Gremio gana la primera final a Lanús, pero la llave quedó abierta

Escrito por  APG Nov 23, 2017

 Lanús no hizo un mal partido, pero se le escapó el empate sobre el final. Gremio no jugó bien pero aprovechó su chance y ganó 1 - 0 la primera final. El partido terminó en escándalo por el pésimo arbitraje. La revancha será el miércoles que viene.

Lo tenía. Estaba ahí nomás. Con poco, Gremio le ganó a Lanús la primera final de la Copa Libertadores en Porto Alegre en un partido que el Granate parecía tener controladísimo hasta el final. La revancha se juega el miércoles que viene en Argentina y el equipo de Almirón necesita ganar por un gol para forzar el suplementario (no hay “gol” de visitante).
La necesidad del local se vio desde el inicio.Los brasileños salieron como deben salir a jugar una final pero se encontraron con un Lanús que prometía una mejor versión como visitante en comparación a lo que venía haciendo el Grana fuera de su casa. Porque Lanús, si bien esperaba retrasado, mostraba su oficio para salir igual jugando, para asegurar el pase e incluso, para tener un par de jugadas claras. Con Sand aguantando de espaldas y dándole tiempo a los volantes para que lo acompañaran, el equipo de Almirón hasta tuvo dos muy claras: un derechazo de Román Martínez que pasó cerca y un cabezazo de Braghieri que el arquero Grohe sacó impensadamente.
Gremio desesperaba y Lanús controlaba la historia. El tema es que en el segundo tiempo, el Grana ya no pudo sostener el juego lejos de su arco. Sin claridad ni profundidad, pero presionando más arriba, Gremio empujó a Lanús sobre su propio arco. La defensa de Lanús, muy sólida, no mostraba huecos y el dominio en el control de pelota no se veía para nada reflejado en las llegadas. La gran diferencia con el PT es que Lanús casi no llegara al arco rival.
El esquema, al estar tan retrasado, no permite errores y ante un pelotazo largo de Gremio, Lanús mostró dudas atrás. La única duda que le permitió a Cicero Santos tomar una pelota casi en el área chica y transformar en gol la única clara que habían tenido en toda la primera final. El pésimo arbitraje de Bascuñán desnaturalizó el cierre en un encuentro que no había tenido grandes choques, pero amonestó mal, se le fue todo de las manos e incluso no vio un penal para Gremio en el final.
Lanús no hizo un mal partido y la definición quedó en suspenso. En una semana y en su casa, debe ganar por lo menos por un gol para empardar la historia. Tiene con qué.

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