Viernes, 17 Noviembre 2017

Oliva: el Gobierno incita al conflicto institucional

Escrito por  JESÚS CANTÍN/EL PAÍS EN Mar 20, 2017

Casi dos años después de su elección, el gobernador de Tarija Adrián Oliva atraviesa el momento más delicado de la gestión.

Una oposición, que considera “desleal”, ha llevado al departamento al borde de la quiebra económica con la Ley de Transferencias de Recursos a los Municipios, que en la práctica permite los débitos vía Ministerio de Economía y Fianzas para nuevos proyectos en concurrencia con el nivel central, pero también para los viejos compromisos adquiridos en los tiempos de bonanza administrados por Lino Condori.
Oliva es todavía prudente a la hora de señalar a los que, a su juicio, han orquestado la desestabilización del departamento de Tarija y se resiste a pensar que solo la inminente campaña electoral (pese a quedar dos años) solucionará las necesidades financieras de Tarija, que por otro lado son insignificantes respecto a las macro operaciones que el Gobierno afronta para financiarse con el Banco Central de Boliviana (BCB), con las AFP o con la emisión de bonos.
El Gobernador da paso al pueblo de Tarija para pronunciarse y orientar la respuesta que en esta coyuntura se debe dar a la situación actual, al tiempo que pide responsabilidad a quienes ejercen gobierno para no descuartizar el presupuesto en micro proyectos sin impacto real. De esto y de más habló con El País eN en una entrevista en el que detalla el nuevo escenario.
El País eN (EPEN).- Hemos escuchado varios análisis sobre las consecuencias de la Ley del 8% ¿Va a quebrar la Gobernación de Tarija?
Adrián Oliva (AO).- Esta ley lo que propone es que quiebre la economía del Gobierno Departamental, el impacto es muy grande. Hablamos de cerca de 240 millones de bolivianos por año, en este año nuestro presupuesto de inversión apenas llega a los 400 millones, por lo que el impacto es muy grande por la afectación que tendría. Las subgobernaciones tienen un presupuesto de inversión de unos 240 millones de bolivianos, por lo que esta Ley supondría afectar todo ese presupuesto para dárselo a los municipios pero además, afectar el presupuesto de proyectos en ejecución, de proyectos que están hoy en plena construcción para que vayan a proyectos nuevos, como está previsto en la Ley. Afecta el 23 por ciento de los ingresos por regalías, porque contempla todos los ingresos, sin hacer una exclusión de los recursos de la Región Autónoma del Chaco que tiene un régimen de distribución específico que asignan el 45 por ciento y afecta más del 50 por ciento de los recursos destinados a la inversión. Esto tiene consecuencias en los proyectos y en los programas del Gobierno Departamental porque todo deberíamos ajustarnos.
El presupuesto de 2017 se ha reducido respecto al de 2014 en un 63%, con esta afectación se reduciría de forma dramática respecto a 2014, el impacto es muy grande. Como alguien decía, tendríamos que cerrar las puertas de la Gobernación para poder atender los requerimientos de esta ley.
EPEN.- Por aclarar, el 8 por ciento serían unos 112 millones de bolivianos…
AO.- Son 112 millones de bolivianos para proyectos nuevos concurrentes con el Gobierno pero de otro tanto que establece la Ley para ser debitado por los convenios vigentes. Sumados todos los conceptos que dice la Ley serían unos 240 millones de bolivianos este año.
EPEN.- La Gobernación va a apelar a la Justicia...
AO.- Nosotros vamos a empezar todas las acciones legales y constitucionales para impugnar esta norma, desde su procedimiento que ha sido aprobada de forma irregular hasta su contenido que afecta disposiciones de carácter constitucional y legal.
El 80 por ciento de la inversión de la Gobernación está en las provincias, si esto es así, los recursos que deberíamos asignarle a Bermejo saldrían de Bermejo, los de Yunchará de Yunchará, etc, porque en definitiva las inversiones están en las provincias.
Cuando nosotros llegamos al Gobierno Departamental, había compromisos por 5.000 millones de bolivianos, en concurrencia con el Gobierno nacional, con los municipales y por la cartera propia de proyectos del Gobierno departamental. Los ingresos el primer año ya cayeron 1.800 millones de bolivianos. El año 2016 dejamos de recibir 400 millones de bolivianos respecto a presupuesto. Entonces las obligaciones sumaban 5.000 millones pero los ingresos caían y la diferencia entre el presupuesto de 2014 y 2016 era de 2.400 millones de bolivianos.
