El Cabildo y la evolución del centro histórico de Tarija

Escrito por  Redacción central/El País eN Mar 18, 2018

El Cabildo de Tarija es una de los espacios de la ciudad que contienen y traen a la memoria retazos de la historia del departamento que hablan de cómo transcurrió el tiempo y los acontecimientos que configuraron a la Tarija de hoy.

Este lugar existió desde la fundación misma de Tarija el 4 de julio de 1574 en ese mismo lugar, definido por Luis de Fuentes y Vargas cuando trazó el damero de lo que sería la Villa de San Bernardo de la frontera de Tarixa, cumpliendo las ordenanzas reales de fundación.
El Cabildo Capitular se encuentra en el primer manzano al sur, en él se desarrollaron importantes acontecimientos históricos que todavía se realizan hoy en día ya que en él funciona el Concejo Municipal.
La construcción inicial debió ser mucho más sencilla y de ella no queda nada, la infraestructura actual se construyó a partir de una solicitud hecha en mayo de 1787, cuando “el Cabildo Capitular de Tarija solicitó a la Gobernación y la Intendencia de Potosí y Casas Reales de Buenos Aires la autorización y el dinero para arreglar las casas capitulares de Tarija”, refiere el historiador Elías Vacaflor Dorakis.
El nuevo edificio del Cabildo ocupó un espacio de 40 varas castellanas y constaba de dos pisos. En una foto de 1879 se puede apreciar todavía la antigua infraestructura que fue tomada cuando las tropas tarijeñas se alistaban para partir a la Guerra del Pacífico.
En 2009 el municipio de Tarija emprendió una nueva refacción del edificio del Cabildo en la que se hicieron importantes modificaciones pero se preservó un lugar que guarda un importante episodio de la historia de Tarija: el infiernillo, una celda en la que fue recluido Eustaquio Méndez Arenas, el guerrillero y héroe de la independencia.
“Luego de caer herido en Las Barrancas, la tarde del 30 de abril, allí, en ese ambiente tétrico fue torturado hasta que Francisca Ruilova de O’Connor solicitó al prefecto Sebastián Agreda que por razones humanitarias permitiera su traslado al hogar de los O’Connor, en donde murió”.
Este edificio siempre representó el poder local con la sala capitular. Además constaba de ambientes destinados a conservar los archivos, otros para los serenos ambientes destinados a la cárcel de hombres y mujeres.
En el salón capitular, actual salón de sesiones del Concejo Municipal se desarrollaron los actos más emblemáticos y polémicos de la Historia de Tarija.
Uno de los primeros ocurrió el 25 de julio de 1810, cuando el presidente del Cabildo Capitular de Tarija, Mariano Antonio Echazú, junto a otros tres cabildantes, decidió apoyar la revolución de Buenos Aires y apoyar a la junta gubernativa provisional de Buenos Aires.
Asimismo, frente al Cabildo, en agosto de 1810, se eligió al primer diputado por Tarija a la Junta de Buenos Aires, Julián Pérez de Echalar.
En un sentido contrario que sería determinante en la historia del departamento, el 6 de junio de 1825, frente a la acera del Cabildo, también se produjeron los cabildos donde Tarija eligió a sus primeros tres diputados ante la Asamblea Constituyente del Alto Perú quienes fueron rechazados porque Tarija pertenecía a la Argentina y no fue convocada.
El pleno inicio de la vida independiente, “el 26 de agosto de 1826, se produjo el cabildo abierto en el que el pueblo tarijeño renunció por escrito a las provincias del Río de La Plata y se incorporó voluntariamente a Bolivia y el 7 septiembre y 17 de octubre de ese mismo año los cabildos que ratifican el acta del Cabildo de 1826”.
Actualmente el Cabildo, que fue refaccionado luego de más de dos siglos, conserva la fachada original gracias a que se volvió a elevar el campanario que se había derrumbado y fue omitido por las obras de refacción de aquella época.
En el interior se pueden observar espacios que buscan mezclar los elementos propios de la arquitectura de la época colonial y republicana con elementos modernos sin dejar de contemplar elementos propios de la cultura chapaca.
La fachada es un elemento importante del patrimonio histórico del casco viejo de la ciudad que le da un importante atractivo paisajístico al centro de la ciudad, donde se conserva como antaño los edificios que hacen al poder político y social de Tarija.
El patio del Cabildo sirvió antaño para congregar y escuchar las inquietudes del pueblo, hoy se utiliza como centro de reunión y escenario de múltiples eventos que muestran la diversidad de los acontecimientos políticos, sociales y culturales de la Tarija actual.
Evolución del centro histórico en Tarija
La edificación en Tarija ha ido evolucionando desde mediados del siglo XIX con infraestructuras propias de la época republicana construidas entre 1880 y 1920. Éstas son las casas construidas en las proximidades de la plaza principal y que hoy son parte del patrimonio de la ciudad.
Entre sus principales características se destacan los amplios patios centrales alrededor de los cuales se construyeron las habitaciones destinadas a la familia, en el primer patio. Con un segundo patio reservado a los servicios y un tercero a los animales.
Son construcciones de dos plantas sobre la rasante, con una altura común entre ellas, con plantas bajas simples en contraposición de la segunda planta, donde destacan una serie de ornamentaciones que las diferencian entre ellas.
Ejemplos son las casas que rodean a la plaza Luis de Fuentes, la Casa Dorada, o la antigua casona ubicada en la calle General Trigo y Domingo Paz.
Uno ejemplo de cambios en las corrientes arquitectónicas es el del hotel Atenas, hoy hotel Victoria que fue construido en la década de 1930 y que tiene elementos arquitectónicos diferentes a los de las casas cercanas.
Esta tendencia continuó y, sobre todo, en la década del 50 el patrimonio arquitectónico tarijeño fue incorporando edificios que rompieron con las escuelas academicistas, producto de la corriente moderna, incorporando estructura de hormigón armado y ladrillo gambote, estableciendo de esta manera una nueva técnica constructiva. Estos edificios rompieron con el perfil edilicio en el entorno de la plaza, lugar donde fueron emplazados.
Recién en la década de los 70 los edificios construidos en ese decenio se van incorporando en su estructura el hormigón armado, los voladizos, losas planas en las cubiertas, volúmenes sin aleros y grandes ventanales. Los edificios denominados torres surgen en aplicación a la normativa del Plan de Desarrollo Urbano, que se pone en vigencia a finales de los setenta, el mismo identifica la zona central para la construcción de edificios de varios pisos, de esta manera, se construye el primer edificio en altura.
También surge un nuevo estilo de casas en este periodo, denominadas “chalets”, cuya principal característica era el jardín que las antecedía.
Añadido a esto es parte de esta época la construcción de edificios destinados a la administración tanto pública como privada, además del colegio Belgrano.
Uno de los modelos de arquitectura de la década de los 80 fue el edificio destinado a la Corte Superior de Justicia, de corriente vanguardista, en reemplazo del antiguo edificio. En él destaca la construcción secundada por el espacio verde lo cual constituye un aporte a la imagen urbana.
Ya en la década de los 90 la construcción se convirtió en la principal actividad comercial de la ciudad, con construcciones en la zona central, donde se introducen nuevas tipologías formales, edificios que por su altura riñen con el tejido urbano y con la imagen del centro de la ciudad.
Y finamente la arquitectura del nuevo siglo que está marcada por un crecimiento importante de la inversión privada en el rubro de la construcción, cuyas características principales son la edificación de infraestructuras con potencial comercial, con tiendas a la calle y edificios de más de 10 plantas que antes no se construían en la capital chapaca.

