El museo de los gigantes que nunca pasará de moda

Escrito por  YENNY ESCALANTE F./EL PAÍS EN Ene 03, 2018

El museo paleontológico de Tarija, ubicado en pleno centro de la ciudad, alberga a una importante cantidad de fósiles y objetos arqueológicos que fueron hallados en la cuenca de Tarija. Ese atractivo turístico nunca pasará de moda, pues el simple hecho de observar los esqueletos gigantes nos remite a la época de la prehistoria, cuando existió una gran cantidad de mamíferos de ese tipo, y hoy sus restos forman parte del patrimonio cultural del departamento sur de Bolivia.

El hallazgo de los fósiles y objetos arqueológicos fue un factor preponderante para que algunos tarijeños gestaran la idea de organizar un museo como alto exponente de la cultura de un pueblo y “que no sea solamente un repositorio, sino una institución Cultural donde se encuentren representadas las conquistas científicas, nuestra historia prehistoria”, señala la página de Turismo de la Gobernación.
Ese establecimiento paleontológico depende de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS). Se señala el año 1941 como inicio de las obras de construcción del edificio del entonces Museo Municipal y su conclusión el año 1949, ubicado entre las calles General Bernardo Trigo y Virginio Lema, inmueble que fue construido en su primera etapa por el alcalde municipal, Isaac Attie, y su inauguración oficial fue el 15 de abril de 1959.
El Museo cuenta con más de 5.000 piezas de las cuales solo 700 están en exhibición por falta de espacio, entre ellas están los mamíferos, fósiles vertebrados e invertebrados de la edad paleozoica. Hay variedades de huesos provenientes de mamíferos fósiles como Gliptodontes, Equidae, Megatherium, Macrauchenia, Smilodon, toxodon, Proboscideos y otros.
El centro de exposiciones tiene en total cuatro réplicas construidas, cuyo trabajo lo realizó el mismo personal con que cuenta la institución. Se trata del elefante, el perezoso, y dos quirquinchos, todos prehistóricos y de gran tamaño. En el caso de los quirquinchos, una réplica muestra el esqueleto y otra el caparazón.
En la sección arqueológica hay piezas líticas y de cerámica, con puntas de flechas, dardos, bruñidos, ruecas, jarros, ollas y otros, esta cerámica muestra un acabado perfecto.

Contexto
El territorio tarijeño posee muchos e importante afloramientos para la investigación científica, la ciudad cuenta con una riqueza fosilífera concoida desde siglos pasados. Las serranías que circudan el valle de Tarija cuenta contienen registros de fósiles invertebrados de Paleozoico con niveles fosilíferos del Ordovicíco, que vivieron entre 488,3 a 1,7 millones de años antes de Cristo.
Entre los sedimentos de la cuenta Cuaternaria, se encuentran restos de mamíferos. Se trata fundamentalmente de huesos de mamíferos fósiles que pertenecieron a una fauna común de la región tropical sudamericana del Pleistoceno superior, como los gliptodontes, mastodontes y megatheriums.

 

los
datos

TRES DE LOS GIGANTES QUE
EXISTIERON EN LA CUENCA

Glyptodontes
Eran gigantes de la familia Clyptodontidae distante de los armadillos, tatús, piches y quirquinchos. Estaban protegidos por un caparazón que tenía un largo de hasta 3,3 metros y un alto de 1,5 metros en posición erguida, y estaba formado por miles de rosetas de 6 lados y un espesor de una pulgada.

Megatherium
Está relacionado de manera distante con los actuales perezosos arborícolas. En posición bípeda alcanzaba entre 5 a 6 metros. Su cuerpo era grande y su cabeza pequeña. Sus patas eran muy cortas y gruesas, los miembros anteriores tenían garras para sacar las ramas de los árboles cubiertas con frutas.

Mastodonte
El Cuvieronius tarijensis es parte de los clásicos mastodontes, animales emparentados con los actuales elefantes. Fue uno de los más comunes que habitó la cuenca de Tarija. Tenía 4,50 metros de largo y 2,80 metros de altura, un cráneo corto y alto con una mandíbula inferior corta.