Hemos intentado soluciones con el Gobierno Nacional, propusimos que los Gobiernos Municipales y la Asamblea acompañen para traer recursos al departamento, conseguimos que el ministro Luis Arce Catacora reconociera que había un déficit en solo dos años de más de 2.000 millones de bolivianos, pero no obtuvimos de parte del Gobierno Nacional una respuesta efectiva a la hora de contribuir con recursos a Tarija para superar las dificultades que teníamos. Al principio la actitud de la Asamblea y los alcaldes fue el silencio. No se comprometieron y no asumieron una actitud diligente a la hora de gestionar estos esfuerzos que proponíamos y en el último periodo esto ha pasado de la negligencia a una actitud sistemática de poner piedras y palos en el camino para tratar de perjudicar la gestión.
EPEN.- ¿Cree que hay la instrucción política de hacer quebrar a la Gobernación de Tarija?
AO.- Yo creo que hay un interés político que lo que nos está planteando en el fondo es volver al pasado. En la época de mayor bonanza cuando se administraron más de 18.000 millones de bolivianos solo en el Gobierno departamental y más de 30.000 en todo el departamento, lo que sucedió fue que se trabajó desde el Gobierno Departamental para poder disimular las deficiencias de la gestión, en el reparto de los recursos en tantas partes cómo le fue posible: en compromisos con el Gobierno nacional, obligaciones con Gobiernos municipales, se repartió el dinero sin criterio. Pasaron los 30.000 millones y quedaron los problemas.
Hoy Bermejo después de los millones sigue teniendo problemas de abastecimiento de agua potable, la ciudad de Tarija sigue con problemas en el tratamiento de aguas residuales, en 2017 seguimos luchando para terminar la carretera al Chaco, o el hospital Oncológico o el Materno Infantil. Hoy seguimos teniendo a miles de familias del departamento que no tienen servicios básicos como el agua potable, la electricidad o el gas, seguimos teniendo comunidades aisladas, una serie de problemas que debían haberse resuelto pero que en la lógica del reparto lo que terminó pasando es que este dinero se invirtió sin ningún criterio, de manera discrecional por las autoridades locales que asumían que sus territorios eran feudos y se dilapidó con muchos vicios de corrupción en muchos casos.
Hoy hay un intento por volver al pasado, pero ya no hay riqueza sino pobreza, entonces hay que echar mano a lo poco que recibe para seguir repartiendo. Ya el año pasado alguien dijo que se pretendía gobernar desde la Asamblea, parecía una declaración aislada pero desde entonces han pasado varias cosas… como la aprobación de un presupuesto con observaciones, o leyes sin sustento técnico ni económico, como la Ley del Prosol o la de ejecución presupuestaria, que lo que pretendía era crear un mecanismo burocrático concentrando decisiones en la Asamblea, y en este último periodo la Ley de Transferencia de Recursos a subgobernadores y ahora a alcaldes.
Primero nos decían que había un presupuesto malo, inviable, etc. Eso derivó en la interpelación a dos secretarios y su censura. Después se aprueba una Ley que lo que nos dice es que apliquemos ese presupuesto que la Asamblea decía que era inviable, nos dice que transfiramos el presupuesto a las subgobernaciones en base a ese presupuesto y en menos de una semana lo que nos dicen es: bueno, ya no lo hagan eso entréguenlo a los Gobiernos Municipales para atender otras obligaciones y dejar de lado las deudas que cuando llegamos superaban los 5.000 millones
EPEN.- Hay varios actores involucrados en esta coyuntura, ¿a quien identifican como coordinador general?
AO.- La semana pasada me tocó estar en Cochabamba y retornar con varios alcaldes y asambleístas que seguramente han ido a recibir instrucciones de las autoridades del Gobierno, estaban todos juntos en Cochabamba, los problemas de Tarija se deciden en Cochabamba, se deciden en La Paz. Todas estas acciones, el silencio, la negligencia con la que se apoyaron las iniciativas del Gobernador y luego todas las críticas y el intento de descalificarla, primero al Plan de Rescate, luego a la búsqueda de financiación privada de obras o al crédito privado de los 700 millones, o al propio fideicomiso que estamos gestionando y el hecho de que el Gobierno no haya asumido ninguna responsabilidad nos hace pensar que detrás de todo esto está el partido de Gobierno. Los alcaldes y los asambleístas responden al partido de Gobierno. Por un lado le da la espalda a Tarija, porque tiene la llave para resolver y por otro, impulsa a sus dirigentes y autoridades a generar conflicto institucional y político y además de apropiarse de los recursos, no de los que el Gobierno trae a Tarija sino de lo poco que Tarija tiene para resolver la crisis que ese mismo Gobierno junto a sus dirigentes departamentales generó en la época de mejor bonanza.
