Miércoles, 18 Octubre 2017

Las mermeladas Guzmán, un sueño que comienza

Escrito por  ARTURO FERNÁNDEZ/EL PAÍS EN Feb 17, 2017

Darle valor agregado a lo que se produce en Tarija y Bolivia ha sido uno de los objetivos más buscados durante los últimos años, al menos en discurso, para dejar de ser una región que sólo explota y comercializa su materia prima.

Pero la historia cuenta que desde un inicio, los ojos se pusieron en la explotación de recursos no renovables como la plata y ahora la realidad sigue siendo la misma, pero en los hidrocarburos.
Todo esto ha ocasionado que se haga a un lado a uno de los sectores más importantes y a la vez abandonados de Bolivia, el agro. Sin embargo, se conoce de algunos emprendimientos privados y aislados que intentan cambiar esta realidad, apostando por esta premisa contra viento y marea.
Éste es el caso de un agricultor tarijeño que estuvo durante un tiempo en la dirigencia campesina, pero dejó esta actividad para meterse de lleno en su emprendimiento familiar que empezó el año 2009 y que hoy por hoy se mantiene vigente y avanza hacia adelante. Se trata de la elaboración de conservas naturales, a la que denominó Productos Naturales Guzmán (Pronagu).
Pánfilo Guzmán vive en la comunidad de Tolomosa y cuenta que allá por el año 2005 había apostado por la producción de frutillas y frambuesas. Para esto trajo desde Argentina las primeras plantas que puso en su tierra, no era mucho, “sólo unas rayitas”, pero aquello le permitía tener tres cosechas al año que duraban entre dos a tres meses y que le daban entre 50 a 60 kilos cada dos días, por cada una de las variedades.
“Yo producía frutilla y frambuesa pero no podía vender; los mercados se saturaban, se echaba a perder la fruta y no había mercado (…) San Lorenzo y otros productores también hacían competencia, entonces empezamos a pensar qué hacer y se nos vino a la cabeza la elaboración de mermeladas y dulces”, relata.
La mujer de Pánfilo, tenía el conocimiento que heredó de su familia y comenzó a preparar dulces y mermeladas para evitar que su cosecha se eche a perder. Así vieron  que esto tenía futuro y presentaron un proyecto buscando financiamiento para consolidar una pequeña planta de elaboración de conservas en su casa.
Felizmente, logró el dinero, pero también se prestó del banco y de su hermana para comenzar aquel sueño. Fueron más de 40 mil dólares invertidos en aquella primera fase. “Así empezamos a transformar las frutillas y frambuesas en mermeladas, dulces y hacíamos también licores”, relata.
Cuenta que tuvieron buena aceptación en inicio y decidieron dejar de producir la fruta, por lo que empezaron a comprar la materia prima de otros productores campesinos de Tolomosa, Guerrahuayco, San Lorenzo y Uriondo. Ya no se dedicaban sólo a la frutilla y la frambuesa.
Ahora la empresa prepara dulces y mermeladas de frutilla, frambuesa, zarzamora, higo, durazno, ciruelo, lacayote y leche; pero además hace también otros productos como uvas al singani, jugo de uva y encurtidos como escabeches de ají, ajo, cebolla y mixto, de acuerdo a los pedidos que tiene.
“Nuestro mercado es nomás Tarija, dejamos en consignación nuestros productos en el mercado Central, pero también se ha abierto una tienda a través de Fautapo en la nueva terminal y estamos dentro de la organización de aromas y sabores, quienes también nos ayudan a comercializar los productos”, detalla.
Pánfilo explica que se trata de una empresa familiar, que se dedica a la elaboración de estos productos, está su esposa en primer lugar y tres de sus cuatro hijos (el menor es muy niño), quienes cada que tienen un tiempo libre apoyan en la elaboración de las conservas.
Aclara que como no producen en cantidad, la temporada en la que hay más fruta es cuando ellos se dedican de lleno a esta actividad, pues se aprovisionan de materia prima y elaboran sus conservas para venderlas durante todo el año. “En el tema de ají (escabeche) por ejemplo, nosotros encurtimos el ají Ulupica y eso también sale esta temporada, por lo que hacemos todo en estas fechas y durante todo el año lo vendemos”, añade.
Afirma que sus productos son totalmente naturales y que sólo utilizan un conservante que es autorizado por el Servicio de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), ya que tienen todos los papeles y registros de la pequeña empresa en orden. El tiempo de duración de sus conservas es de al menos un año, aunque asegura que duran mucho más, debido al proceso de elaboración al que los someten.
Consultado sobre su producción al año, dice que no pasa de los cuatro a cinco mil frascos y detalla que cada frasco es de 460 gramos, entre los dulces y escabeches. Respecto a sus ventas, afirma -entre sonrisas- que “no llueve pero gotea”, y aclara que este emprendimiento no es la actividad principal de la familia, ya que su principal fuente de ingresos económicos es la agricultura.
Los dulces y mermeladas de durazno, higo y frutilla lo comercializan a Bs 13, el de leche y de mora a Bs 15, el dulce de frambuesa y los escabeches de ají a Bs 18 y las uvas al singani las vende a Bs 13.
Resalta que este trabajo les significa un ingreso extra y cuenta que guarda la esperanza de que esta pequeña empresa sea el sostén de sus hijos, ya que uno de sus hijos está a punto de titularse de la carrera de ingeniería de alimentos, motivo por el cual tiene la ilusión de que aquel pequeño sueño que comenzó en 2009, crezca y se expanda.

Extracto de uva
Además de las conservas mencionadas, otro de los productos que elabora la pequeña empresa y que también ha tenido muy buena aceptación, es un extracto de uva que lo enfrascan en pequeñas botellas de 250 ml y que lo preparan con la variedad de vid “favorita”, que es una uva pequeña y dulce.
“Esto es sólo el jugo de la uva y nada más, no lleva ni siquiera azúcar y envasado puede durar hasta cinco años sin fermentarse. Lo vendemos a 8 bolivianos en las tiendas”, cuenta.  
Explica que no producen mucho el extracto, de hecho, el año pasado hicieron sólo 400 botellas, que las dejan en Calamuchita, la terminal de buses y en alguna que otra tienda donde les piden. Está consciente de que les falta una estrategia de comercialización, pero asegura que muy pronto se pondrá en esta tarea. “Esto aprendimos de otro vecino que es adventista y no consume bebidas. Ellos dicen que según la receta china que tienen, si se consume permanentemente este extracto ayuda a curar la diabetes, artritis y otras enfermedades (…) además dicen que ayuda mucho a la inteligencia”, dice.

datos sobre la producción de la empresa familiar

Variedad
La empresa prepara dulces y mermeladas de frutilla, frambuesa, zarzamora, higo, durazno, ciruelo, lacayote y leche; pero además hace también otros productos como uvas al singani, jugo de uva y encurtidos.

Extracto de uva
Elaboran un extracto de uva que lo enfrascan en pequeñas botellas de 250 ml. Éste es preparado con la variedad de vid “favorita”, que es una uva casera, negra, pequeña y dulce.

Producción
Al año la producción no pasa de los cuatro a cinco mil frascos. Cada frasco es de 460 gramos, entre los dulces y escabeches. Los productos los dejan en Calamuchita, la terminal de buses y en alguna que otra tienda.

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