Domingo, 12 Agosto 2012 02:22

La obra de “Fray Quebracho”, dejó huella en los chaqueños

“Con un carisma especial que lo caracterizaba, llegaba en su moto a las poblaciones del Gran Chaco a evangelizar con su alforja cargada con la biblia, la cruz y un diccionario.
Era un hombre grande, ojos claros, rubio, piel blanca y colorado, de voz bien fuerte y potente, que infundía miedo e intimidaba a los que no lo conocían, ganando el respeto de los lugareños. Andaba, con su capa que caracteriza a los franciscanos, montado en su motocicleta BMW alemana, donada por la cooperación alemana de cilindrada 800”, así era el padre Oliverio Pellicelli, más conocido como “Fray Quebracho”, el párroco que transitaba como fantasma las tierras oscuras chaqueñas.
Fray Quebracho nació en la ciudad italiana de Orte (Roma), el 5 de mayo de 1918. Entró a la orden franciscana el 12 de agosto de 1934. Muy joven llegó a la Argentina, donde acabó de estudiar y fue consagrado y ungido en Salta como sacerdote el 8 de diciembre 1942. Evangelizó en el Chaco argentino y luego se vino, cuando tenía cerca de cuarenta años, al lado boliviano.
Dicen que llegó de Italia a la zona chaqueña de Argentina y Bolivia, entrando por Salta hasta Tarija y posteriormente al Chaco hasta la región del Aguaragüe, Itaú, Aguas Blancas, Crevaux, d’Orbigny, Yacuiba, Villa Montes y Caraparí.
Alguien que lo conoció y con quien pasó momentos inolvidables fue el cantautor chaqueño Yalo Cuellar, quien comenta que “el italiano Fray Quebracho fue notable en el Chaco boliviano por su obra misionera en bien de la comunidad católica. Lo que hizo primero es empezar a forjar el criterio en la gente, edificando otras iglesias al lado de las antiguas”.
Según Cuéllar, Pellicelli se enraíza más con la gente chaqueña donde decide quedarse y  donde descubre su talento para la poesía, inspirada obviamente en el paisaje donde él vivía. “El comienza a componer y los músicos de la región comienzan a juntar su música con las composiciones de Fray Quebracho”.
Escribió libros de cuentos para niños resaltando las festividades a nivel regional, donde narraba sobre las fiestas de Caraparí, Itaú. A las mismas asistía gente de Yacuiba y de Argentina, haciéndose celebraciones y procesiones grandes
En Caraparí, donde él vivió, descubre que es un buen cocinero, preparaba platos exquisitos para la gente en las fiestas. Su plato preferido era el pollo al vino (denominado por él pollo al cura), porque lleva vino. Cuéllar dice que una de sus preferencias era tomar un “rico” vino tinto, especialmente del chileno. “Tenía muchos amigos y familias que compartían con él, era apegado a la gente, sencillo, abierto, franco, bromista y muy alegre”.
Cuéllar recuerda que su padre era transportista. Recorría la ruta entre Yacuiba y Caraparí, en la que había un lugar llamado Saladillo donde la flota llegaba, es ahí también donde el padre Fray Quebracho llegaba después de evangelizar en su moto y con su alforja, donde tenía la santa palabra, acompañado siempre de su vino, queso y su huevos hervidos.

SENCILLO
Su dormitorio era tan sencillo que “sólo tenía la catrera de cuero, un pequeño velador, sus botas chaqueñas, su sombrero y una bacinica”. Renegaba de algunos religiosos que tenían algunas preferencias, según Cuéllar, cuando decían que trabajen y no esperen que la gente les de todo. “Él no era materialista”.
Cuando terminaba sus misas se despedía diciendo ‘Salud corazones’”, tomando un ‘seco’ de su vino. Su legado ha sido la evangelización, la poesía, “escribió poemas para niños que tenían que ver con los animales del lugar, con aparecidos y fantasmas que se hicieron leyenda en lugar. Tenía una manera especial de hacerlo”.
Muchos artistas chaqueños reconocidos convirtieron sus poemas en exitosas canciones interpretadas por cantautores como Juan Enrique Jurado en el tema Mi sombrero chaqueño’ Es autor del Himno al Chaco. Su herencia la deja más en el Chaco tarijeño donde estuvo muchos años.
Su paso por la Escuela Militar de Cóndores es especial. Era capellán y no solamente daba misas, sino que también hizo instrucción militar dejando leyenda en Sanandita. Estuvo prácticamente en todo el Chaco.
“Ya cuando estaba mayorcito le hacen entrega, los alemanes, de un Jeep Toyota, pero no podía conducirlo bien, tuvo algunos choques y no manejaba bien con caja mecánica”.
Cuéllar dice que su deseo era que lo entierren debajo de un quebracho (árbol fuerte). Lamentablemente, la iglesia se lo llevó a Sicilia (Italia), sin embargo, hay gestiones para que traigan sus restos y ponerlos al pie del Aguaragüe. “La gestión la está haciendo la Escuela de Cóndores de Sanandita con las autoridades, para cumplir su deseo”, indicó.