Hay dos visiones, una que busca volver al pasado repartiendo la renta en pedacitos y otra que busca la reactivación económica construyendo los proyectos que se necesitan en la Tarija rica en la que muchos aún viven como pobres.
EPEN.- ¿Qué ha cambiado desde los primeros meses en los que incluso sus aliados le criticaron por un exceso de proximidad institucional con el presidente Evo Morales?
AO.- Yo cuando llegué al Gobierno entendía que debíamos establecer una relación de coordinación y trabajo con todas las autoridades. Que la crisis era tan grande que no era el momento de generar conflictos, era un momento que todos debíamos unirnos para buscar soluciones. Creía además que el resultado electoral iba a servir para que el Gobierno reflexionara sobre lo que les había pasado en Tarija, sobre los errores que habían cometido. Al principio se dio el escenario para que esa práctica de relacionamiento se dé, hubo buena predisposición que terminó el mes de febrero de 2016, yo me resistía a pensar que era el referéndum el único motivo por la cual la relación se iba a establecer, entendía que al Gobierno le interesaba el problema de Tarija y enfrentar de manera conjunta los desafíos, pero en febrero cambia el contexto político para el propio Gobierno pero además para el Gobierno con Tarija.
Cuando había dinero en este departamento las autoridades desfilaban por Tarija, era muy importante para el país, se hablaba de Tarija como la billetera del país, del centro energético del país, de la tierra del futuro, se venía a hacer grandes anuncios, pero cuando se acabó la plata se dejó de venir, parece que ya no somos tan importantes, que ya no somos el centro de nada y los tarijeños tenemos la sensación de que en la época de bonanza las obras se han construido en otros lados, la doble vía La Paz Oruro, el teleférico, el proyecto concluido de la planta de urea, las obras de Santa Cruz … que se desarrollaban con recursos de la renta y aquí que parecía que sucedía todo en realidad no sucedía nada.
Y ahora que Tarija necesita del Gobierno para salir de la crisis y superar los problemas, el Gobierno está ausente, le ha dado la espalda a Tarija y lo que es peor, sus partidarios en Tarija trabajan para descuartizar el Gobierno departamental y repartirse la pobreza que queda, los pocos recursos que quedan.
EPEN.- Lo bueno o lo malo es que este Gobierno vive en campaña permanente y parece que se vuelve a activar el ciclo, hemos visto a Morales acercarse a Chapetón, seguir con Costas… ¿Cree que con esta campaña en ciernes puede volver a vislumbrarse una solución para Tarija?
AO.- Yo creo que al país le haría mucho bien que el Gobierno gobierne, yo siento que en política como en otro campo, las prácticas que uno adopta también se agotan. La población boliviana conoce cómo nos han gobernado los últimos años, y siento que si no se reinventa puede perder toda legitimidad y quedar anclado en el pasado. Hay quienes siguen pensando el país como en el año 2006, desde la lógica de la confrontación, pensando que hay que vivir en campaña y disputa permanente. Y lo que está claro es que la bonanza del país soportaba la batalla política, pero creo que hoy el sentimiento del conjunto es otro porque las preguntas que nos hacemos respecto al futuro son otras. En estos tiempos en los que la crisis económica en Tarija y los problemas que hay en Tarija para sostener ese gasto frenético y de inversiones están en cuestión, hoy la gente se pregunta si haciendo lo mismo vamos a lograr otros resultados, no solo en Tarija sino nacional.
EPEN.- Yendo al marco, tenemos un problema económico instalado de difícil solución que no depende de la Gobernación ¿Es un problema coyuntural o es estructural? ¿Está agotado el modelo autonómico o hay margen para salir?
AO.- Yo creo que nunca desarrollamos el modelo autonómico en su verdadera dimensión. Lo que hicimos fue denominar como modelo autonómico un modelo de concentración de los recursos en el nivel central del Estado que hoy administra ocho de cada diez bolivianos que ingresan a las arcas del Estado. No puede haber autonomías si las responsabilidades están en las gobernaciones y municipios pero los recursos están en el Gobierno Nacional, nunca se concluyó el proceso de asignación de recursos para acompañar la asignación de competencias, y la bonanza que en gran medida se explica por el incremento de la renta petrolera disimularon los defectos que tenía el modelo de organización de las finanzas en el Estado.
