Jueves, 18 Abril 2013 01:49

Luis Achá, gran compositor tarijeño y “La Culpable”

Por: René Aguilera Fierro
Escribe canciones para niños, muchas de las cuales no están aún grabadas. En una entrevista con el autor, manifestaba que la cueca “La Culpable”, estaba basada en un hecho real, inspirada en una gran mujer.  

Por aquella época, Luis Achá Martínez contaba con 26 años de edad, se encontraba recuperándose del trauma causado por la pérdida de los dedos de la mano. Un accidente fortuito hizo explotar una carga de alto poder en sus manos.
En su vida cotidiana, había practicado la pintura y el dibujo, elaboraba láminas educativas para maestros y alumnos, referidas a ciencias naturales, geografía e historia.  Lo que sucedió es que buscando en el depósito de trastos viejos algún utensilio que le sirviera para fabricar unos pinceles gruesos y pintar los océanos; en unas latas encontró unos canutos, similares a tapas de lapiceras, curiosamente, se puso a remover el fondo con un clavo, luego de algunas vueltas, se produjo la explosión que le privó de los dedos de la mano izquierda.
Anonadado, pensó que allí terminaba su vida, sus aspiraciones de pintor y de músico, deseaba estudiar arpa, soñaba con ser concertista, aprender la ejecución del piano; jamás había pensado en ser maestro. Se consideraba una paloma herida con ansias de volar.
Este accidente, lo mantuvo en un estado lamentable de depresión, se encerró en sus aposentos y en sí mismo, puesto que no deseaba ni aspiraba nada. No obstante, con apoyo de sus padres, hermanos y amigos, logró culminar sus estudios de bachillerato. El pesar que le embargaba no había pasado, se encontraba desorientado, después de algún tiempo, ante la carencia de maestros de música, se enroló en las filas del magisterio, por aquel entonces, ya la familia Achá Martínez disfrutaba de la fama de músicos.
Luis Achá Martínez, nació en Villa Avecia el 5 de febrero de 1937, sus padres fueron Miguel Achá y Virginia Martínez; los hermanos, son: Delia; Pastor; Rosalía; Luis; Carlos; José maría; Franz; Edith, Miguel y Genaro. El compositor realizó sus estudios primarios en su pueblo natal, luego en Tarija egresó de bachiller en el Colegio Antoniano (hoy La Salle). Luis Achá Martínez, conoce en la ciudad de La Paz a Lily  Irigoyen, la conquista con versos y canciones, tiempo después, contrae nupcias el 10 de julio de 1977, de cuya unión son: Carla Rocío; Ángela María y Luisa Viviana.
Alrededor del año 1955, su padre y sus hermanos mayores, mucho antes de su accidente, conformaban una orquesta, eran requeridos en fiestas privadas y populares, todo el tiempo estaban contratados para amenizar reuniones sociales. En cierta ocasión, fueron requeridos para tocar para el ex Presidente Víctor Paz Estenssoro y sus Ministros que habían llegado a Tarija; el grupo estaba integrado por Carlos Achá Martínez (un acordeón pequeño); José María y Luis Achá Martínez (guitarras)  y Franz Achá Martínez (Batería); los bailes eran amenizados con bailecitos, vals, taquiraris, boleros, corridos, Rockandrol y charlestón, escasamente se tocaba la cueca “Guadalquivir” de Gilberto Rojas y una que otra cueca de Pio Martínez. En ciertas fiestas cívicas, eran llamados para interpretar el Himno Nacional e Himno a Tarija. Luis Achá Martínez era el encargado de firmar los contratos. El grupo duró poco tiempo, se requería de mucha disciplina.
El ejercicio de la docencia, lo llevó a prestar servicios en la ciudad de Tarija, ocasión en la que forma parte del plantel fundador del Kindergarten “Oscar Alfaro”; luego trabajó en San Lorenzo y, finalmente el año 1962, es trasladado a Padcaya; debido al vacío existente en canciones y rondas infantiles, se dio a la tarea de componer algunos temas de utilidad docente. Fue en esta población que conoció a un gran amor, la joven muchacha era oriunda de Padcaya, pero estudiaba en la ciudad de La Paz, había llegado de vacaciones.
El haberla conocido cambió radicalmente su vida, como amigos primero, luego como su enamorada, la sintió la mujer más cariñosa, atenta y, bella. Debía esperar un año para volverla a ver. Pero una de esas vacaciones fue la más larga y la más agradable en la existencia del compositor; bailó con ella, disfrutó de su compañía, de sus mimos, de los paseos al campo. La noche previa a su partida, le escribió: “Ansío poeta ser/ y darte mi querer/ en prosa o verso hacer/ lo que siento por ti mujer/ dicha para mí fue/ la noche que contigo bailé/ tu fino talle estreché/ yo que en mi vida soñé/ a quien tendrá que alagar mi alma/ en mi vida otra mujer no existe/ no habrá en mi paz ni calma/ si la calma y la paz/ tu sola fuiste/  si mis versos te causaran enojos/ perdón te pido/ calla y respeta/ que al leerlos con tus negros ojos/ piensa y medita que no soy poeta”. Versos que jamás llegaron a su destinataria.
