La familia que envió a sus 5 hijos a la guerra

Escrito por  El País eN/Agencias Ene 13, 2018

La Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay, los dos países más pobres de Sudamérica en ese momento, no solo tuvo pasajes heroicos como la defensa de Boquerón, cuando 600 bolivianos resistieron por 22 días el asedio de 14.000 soldados guaraníes.

El conflicto, que surgió por diferencias entre ambos países sobre la delimitación de sus fronteras, fue una “prueba de fuego” que dio lugar a inmensas muestras de amor a la patria.
Una de ellas fue la de la familia Campero, que mandó a sus hijos al frente de batalla. A todos sus hijos, los cinco.
Un reciente censo de la Confederación de Excombatientes de la Guerra del Chaco (Conexchaco) señala que, en marzo último, en Bolivia apenas quedaban unos 105 de los 180.000 soldados o beneméritos que fueron movilizados en el siglo XX. Y los pocos sobrevivientes rondan los 100 años.
Cada 14 de junio se conmemoran los 80 años del cese de hostilidades entre ambos países un reportaje de BBC Mundo le cuenta la historia de los cinco hermanos Campero.
De Tarija al frente
Javier Campero Paz es hijo de Alina Paz Estenssoro, hermana del recordado presidente e ideólogo de la Revolución de 1952 Víctor Paz Estenssoro, cuatro veces presidente de Bolivia.
Su padre fue Raúl Campero Trigo, quien junto a sus cuatro hermanos Carlos, Julio, Gilberto y Fernando partieron desde Tarija, a sólo unos kilómetros del frente de batalla, para defender a su país.
“Que cinco hermanos hayan ido a la guerra es algo muy excepcional y el caso de mi padre y mis tíos solo muestra lo que tuvieron que pasar esos jóvenes bolivianos en un momento tan difícil”, cuenta Javier.
Los cinco hermanos eran hijos de Julio Campero Paz y Francisca Trigo Arce. Un registro fotográfico, probablemente de 1933, muestra a cuatro de ellos: Raúl, Carlos, Julio y Fernando, que se tomaron la imagen cuando coincidieron en uno de los frentes.
“Durante esa época dos, tres y hasta cuatro hermanos de una misma familia iban a la guerra”, explica el historiador Robert Brockmann, que ha estudiado a fondo esta conflagración.
Pero cinco no era tan común, aunque hubo otros casos registrados como los de la familia Belmonte Camacho y sus cinco varones que partieron desde los yungas, la región tropical de La Paz, a las candentes arenas del Chaco.
Los Campero salieron de Tarija: en 1932, esta ciudad era el punto de salida de miles de soldados bolivianos que iban a defender al país ante el vecino Paraguay.
De los cinco, Carlos era el mayor y, de acuerdo a los datos en Conexchaco, estuvo en la guerra durante los cuatro años que ésta duró. Formó parte de la Unidad Batería 12 y participó de la retoma del Fortín Platanillos.
Cuando empezó el conflicto tenía 28 años; regresó cuando todo había acabado y murió en la década de los años 70, con 68 años.
De Julio, el segundo de los hermanos, no se sabe mucho. “Mi tío Julio murió con avanzada edad”, se limita a indicar Javier.
El tercero de los hermanos, Raúl Campero Trigo, el padre de Javier, tenía 25 años cuando se convirtió en soldado.
Estuvo los cuatro años en el frente, en un regimiento de caballería. Luego fue fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que lideró la Revolución de Bolivia de 1952 y murió a los 71 años en 1978.
“Había diplomas con las condecoraciones respectivas (de los cinco hermanos), que se perdieron, pero detalles específicos ya no tenemos, porque murieron todos”, remacha Campero Paz.
Mientras que Fernando, el más joven de todos, contaba con 23 años al momento del conflicto bélico y tras la guerra llegó a ser general del Ejército.
“Durante esa época, los soldados eran llamados por la categoría y por el año de nacimiento, es poco probable que los cinco hayan entrado juntos en 1932 cuando comenzó la guerra”, expone el general en retiro e historiador militar Fernando Sánchez.
La foto que trascendió y dio a los Campero un carácter histórico no muestra sin embargo a los cinco hermanos: Gilberto, cuarto en el orden de la familia, estaba prisionero en Asunción cuando los otros cuatro posaron para la cámara.
Siguió la carrera militar tras la guerra y llegó a ser oficial de caballería. Murió muy joven, a los 34 años en 1944.
“En un accidente con una bala perdida cuando había alcanzado el grado de capitán”, puntualiza Campero Paz.
Según normas militares internacionales, indica Sánchez, “cuando hay varios miembros de una familia en edad para servir, no van todos, eso no es obligatorio, por eso el caso de cinco hermanos en la Guerra del Chaco es excepcional”.
“Quizás los dos hermanos menores, Gilberto y Fernando, podrían haberse quedado para cuidar de sus padres, pero no fue así, porque fueron a la guerra igual que sus tres hermanos”, sintetiza su sobrino.
Los hermanos Campero Trigo retornaron al país tras el cese de hostilidades. “Mi padre y sus cuatro hermanos, todos con vida”, destaca Campero Paz, que dirige la Fundación Federico Demmer, un grupo que ayuda a jóvenes estudiantes en Bolivia.
“Yo tengo recuerdos de lo que mi padre contaba de la guerra. Él hablaba del hambre, de la sed y que gracias a la puntería que tenía podía matar animales salvajes para alimentarse”.

apuntes sobre la guerra del chaco

El motivo
El motivo de esta guerra fue la supuesta creencia de que en dicho territorio había reservas de petróleo. Esto no se desmintió hasta años después y llamó la atención de países externos al conflicto, como Estados Unidos, que apoyó militar y económicamente a Paraguay, y Gran Bretaña a Bolivia.

Extensión
El Chaco Boreal es un área de aproximadamente 500.000 kilómetros cuadrados, situada al norte del Río Pilcomayo, en la región del Gran Chaco, colindante entre Bolivia --lugar al cual perteneció durante el virreinato de Perú--, Argentina y Paraguay.

Inicio
Finalmente, en 1933 estalló oficialmente una guerra entre ambos bandos al no encontrar soluciones de pacíficas. El enfrentamiento tuvo lugar en la región del Gran Chaco, un territorio seco, caluroso e inhóspito, donde la contracción de enfermedades como la malaria era inevitable.