Evolución de la plaza Luis de Fuentes

De acuerdo al escritor René Aguilera Fierro, la Plaza de Armas, Mayor o principal data desde la misma fundación de la ciudad, acaecida el 4 de julio de 1574, por el capitán Luis de Fuentes y Vargas, español que pisó estas tierras en busca de fortuna. Luego de permanecer algunos meses en la zona de la Calama y San Lorenzo, decidió trazar hilos en las vegas del caudaloso río, al que llamó Guadalquivir. De acuerdo a Aguilera Fierro entre las principales y primeras edificaciones, se tuvo que erigir el cabildo, iglesia, guarnición militar y su propia casa que hacía las veces de casa de Gobierno.
En el centro urbano, dejó una gran explanada a la que los peninsulares llamaban Plaza Mayor (Maior) y, como las de su época, era destinada al ejercicio de las tropas españolas, razón por la que tomó el nombre de Plaza de Armas, a semejanza de sus similares del resto del mundo.
El informe adjunto al Plano de la ciudad de Tarija del 13 de octubre de 1771 explica “La Plaza Principal, cuyo cuadro se halla formado por la iglesia matriz mirando al Oriente (E), y al otro lado que mira al Norte (N) las casas del Cabildo, y las de otros vecinos. Al Norte de la Plaza se puede apreciar las casas de los señores Márquez, Valdivia o Valdivieso y Villarrubia (o Villarroel) y en la esquina La Madrid y Sucre la casa de la familia Dolz (ex Banco Central de Bolivia); antes había sido construida y pertenecido a don Luis de Fuentes de Vargas, fundador de Tarija”.
Según el escritor, debió pasar mucho tiempo para que la Plaza Mayor vaya tomando forma debido a la construcción de ciertas casas, como también fue un proceso el relegar la Iglesia Matriz al lugar que ocupa. El cambio fue lento hasta llegar a atisbo de Plaza de pueblo con la instalación de la Taza de Bronce, obsequiada por el Dr. Luis Paz Arce, Ministro de Gobierno del Presidente Mariano Baptista. De acuerdo a Aguilera corría el año 1894 y el regalo se dio en ocasión de celebrar los 320 años de fundación de Tarija.
En ese entonces la Plaza de Armas de Tarija estaba circundada por la calle Real (luego Comercio, hoy Gral. Trigo); la calle de la Recova (Luego de Las Agustinas, hoy Sucre); la calle de la Matriz (hoy calle Araoz de La Madrid) y la calle del Cabildo (hoy calle 15 de Abril); había otras como la Calle de La Compañía (hoy Campero); Calle La Palma (hoy Aniceto Arce) y Calle San Juan (hoy Bolívar).
La última concentración militar que se recuerde, con fines militares y bélicos, fue el año 1879 durante la guerra del Pacífico; puesto que los soldados que marchaban al Chaco el año 1932 en adelante, fueron recibidos y concentrados en el parque Bolívar y El Tejar, mientras que los heridos en el antiguo hospital y el propio Colegio Nacional “San Luis”.
De acuerdo a René Aguilera Fierro, la Plaza Mayor de Tarija, denominada “Luis de Fuentes y Vargas” en homenaje a su fundador, probablemente haya optado por este nombre a finales de 1800.
Sobre la Calle “15 de abril”, frente al edificio del Cabildo o Concejo Municipal actual se erigió la estatua de su fundador de pie, con el brazo derecho extendido. La estatua sostiene su espada que apunta hacia el sector por donde cruza la ciudad el río Guadalquivir; fue encargada al artista José Santos Mujica e inaugurada el 4 de julio de 1991. La obra fue trabajada en cemento, alma de acero y un delicado patinado que realza su belleza.