No podemos construir una autonomía sobre la base de un ingreso fluctuante, y que puede en cualquier momento verse drásticamente modificado como la renta petrolera. No es un ingreso fijo ni constante ni sostenibles en el tiempo, eso le ha pasado al departamento y posiblemente le pase al país. Si el desarrollo se va a afincar en la renta, vamos a tener problemas, es más, vamos a tener problemas porque no se han desarrollado las inversiones necesarias para que ese mismo sector que nos alimentó durante años pueda seguir haciéndolo.
Tarija es la punta del iceberg, porque para nosotros es vital, pero los problemas que vivimos se van a empezar a generalizar si el Gobierno no cambia esta visión concentradora de la economía.
EPEN.- Ha habido mucho ruido entre aliados en estos meses ¿Cómo se siente el Gobernador de apoyado entre los suyos?
AO.- Bueno, ha habido problemas, yo entiendo que son parte de la dinámica política, pero entiendo que los desafíos que tenemos son más grandes que cualquier desavenencia que puede surgir. Hoy el departamento debe enmarcarse en la solución de los problemas. Ya habrá tiempo de discutir la política. Es muy prematuro y creo que es un error empezar la campaña política en un momento en el que las prioridades están concentradas en la economía y en las necesidades que tiene la población, hoy la respuesta que debería dar la clase dirigente debe estar orientada hacia la solución de los problemas económicos y lo que ha sucedido en estos días nos debería hacer reflexionar. Yo deseo que cualquier dificultad que pueda aparecer se supere.
EPEN.- ¿Por dónde se va a buscar la solución? Por el tema técnico se ha demostrado que no sería tan difícil… ¿es necesario alguna acción política?
AO.- Yo creo que es el pueblo del departamento de Tarija el que debe empezar a pronunciarse sobre cuáles son las opciones que tenemos, si retornamos al pasado y nos resignamos con lo que hemos tenido los últimos años o si damos un paso hacia la reactivación económica del departamento eso implica que asumamos una postura muy clara y le planteemos al Gobierno por dónde tenemos que avanzar, está claro que necesitamos el apoyo del Gobierno, necesitamos que tome decisiones respecto a Tarija, pero que entienda que lo que está pasando va más allá del Gobernador o la Gobernación de Tarija, tiene que ver con el conjunto, y es algo que hay que plantearlo claramente.
La crisis la estamos sufriendo todos, pero hay autoridades que desfilan por los ministerios y en el propio Palacio y que no han tenido la capacidad de decirle al Presidente o a su Gobierno lo que está pasando en el departamento, seguramente por temor, por no querer abrir un debate al interior del propio partido de Gobierno pero va a ser el pueblo el que finalmente plantee una agenda si la clase dirigente no lo hace. Nosotros hemos intentado varias iniciativas pero está claro que Tarija también es Bolivia, y si hay soluciones para el sector privado en Santa Cruz pasando incluso por recursos de los fondos de pensiones, o si hay soluciones para pagar las obligaciones del Gobierno que pasan por la emisión de bonos del tesoro o de préstamos con el propio Banco Central, también Tarija debería tener el mismo trato, porque este departamento le ha dado todo al país y es injusto que esas condiciones políticas estén trabando el desarrollo de Tarija.
Ya lo hicieron en la época de la bonanza, que deberíamos haber disfrutado las soluciones a los problemas de Tarija, y creo que ya es hora de que el Gobierno entienda que está cometiendo errores muy grandes con el departamento que el día de mañana los vamos a sufrir todos y por supuesto los va a sufrir el propio Gobierno
EPEN.- Todo esto en el marco del Bicentenario…
AO.- Yo creo que debería ser un tiempo de reflexión para todos, hacia donde vamos, no solo de dónde venimos, Tarija se ha construido por el esfuerzo de sus hombres, por la lucha continua de sus reivindicaciones, Tarija es un departamento que le dio todo al país y Tarija hoy no tiene el lugar que se merece, no ha recibido el mismo trato, este es un tiempo de reflexión y yo espero que las autoridades en abril entiendan que hay una memoria larga. No solo estamos hablando de los diez años que pasan, sino de una memoria larga que tienen en este departamento todos quienes vivimos y compartimos los problemas y necesidades y que reclamamos para que sean estos atendidos a partir de la reivindicación de los que nacieron para que seamos libres para luchar hoy por tener condiciones de bienestar.

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