Vive en la pobreza extrema, tuvo 8 hijos y espera otro

Escrito por  ARTURO FERNÁNDEZ C./EL PAÍS EN Mar 14, 2018

Es casi el mediodía y los niños están descalzos, no por el calor o por gusto, sino porque no tienen qué ponerse; y las viejas ollas para la comida, están aún vacías, sin ningún alimento o ingrediente para cocinar, pero además la leña no ha sido encendida, pues al parecer no hay nada para alimentar a la familia.

Pascuala Mansilla, de 35 años de edad y madre de 8 hijos, está embarazada y en los próximos días dará a luz al noveno. Ella vive en la zona de Tablada Grande, al final del camino, en la última casa que se divisa en la ruta y en su hogar la incertidumbre sobre alimentación, seguridad y educación es lo que predomina.
Cobijados en un pequeño cuarto al que llaman casa, donde tienden dos colchones y unas cuantas frazadas al piso para poder dormir, Pascuala y sus 8 hijos descansan todas las noches sin saber si al día siguiente se alimentarán bien o si evadirán por un día más a las enfermedades. Sumado a eso, deben enfrentar los malos ratos que pasa el padre, quien luego de beber, se puso violento con la madre en más de una ocasión, traumando a los pequeños.
La vida de Pascuala no ha sido fácil y gracias a la denuncia que hizo uno de sus hijos, tras correr poco más de 5 kilómetros para denunciar que su madre era golpeada por su padre, los policías de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) se anoticiaron de esta cruda realidad y se organizaron para poder recaudar algo de ayuda en favor de esta pobre familia.
La sargento Roxana León, jefe de seguridad en la FELCV, informó que conocieron a Pascuala en la atención de una denuncia de violencia familiar debido a que el esposo de ella la estaba agrediendo. En esa ocasión el esposo fue aprehendido, pero la víctima no pudo sentar la denuncia, pues está en los últimos días de su embarazo, pero además, es bastante lejano su hogar de la ciudad.
En este entendido, la FELCV realizó una campaña para poder ayudar a la familia y logró recaudar alimentos, algo de ropa, una mesa, caldera y otros, que fueron entregados el día de ayer en un sencillo pero significativo acto para la familia.
“No tienen ni para comer y por eso, al ver tanta pobreza tratamos de hacer algo por esta familia. Gracias a Dios hubo gente que se sumó a esta campaña, al hotel Los Ceibos, al señor Cristian que nos dio unas toallas para cada niño, caldera, mesa, sillas y el resto es lo que pudo reunir el personal de servicio de las cosas que tienen”, finalizó la sargento.

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