esta aspiración no es aislada, pues en el resto de Bolivia, existen otras regiones que esperan los resultados del acto de esta jornada para continuar sus objetivos rumbo a la autonomía.
De hecho, la potencial lista empieza en el Beni. Allí surgió recurrentemente en el pasado siglo el reclamo de la provincia Vaca Diez, que quiere constituirse en departamento Amazonía. En Santa Cruz, se desarrollaron las aspiraciones de la Gran Chiquitanía (el 60% de la superficie del departamento), de Valle Grande y de Camiri (ésta última alguna vez se auto-proclamó provincia autónoma). En Potosí, grupos puneños reclaman su autonomía como departamento “Lípez” y hubo alguna intentona similar por parte de los chicheños y su capital Tupiza.
En 2009, cuando se debatía la nueva Constitución Política del Estado, un implícito acuerdo frenó el creciente debate. Y la aclaración final provino del propio presidente Evo Morales. El Presidente advirtió el 16 de febrero de ese año que si no se respetaba la autonomía regional, se crearían otros departamentos.
“El Chaco pide su autonomía, nosotros dijimos sí autonomías regionales para que no haya nuevos departamentos - manifestó el gobernante-. Riberalta (también) pide autonomía regional. Peor sería que haya una división de los departamentos, si se garantizan autonomías regionales no va haber nuevo departamento, el décimo departamento, como decían algunos compañeros dirigentes”, dijo en ese entonces.
Sin embargo, por sorpresivo que suene, esta historia no comenzó ni en el sur ni en el oriente de Bolivia. La primera zona que ganó su autonomía en Bolivia fue El Alto. Convirtió a la sede de gobierno en una ciudad siamesa y el impacto ha sido tal, que El Alto paulatinamente se va transformando en la segunda ciudad más poblada de Bolivia con más de un millón de habitantes.
Sucedió en 1985, tiempos en los que aún resultaban muy larvarios los planteamientos autonomistas, incluso a nivel municipal.
Si bien resulta inocultable el crecimiento alteño, queda aún para el debate si aquella división paceña fue beneficiosa o no. Sin embargo, pese a todo, el peso demográfico y político de los alteños ya resulta innegable en el país. Ha llegado a tal extremo que el 27 de noviembre de 2012, algunas organizaciones vecinales hasta postularon la idea de gestar un décimo departamento en base a aquella urbe.
Así lo anunció el entonces alcalde Edgar Patana. “El Alto es una ciudad importante, se codea con ciudades capitales, aspecto que hizo pensar en algún momento e inclusive recientemente hablábamos de empezar a solicitar que seamos el décimo departamento. Nos sentimos ya una ciudad capital”, dijo la autoridad al diario La Razón.
Este tipo de regiones fuertes dentro de los departamentos suma a al menos otros seis casos que han abierto debates internos y nacionales.
El sociólogo Hans López Patiño advirtió que “La Autonomía Regional viene a satisfacer o dar una salida a las viejas aspiraciones de ciertas regiones en Bolivia, englobadas dentro de un departamento, o que se encuentran repartidas entre varios de éstos. Varias de estas aspiraciones zonales, están muy bien localizadas geográficamente, y con mayor o menor fuerza, han buscado desde hace décadas, o recientemente, su consagración incluso como un “nuevo departamento”, desmarcándose de los ya existentes”.
El analista recordó además que la Constitución, previniendo la imprevisible dinámica histórica, no establece un número fijo de departamentos, ni menos provincias y entidades administrativas menores en las que se organiza Bolivia.















