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Fundación de Tarija
En el año 2001 salió una publicación que narra acerca de una
“fundación temprana” de la ciudad de Tarija, escrita por
Mario Barragán. Esto sería un hito en el proceso de
investigación de la historia de nuestra tierra y prometemos
poner en conocimiento de la población tarijeña, esta versión
del relato histórico de Tarija, pero por lo pronto, vamos a
acudir a la historia conocida de la fundación de esta bella
ciudad, recopilada en varias publicaciones locales, del
libro “Luis de Fuentes y Vargas y la Fundación de Tarija” de
Federico Ávila.
Preparativos para la fundación de la Villa de San
Bernardo de la Frontera de Tarixa.
Los preparativos para la fundación de Tarija se iniciaron
en la madrugado del 16 de marzo de 1574 en la ciudad de La
Plata en medio del trajin de soldados, capitanes y
familiares de los conquistadores que habían sido confiados a
la pericia militar de Luis de Fuentes.
En las amplias bóvedas de la Iglesia Mayor de La Plata, en
la nave central, frente al Altar Mayor, ocupando sus puestos
de honor según sus jerarquías, el gobernador de la ciudad,
los oidores de la Audiencia, autoridades eclesiásticas,
funcionarios civiles, políticos y militares, presididos por
el Virrey Toledo, se daba inicio a la exploración que
concluiría en la fundación de la Villa de San Bernardo de la
Frontera de Tarixa.
Alonso de Ávila fue designado Tesorero de la villa a
fundarse y Alvaro Ruiz de Nava, encargado de constatar si el
capitán Luis de Fuentes y Vargas daba la primera muestra
para la entrada y población del valle de San Bernardo de la
Frontera de Tarixa.
.."Y estando don Luis de Fuentes con sus capitanes, gentes y
armas dentro de la Iglesia Mayor, el Virrey hizo leer por el
Escribano Público, la Real Provisión en la que el dicho Luis
de Fuentes y Vargas tiene el título, la facultad y asiento
para la dicha entrada y población por el Excmo. Señor Virrey
del Perú, don Francisco de Toledo en esta ciudad de La Plata
a veinte y dos días del mes de enero de 1574”.
San Bernardo: Protector de Luis de Fuentes
“Luis de Fuentes y Vargas para dar buen principio a lo que
por convicción de Dios Nuestro Señor ha tomado a su cuidado
y cargo, hizo una demostración de una imagen de San Bernardo
... que se evocó por su protector, patrón y abogado ... y
ante ella hizo solemne juramento de cumplir todo su asiento
y capitulación”.
Cincuenta hombres, algunas mujeres, sus hijos e indios de
servicio, caballos y soldados bien provistos figuran en el
memorial que presentó Luis de Fuentes y Vargas antes de la
partida.
El Memorial
El memorial presentado por Luis de Fuentes certificado por
el comisionado Álvaro Ruiz de Nava y el Escribano Público
consta la lista de los primeros pobladores quienes
declararon y mostraron haber recibido dinero, cotas,
arcabuses, agujetas y otras armas, ropa de Castilla, lienzo,
caballos, sillas de montar, aparejos, barretos para
enderezar caminos, herramientas, útiles de labranza,
materiales para fábrica de casas e iglesias, mulas, bueyes,
vacas, cerdos, ovejas, cabras, harina, maíz, trigo, semillas
de plantas y hortalizas y otros elementos necesarios pare la
fundación, "que sumaban un total de ciento y sesenta y mil
pesos”.
La Orden del Virrey Toledo
Luis de Fuentes y Vargas fue nombrado por el Virrey
Francisco Toledo: “Corregidor y Justicia Mayor de la villa
de Tarija por el tiempo de seis años en que será confirmado
y premiado si cumple con todo lo ofrecido... y también se
leyó la Orden que lleva ... para sacar indios y repartirlos
entre los pobladores ... y las finanzas, ingenios y
bocamina, casa, molinos y tiendas de mercadería que el dicho
Luis de Fuentes daba en hipoteca para su descargo''.