El joven compositor, se brindó acompañarla en el viaje de Padcaya a Tarija, durante el trayecto, Luis Achá Martínez permanecía callado, razón por la que la muchacha le preguntó el motivo de su tristeza, el poeta solo atinó a contestarle “Tú eres la culpable”. A su retorno a Padcaya, escribió la cueca “La culpable”, algunos días después, ingresaba al concurso “Phillips” de la canción, el tema fue interpretado por  “Los cantores del Valle”, fue la cueca finalista y programada para ser interpretada en la finalísima en la ciudad de La Paz. Lastimosamente, los altos costos de traslado, impidieron que  sus ejecutantes y su autor puedan asistir, de tal manera, ganó el tema instrumental de Mauro Nuñez (1969). Mientras tanto, el tema había pegado muy hondo en el sentimiento chapaco. Al año siguiente, la muchacha retornó a su pueblo, para entonces “La culpable” ya era popular y muy conocida en todo el país.
La cueca “La Culpable”, dice así: “la culpa de mi locura/ la culpa la tienes tú/ me trataste con dulzura/ con paciencia sólo tú/ insomnio tengo en la vida/ nomás por ti mujer/ tú tienes, tienes la culpa/ de mi horrible parecer/ tus ojos, tus labios/ tu dulce mirar/ han hechizado mi alma/ y no hago más que llorar.
Magnetizado, obsesionado por la muchacha, los días y las noches tenían su nombre, por ello escribió la cueca “Padcayeñita”, pero como el tiempo era lento, cruel y desesperante, su amor se desbordaba en versos, así escribió: “Tu ausencia” (cueca). El tiempo había transcurrido inexorablemente, su situación de maestro era precaria y económicamente débil, más aún, debía cooperar con su familia.
Las condiciones en la ciudad de La Paz eran otras, muy diferentes a la suya, las posibilidades del encuentro con otro amor, no tardaron en llegar para la muchacha, por tal motivo, su romance se resquebrajó y terminó rompiéndose. Pasado el tiempo, la muchacha retorno a Padcaya a contraer nupcias con su novio oriundo de Santa Cruz. Ante aquella impotencia, nació la cueca “Huérfano de amor”; luego le siguen otras composiciones expresadas en bailecitos, cuecas y canciones de amor y desamor; asimismo, aquellas que le cantan a la tierra chapaca, a los niños, a la madre.
En cierta ocasión, salió de excursión con un grupo de amigos, estudiantes universitarios en otras ciudades de Bolivia y del exterior, se instalaron en un lugar pintoresco, casi paradisiaco, sin embargo, los jóvenes no le encontraban gusto ni sabor a la campiña, reiteradamente argumentaban que no había motivo para volver a la tierra que los vio nacer, a no ser por el amor a sus padres y familiares. Esa noche, a la luz de una vela, escribió “El jardín de las flores”. Fue su primera cueca.
La población de Padcaya, le resultó pequeña, vacía y triste. Un día, decidió trasladarse a la ciudad de La Paz a fin de titularse en la Normal Superior “Simón Bolívar”, de tal manera, aprendió a leer y escribir música, entre sus condiscípulos de estudio, estuvo Andrés Rojas, destacado compositor de  “Morenadas”, Luis Achá Martínez, estudiaba en las mañanas y en las tardes ejercía la docencia; cuenta que hubo una vez compuso una canción en el trayecto de la Normal a la Escuela donde trabajaba, a lo largo de su ejercicio docente, compuso muchísimas canciones, rondas infantiles a fin de llenar los vacíos musicales de la enseñanza básica.
Cuenta que de los 33 alumnos que ingresaron a la normal, solo egresaron 6 maestros de música. El año 1975, es becado por la OEA para estudiar en el Conservatorio de Música de Buenos Aires, mucho le ayudó la práctica docente y la experiencia musical que había desarrollado, allí se destacó en la interpretación de la flauta dulce; se graduó con distinciones.
De tal manera, mejoró su sistema de enseñanza, conseguía que los niños aprendieran mientras jugaban, fabricó zampoñas y otros instrumentos musicales que facilitan el aprendizaje. El compositor tiene en su haber alrededor de 80 composiciones musicales, registradas en Sobodaycom y,  grabadas por “Los Cantores del Valle”; Grupo “Amancayas”; Gladys Moreno; Caluyo Pérez (piano); “Las Voces del folklore”; Conjunto de Jazz “Tiwanaco Bras” y varios conjuntos del país y el exterior. Entre sus proyectos, está la publicación de un cancionero y dos libros de música para maestros, así como la grabación de un CD de apoyo al aula.

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