“YO SOY FRAY QUEBRACHO
EL CURITA BORRACHO”
El decía: “Yo soy Fray Quebracho, el Curita Borracho”, le encantaba el vino quedando con ese sobrenombre que él mismo se puso.
“Un año y medio antes de que muera Fray Quebracho, comencé a escribir una canción para él, porque yo compartí muchas cosas, fue parte de mi vida, de mi historia, los encuentros, donde compartíamos enseñanzas junto con mis padres. Lamentablemente el no escuchó la canción, lastimosamente la terminé cuando el ya no estaba”, cuenta con melancolía recordando esa hermosa canción que ahora es un éxito.
OBRAS
Su obra fue reconocida y en honor a él hay calles, escuelas, monumentos, plazas que llevan su nombre, pero como Fray Quebracho, lo recuerdan por esa labor única, y se ganó el cariño y el respeto de los lugareños, subrayó Cuéllar.
Esteban Farfán, periodista chaqueño, recuerda que al padre Pellicelli como un icono muy importante para el Chaco, porque “no sólo fue un cura extranjero más, fue un chaqueño más”. “Se preocupó por el tema social, la gente del campo, en Villa Montes, Yacuiba, Caraparí tuvo mucha influencia”.
“Fue poeta, escribió e interpretó varios temas musicales y poemas, que dejó como herencia en el Chaco, las danzas como chacarera, zamba, gato, escondido, cueca, triunfo, parte de la cultura que él las ha recopilado para darle mayor difusión. Se preocupó mucho de la cultura, aunque no dejó muchos registros organizando festivales. Es un personaje que dejó sus expresiones, en sus poemas expresaba el amor y el cariño por los pueblos”, agregó Farfán.
Los gobiernos municipales son los encargados de trabajar en realizar obras en su honor. “Son muy pocos los niños y jóvenes que saben de él hoy en día, y los medios no se ocupan de esto. Debería haber una fundación que lleve su nombre, establecer lazos con Italia para resaltar su vida y su legado, hay una dejadez e ingratitud”, señala.
Farfán recuerda las palabras del Fray Quebracho que decía: “Chaqueños no se duerman, su riqueza difúndanla, siéntanse orgullosos”. Él acuñó varios términos en nuestra tierra, como el “infierno verde”, “Chaco, rincón de promesas”. Inspiró a varios líderes cívicos chaqueños a luchar por la descentralización, por la autonomía.  Tenía amor y compromiso con la identidad de la festividad de los santos, la forma en que bendecía, él incluso formaba parte de los comités, nos cuenta Farfán.
Era muy amigo de la gente del campo, era poco citadino. “Su obra, su amor, su compromiso con la cultura, con la identidad, no se faltaba a las festividades de los santos, a una carrera de caballos, bendecía con cariño, se involucró con todo”, dice.
“Es un gran hombre espiritual, es un ícono cultural de inspiración espiritual, porque la cultura es el alma y espíritu de los pueblos”, resaltó Farfán.

Dato
Partió hacia Italia enfermo y casi desahuciado, lamentablemente no fue cumplido su deseo de ser enterrado en el Chaco y sólo queda el recuerdo de su obra carismática.
Oliverio Pellicelli falleció a sus 75 años en Roma (Italia) el 16 de junio de 1993, tras un prolongado cáncer y sus restos descansan en la ermita de Bellegra, cerca de Roma.
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