Cumplido el ceremonial, el Virrey procedió a despedir al
fundador dirigiéndole conceptuosas y sinceras palabras tanto
a él como o los demás pobladores que, en un acto de
temerario arrojo, en servicio de Dios, la Iglesia Cotólica y
S.M. iban a luchar contra “el engreído dominio chiriguano”.
La Partida
Al medio día del 16 de marzo de 1574, la abigarrada hueste,
al mando del Capitán Blas Cermeño, comenzó a alejarse de la
tranquila ciudad de La Plata.
Don Luis de Fuentes, caballero en blanco rocin de puro
estirpe árabe, iba cerrando la comitiva, al lado de sus
directos amigos, don Luis de Ávila, don Antonio Esquete y
don Gutiérrez Velásquez. A prudente distancia de ellos
venían intrépidas mujeres entre las cuales era fácil
distinguir a doña Ana Gutiérrez, acompañada de uno de sus
hermanos y algunos indios e indias de servicio. Más atrás se
veía, arreados por negros, mulatos e indios, una tropa de
caballos, yeguas, ganado vacuno, caprino y ovejuno y varias
mulos cargados, que iban levantando densa polvareda en el
solitario camino.
El territorio de los Chichas
Hombres, bestias y carga llegaron a la Villa Imperial de
Potosi, donde permanecieron algunos días mientras Fuentes
hizo arreglos de sus minas y casas, se proveyó de nuevos
elementos y recursos y sobre todo de indios y quechuas.
De Potosí, la hueste expedicionaria bajó la línea recta
hasta la capital de los Chichas, donde permanecieron
refrescando a la tropa, reuniendo provisiones, recursos y
más indios de servicio y repartimiento.
Los primeros días de abril de 1574, los columnas de
fundadores reforzada por caballos, gentes y elementos
militares que sacó Fuentes de sus propiedades de Chichas
siguió la marcha en línea recta para llegar a los valles de
San Juan que estaban secos y áridos por el invierno. De allí
siguieron bordeando ríos y quebradas, por estrechos senderos
y abruptas serranías hasta el rancherío de Iscayachi.
El Descenso al Valle
En la madrugada del 15 de abril de 1574, con una vanguardia
de 30 soldados y algunos indios auxiliares al mando del
Capitán Blas Cermeño, se inició el descenso desde las
alturas cordilleranas al valle. Sin más dificultades que los
ásperos senderos, cuestas y repechos del camino, la tropa se
reunió al pie de la Calama, donde había alojamientos
preparados y se veían aún firmes los restos de las antiguas
fundaciones que hicieron primero el Gral. Nuñez del Prado y
luego don Juan Ortíz de Zárate.
A
los tres días, el mismo Fuentes a la cabeza de todos los
hombres de guerra, bien armados, descendieron al primer
valle de los Tomatas con el propósito de reconocer la tierra
y buscar el sitio propicio poro la creación de la villa.
Regocijado por la amenidad del valle y verdes alfombras del
rancherío de Tarija - Cancha, resolvió alli mismo comenzar
la fundación, pero pronto cambió de parecer al encontrar
sitio más eminente y abrigado a orillas del río de La Calama,
donde resolvió la fundación de la Villa.
Fuentes comenzó a echar los cimientos de la nueva población
más delante de las ciénegas de Tarija – Cancha, hecho que
dio lugar a que éstas zonas se llamaran “Tarixa la Viexa”.
Pacíficos Tomatas habitaban un lugar sobresaliente y
protegido donde estaba la capital de estos mansos indios,
por lo que trasladó la gente decidido a fundar la ciudad en
este estratégico sitio.
