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Reos de San Pedro se amotinan y liberan a director de Régimen Penitenciario

Escrito por  Ene 18, 2013

La Paz/Erbol/Redacción Central ElPaís.-
Los internos de la cárcel de San Pedro, que mantuvieron retenido por más de dos horas al director nacional de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, decidieron dejarlo en libertad tras llegar a un acuerdo que establece el retorno de 42 jóvenes al penal de Calahuma. 

La autoridad se comprometió ante los presos que no habrá represalias en contra de ellos y el retorno de 42 internos de la cárcel de Calahuma, de donde fueron trasladados el miércoles hasta San Pedro para que habiten en el sector de la Posta de ese penal, mismo que iba a convertirse en el primer centro de rehabilitación de menores privados de libertad del país.  
En cuanto a su renuncia, Llanos dijo que no procedía dimitir en presencia de los internos de la cárcel y que será la autoridad competente, en este caso el Ministro de Gobierno, el que evalúe el desempeño de sus funciones y determine lo que corresponda.
“Han solicitado mi renuncia, eso es una atribución de las autoridades, he pedido una reunión ante la población yo sé que las diferentes secciones están adentro, pero cuando se tocan temas de internos, se tocan los bolsillos por supuesto que hay diferentes conflictos”, manifestó Llanos cuando salió de la cárcel.

Lo que pasó
Llanos entró al penal a las 16.45 aproximadamente para negociar con los delegados de los internos el ingreso de 40 jóvenes a San Pedro, quienes fueron trasladados la víspera de la cárcel de la Calahuma, ubicada en el municipio de Viacha, y otras demandas de los reos.
Al no llegar ningún acuerdo, los internos que se oponen al ingreso de los jóvenes de Calahuma tomaron como rehén al director Llanos para obligarlo a renunciar a su cargo y que se atiendan sus demandas.

Antecedentes
En noviembre el diario paceño Página 7  denunció que en la sección “Posta” del penal de San Pedro (donde están los pudientes como Santos Ramírez y Leopoldo Fernández) se estaban construyendo dos bloques de 3 ó 4 pisos cada uno con celdas privadas. Las celdas eran construidas por algunos reclusos inversores que luego las venderían o las darían en anticrético.
En vista de esto el director de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, aseguró que él dio el permiso de construcción porque los presos le habían indicado que todo tenía un fin de “bien común”.
Sin embargo,  anunció que si se constataba que el fin último era el lucro él mismo “con picota en mano” derrumbaría las celdas, la construcción siguió.