Domingo, 19 Noviembre 2017

Juan Pari, el ladrón de bancos que mandó al penal a familia y amigos

Escrito por  ABI Oct 16, 2017

Juan Pari Mamani, de 27 años, se ha convertido en el ladrón más controvertido de la historia boliviana de los delitos financieros de las últimas décadas, cóctel de bufón, incauto, ostentoso, lo mismo que mundano, audaz, apartado de la realidad y dueño de una viveza criolla e inteligencia emocional fuera de lo racional y rayanas en lo patológico, al grado que, al final de las cuentas, ha condenado a sus familiares y amigos, a la cárcel.

Pari Mamani se ha robado 37,3 millones de bolivianos en 10 meses del estatal Banco Unión, entre diciembre y setiembre últimos, es decir 200% más que lo que se llevaron empleados de bancos, incluso el emisor Central de Bolivia, según el diario capitalino La Razón, en 9 episodios diversos entre 2009 y 2014.
Encargado de bóveda de la agencia del Banco en la localidad lacustre de Batallas, las gansadas de este “sonsovivo” o muy tonto o muy vivo, como se dice en la jerga popular boliviana, detonaron finalmente el encarcelamiento de su madre, uno de sus más íntimos amigos, su hermano y hasta su amante.
Las andadas criminales de Pari Mamami, que pareció actuar en arca abierta, dieron tras de rejas, por el momento, a dos de aquellos que tuvieron la desdicha de dejarse tentar por el dinero a manos llenas, entre ellos un vendedor y comprador de autos de alta gama y segunda mano que pretendía salvar la cosecha con los negocios millonarios que planteada este simple empleado de banco, y un prestidigitador.
Por su culpa o a causa de sus raterías, 18 empleados del Banco Unión que no se dieron cuenta del faltante semanal, de 20.000 y 150.000 bolivianos, durante 40 largas semanas, que Pari Mamani y su amante sacaban de las bóvedas en bolsas y hasta adosados a sus cuerpos, han perdido sus empleos y, lo peor, arriesgan penas en el marco del proceso policial y judicial que estos días se enseñorea en las portadas de los diarios locales.
Un gerente nacional del Banco también ha sido despedido mientras los investigadores piden las listas de empleados para indagar sus cuentas, movimientos de dinero, compras, viajes y desplazamientos personales.
Cuesta creer que nadie, en el Banco y los organismos de control financiero nacionales, se haya dado cuenta de las raterías de este hombre que lucía seguro que no iba a ser descubierto y que, propio de criminales de poca monta, llegó a publicar los frutos de su repentino buen pasar en redes sociales.
Pari Mamani subió a su muro de Facebook las fotografías de los autos, productos suntuarios y hasta cajas de escocés con que “adornaba” su recibidor, como así de casas y apartamentos que había comprado “cash”.
Su socio vendedor y comprador de coches de alta gama, orondo aparece en un vídeo posteado por Pari Mamani, hablando de “money, money”.
La forma cómo este hombre se embolsilló 5 millones de dólares, tiene perpleja a la opinión pública boliviana.
Pari Mamani ha caído en desgracia: ha sido encarcelado, su fotografía ha sido publicada innumerables veces en periódicos y canales de televisión, sin contar la reproducción infinita e infinitesimal en las redes sociales, su esposa ha descubierto, en medio del escándalo que cobró un potente estado público, que era traicionada y que era la amante, uno de los primeros detenidos en el caso, la que se embolsada las platas con la misma facilidad que Pedro se pasea por su casa.
De hecho la mujer, que se echó varios viajes a Estados Unidos y Argentina en los últimos meses, ha sido considerada cómplice y se le ha ordenado prisión domiciliaria.
En puchos de 20.000 y hasta 150.000 bolivianos, este Pari Mamani, que entregó una fuerte suma de dinero para que su amigo prestidigitador y conductor de un programa de televisión montara un canal con la misma simpleza con que se monta una panadería de barrio, que apuntaba a importar una discoteca de China y hasta establecer una fábrica de paredes de yeso, viene de hacer volar los seguros propios de la banca local.
Aunque Bolivia es el país de las quiebras fraudulentas de bancos comerciales, financieras y comerciales, al menos 20 y decenas de millones de dólares desde finales de los “70 del siglo pasado, el desfalco de 37,3 millones de bolivianos del Banco Unión, el de mayor crecimiento en la última década en el país, saltó a la arena de la política criolla.
El ministro de Justicia, Héctor Arce, intentó poner el desfalco en su justo medio: “Es una actitud aislada, no es una actitud (propia) una red o una situación mayor, es una situación aislada de un grupo de personas que ha sido identificada y se está trabajando intensamente no sólo para la sanción penal que corresponde, sino también para el resarcimiento de los daños, dada la magnitud y la sinvergüenzura con la que se ha actuado en este caso”.