El Guadalquivir y las Lomas de San Juan
Meses más tarde, a orillas del río que bautizó con el
simbólico nombre de Guadalquivir, encontró otras lomas,
donde además de existir una fortoleza incaica, se dominaba
todos los valles y se podía estar alerta y prevenido contra
los asaltos de los chiriguanos. Allí, en ese fuerte que más
tarde se llamará Las Lomas de San Juan, en agradecimiento al
Santo que los libró milagrosamente de perecer en manos de
los bárbaros, descendieron a orillas del Guadalquivir, donde
con los riesgos del caso, se comenzó la fundación definitiva
de la Villa de San Bernardo de la Frontera, el día 4 de
julio de 1574, reinando Felipe II y el Papa Gregorio XIII.
De esa manera quedó abandonada la fundación hecha dos meses
antes en las huertas de Tarija - Cancha, que desde entonces
comenzó a llamarse “Tarija la Vieja".
A
Luis de Fuentes le pareció que era la parte más cómoda del
valle, mandó a desembarazarla de la arboleda y maleza que la
cubría y con las formalidades acostumbradas tiró las
primeras líneas de la Villa de San Bernardo de la
Frontera.Era el 4 de julio de 1574. Seis días después,
señaló en la plaza, el sitio para la construcción de la
Iglesia Mayor, la cual quiso que se dedicase a Nuestra
Señora de la Inmaculada Concepción.
El Primer cabildo
El Virrey Toledo designó el personal del Primer Cabildo con
los Alcaldes Antonio Dominguez y Gutierrez Velásquez;
Regidores: Jaime de Luca, Blas Gonzales Cermeño y Francisco
Ortiz de la Vega; Escribano: Francisco Fernández de
Maldonado y Tesorero de la Real Hacienda, Alonso de Ávila.
La Fundación de Tarija
Muchas razones determinaron el traslado de la fundación de
Tarija, hecha con carácter provisional en los valles de San
Lorenzo, al sitio en que ahora se encuentra.
En primer lugar, luego de explorados los valles inmediatos,
Fuentes comprobó que habían sitios más propicios, de
excepcionales bellezas, abundancia y variedad de productos,
defendidos por alturas que permitían utilizarlos como
defensas contra el peligro Chiriguano.
Luego, en sus avances y reconocimientos, Fuentes llega al
principal arduar de los pacíficos Tomatas y encontró que los
indios habían aprovechado los lugares eminentes donde tenían
fortalezas o pukaras, al modo de los incas, razón por
la que no dudó en trasladar la ciudad cabecera de esos
hermosos valles rodeados y defendidos por el río mayor.
La Nueva Andalucía y el río protector
El río de la Calama engrosado por el Sella, se reunía con
las cristalinas y puras linfas que venían desde los altos y
escondidos valles de Coimata y Erquis, Seguía serpenteando,
dulce y calmo en medio de las vegas floridas que no podían
llamarse sino Nueva Andalucía y el río protector, Nuevo
Guadalquivir.
Cuando Fuentes y sus hombres escalaron las lomas altas que
están al norte de la actual ciudad desde donde se dominaba
con ojo de águila toda la vega tupida en la cual se
destacaban blancas sinuosidades del ríio, el táctico y
militar que hubían en él, terminó por imponerse, ya que
además, todos coincidieron que era el sitio más indicado
para fundar, a su vera, la villa de San Bernardo, sabiendo
que el lugar estaba infestado de indios flecheros ocultos
tras los ramazones de la selva.
Fuentes, sus hombres y los indios lograron concretar el
dominio del lugar, luego de superar los ataques de los
chiriguanos, dando inicio a la construcción del primer
fuerte y la capilla en la lomita baja dedicado a San Juan
Evangelista, como abogado de la Villa para bien y
conservación de las sementeras.
