entre Estados.
Se tiene información de que en los créditos habrá una combinación de crédito concesional (1%) con crédito comercial (2,5% a 4%), y que las empresas chinas ejecutarán todos los proyectos.
A través de la prensa se conoció que habrá una etapa inicial de 7.500 millones de dólares de endeudamiento nuevo con China, con lo que, según Plataforma Energética, “la cifra de 2.000 millones de dólares que ejecutan las empresas chinas en Bolivia se convertirá en 9.500 millones de dólares”.
Con este paquete de proyectos y financiamiento, China llegaría a ser el principal acreedor de Bolivia y la deuda externa del país llegaría a ser más del doble de la actual, que según el BCB alcanza a 6.502,7 millones de dólares.
Según los expertos, la nueva deuda todavía estará dentro de los márgenes sostenibles (inferior al 50% del PIB), aunque no se sabe con certeza si Bolivia tendrá en el futuro los ingresos suficientes para honrarla.