Carta del Cabildo a la Real Audiencia de La Plata sobre
la fundación
Construida la fortaleza e iniciados los trabajos
preliminares de la capilla, don Luis de Fuentes apresuró el
traslado de su gente primitiva a Tarija, paro echar los
cimientos de la que él no dudó sería definitivo. El hecho
tuvo lugar el 4 de julio de 1574 como lo consigna
categóricamente el documento más antiguo de la ciudad que se
ha salvaguardado. Esta carta del Cabildo a la Real Audiencia
de la Plata en fecha 21 de octubre dice: “Si este cabildo no
ha hecho esto antes de ahora, ha sido por dar a V.A. copiosa
relación de todo lo que es la tierra de ésta provincia y
cualidades de ella y porque también nos hemos ocupado de
hacer algunas casas fuertes y un fuerte grande para todos
los indios que está hecho de palizado que toma toda la plaza
de esta villa, dentro del cual están todos los indios muy
contentos. Poblamos a 4 de julio en un sitio bueno y llano
cerca del río principal y por medio del pueblo va una
acequia de ocho pies de ancho y por la parte de arriba va
otra del mismo anchor”.
El padre Mingo describió los primeros días de la fundación
en su monumental e inédita “Historia del Colegio de Tarija"
escrita en 1794 de la cual se destaca lo siguiente:
“Se formó un competente y hermoso pueblo, cuya planta y
descripción fue la que decretó el mismo Virrey Toledo y
quiso que fuese con las circunstancias siguientes: Que se
crease y estableciese un cabildo o Consejo compuesto por
Alcaldes ordinarios, un Alguacil Mayor, tres Regidores, un
Procurador General y un Escribano".
La formación de la Villa de San Bernardo de la Frontera
de Tarija
"La formación de la Villa fue en principio buena porque se
reconoce desde una lomita o como bajo llamado San Roque.
Desde allí se ven calles rectas, largas, anchas y bien
dispuestas, con acequias que llevan agua suficiente a las
huertas.
El vecindario de esta villa no pasa de doscientos veinte
vecinos, pero no se puede negar que además de estos y de los
que viven en el expresado centro de San Roque, hay millares
de habitantes en las inmediaciones y campos con ranchos y
casas de Pajareque, o de embanado, ha tenido y tiene esa
villa dos buenas plazas.
La una se llama la del Rey, que servía solamente para la
revista de los soldados y de las armas que se les da;
asímismo sirve para los ensayos de la fiesta de Plaza y para
varios concursos de la gente.
La otra es la llamada -La Mayor o la Común- es grande y
cuadrada. Hállase en el medio del pueblo y a ella vienen de
ordinario gentes de chacras y aldeas a vender sus productos.
Asímismo sirve esta plaza paro los actos públicos de
justicia. En ella está situada la iglesia Matriz Parroquial,
que es grande y tiene tres puertas. También en dicha plaza
las casas y portales del Cabildo con dos salas: la una es la
Capitular destinada a las juntas de los jueces y regidores.
La otra está asignada para tener en ella las armas y
municiones. En los bajos de ellas hay dos oficinas, cinco
piezas para los papeles y escrituras del Común, esto es el
Archivo, pero hoy ya faltan y se han sacado por necesidad a
la casa de un vecino Asímismo hay dos cárceles, una para
hombres y otra para mujeres, sin comunicación la una con la
otra”.
Delimitada así la ciudad definitiva de “San Bernardo de la
Frontera de Tarija" por su fundador, todos los fundadores
españoles se agruparon alrededor de las frondosas ceibas y
siempre verdes molles que contorneaban la planicie que se
llamó “Plaza de Andalucía” y que andando los siglos, será el
único y fervoroso homenaje que se tributó a don Luis de
Fuentes bautizándola con su nombre.
Don Luis de Fuentes demostró en el trazado de esta plaza
dotes edilicios y ornamentales, pues como dice el padre
Mingo, ella comprendía cuatro manzanas de cuatrocientos
varas españolas cuadradas, que más tarde con incomprensión
inaudita de los vecinos fue reducida a un sólo manzano,
alejándola así una cuadra de la Iglesia Matriz
Alrededor de la Plaza Mayor, se comenzaron a edificar los
primeros edificios públicos y algunas casas de los
fundadores notables. El poniente de la Plaza estaba ocupado
por la Iglesia Mayor. Más tarde, los jesuitas construyeron
anexo al templo el Primer Colegio Secundario y la
Universidad San Luis.
Al frente, donde actualmente se encuentran los edificios del
ex-Banco del Estado y el Club Social, donde Luis de Fuentes
empezó la construcción de su mansión particular. donde por
algunos años funcionaba el gobierno y el Primer Cabildo.
Los actuales espacios ocupados por los inmuebles de las
familias Raña, Trigo, Navajas y Pizarro en torno a la plaza
mayor, fueron ocupadas por ricos vecinos y en especial por
don Francisco de Chávez, los Alcaldes Dominguez y Gutiérez
Velásquez y el hidalgo Alonso de Ávila.
Las primeras nominaciones de las calles de la Villa
Los lotes circunvecinos a la Plaza mayor fueron repartidos a
Juan Rodríguez, Jusepo Guerrero, Juan de Obrejones, Camilo
Amaste y otros, quienes edificaron amplias viviendas
disponiendo de amplias huertas para el cultivo de legumbres
y frutas.
Años después los vecinos Diego Recio y Diego de Gonzáles
vendieron algunos lotes, tomando las calles los nombres de
“Los Diegos”; calle Real (hoy Gral. Trigo); calle Agustina
(hoy Mariscal Sucre); calle de la Compañía (hoy Campero);
por el colegio de los Jesuitas; calle La Palma (hoy Aniceto
Arce) y calle San Juan (hoy Bolivar) . Predominaban en esos
tiempos los nombres religiosos y las calles tomaron estos
por los conventos e iglesias de las distintas Órdenes.
Los primeros barrios y sus nombres
El Barrio El Molino tomó el nombre de la gran represa de
agua que allí construyeron los frailes Predicadores de Santo
Domingo, primeros propietarios de esa zona.
El antiguo parque Navajas, hoy porque Bolívar, se denominaba
“Las Kcochas” por los barriales que ahí se formaban.
"Piedrecitas",
se llamaba otro barrio que se hizo empedrar con guijarros
menudos, lugar donde hoy esta ubicada la calle Ingavi.
Desde la Plaza Mayor hasta la orilla del río, se denominaba
barrio El Potrero, porque allí pastaban las caballerízas de
las milicias.
Los alrededores de la actual calle Cochabamba eran conocidos
con el nombre de barrio del "Buen Retiro'', sitio donde los
pobladores pasaban momentos de solaz esparcimiento al estar
ubicadas en esa parte de la ciudad, chicherías y pulperios,
el juego de la taba y la riña de gallos.
Más al norte, dominando la naciente ciudad, estaba el barrio
de San Roque en honor al templo edificado con ese nombre.
Otros barrios donde se había instalado la primera
población. tenían sugestivos y pintorescos nombres: “Las
Delicias", “La Inquisición", "Matadero”, “Recoleta”,
“Callejones”, “Salamanca”, “Mañascas", “Anastacios", “Gonzaes”,
“Campo Ancho", "Los Cuartos” y “Dragones"
Al final del gobierno de Luis de Fuentes, los padres
franciscanos recibieron un terreno de tres manzanos, lugar
al que denominaron Plaza de San Francisco, que
posteriormente se denominó Plaza de los Arce y luego en el
año 1893 con motivo de la conmemoración del Centenario del
natalicio del Mariscal Sucre se denominó definitivamente
Plaza Sucre.
La de Armas, Mayor, Principal ó de Andalucía se trocó en
Plaza de Armas durante los años de guerra de la
Independencia y en 1831 se denominó “Plaza Luis de Fuentes",
con motivo de la elevación de Tarija al rango de
Departamento.
Así nació y se desarrolló la ciudad, desde su fundación en
1574 cuando llegaron los españoles hasta el año 1586. En el
año 1575 se comenzó la construcción de la Casa de Gobierno
en torno a la actual plaza principal. En el año 1580, la
ciudad tenía Plaza Mayor, Fuerte Principal, Cabildo, Casa de
Gobierno, Cárcel Provisoria, Iglesia Matriz, la Capilla de
San Juan y varias casas de vecinos notables.
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