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Referéndum, economía y
distraccionismo
Ninguna autoridad ni agrupación política ha cuestionado
seriamente la facilidad con la que los bolivianos gastamos
millones y millones en financiar referendos para,
supuestamente, resolver nuestras diferencias.
Ahora está en puertas el revocatorio para el 10 de agosto
próximo, cuya realización efectiva están envuelta en un gran
interrogante, porque, vistas las cosas escarbando por sobre
las poses políticas de ambos bandos, a ninguno le conviene y
nadie lo quiere. En ese contexto, además, puede intentar
entenderse las acciones del prefecto cruceño al distraer a
moros y cristianos con sus medidas post 4 de mayo, las que
parlamentarios de Podemos (los senadores Vasquez y Borth),
han calificado como meramente simbólicas.
En Tarija las autoridades prefecturales, que en un
principio anunciaron impulsar un vigoroso proceso de diálogo
para lograr “un gran acuerdo nacional”, han intentado
cambiar la agenda pública, con denuncias dirigidas al
gobierno por actos de éste y, finalmente, se han negado a
dialogar.
¿A qué lleva todo eso?.
Entretanto, en la cosa concreta y de beneficio para todos,
nada. Nada de industrialización del gas, nada de gasoductos
para dotar del energético a todo el país, con prioridad
sobre la exportación de la materia prima. Nada de la zona
franca industrial en Caraparí. Los campesinos tarijeños
alertan sobre los efectos de las heladas y la aguda escasez
de alimentos en los próximos meses. De ello nada.
Licitaciones paralizadas por serios cuestionamientos,
recontrataciones de constructoras brasileñas con
presupuestos “extra”. En suma, puro distraccionismo.
Serios y adustos, dirigentes cívicos, alcaldes, autoridades
prefecturales, etc., anuncian la campaña de socialización
del proyecto de Estatuto Autonómico para convencer a la
población que vote por el “sí” a su aprobación. Hoy, hasta
los masistas han declarado que apoyan la autonomía. Ni eso
está ya en debate. ¿Para que entonces gastar energías en el
distraccionismo, si tenemos tantas, tantísimas cosas
importantes de que ocuparnos?.
Empecemos por lo primero: el Alcalde de Tarija ya tiene una
ley para promover la construcción de vivienda social con
servicios básicos, incluyendo gas. ¿Se avanzó en algo
concreto para ello? ¿cuándo se entregarán las primeras
viviendas a la población que las necesita?.
La prefectura tiene actualmente un saldo de casi 100
millones de dólares en cuentas corrientes, en tanto que en
Caraparí no se ve avances para la construcción de la zona
franca industrial ni para la instalación de una planta
termoeléctrica, entre otros. ¿Cuándo se iniciarán
efectivamente esos proyectos?.
El sacerdote Gregorio Iriarte afirmó el pasado mes de abril
que “la política del perdón o el perdón político es de
absoluta necesidad en todos los países y en todas las
situaciones de la vida, pero lo vemos como una urgencia a
corto plazo en el escenario político de la Bolivia actual”,
añadiendo que “el verdadero perdón abarca tres áreas: la
espiritual, la psicológica y la socio-política…para lograr
una reconciliación nacional es necesario que el Gobierno,
los pueblos, las regiones y las distintas fracciones
políticas desarrollen sentimientos de perdón”.
Vale la pena escuchar ese tipo de reflexiones, si
verdaderamente anima la acción de nuestros políticos la
vocación de servicio al pueblo. Aprendamos a conciliarnos y,
a partir de ahí, ocupémonos de las cosas importantes que nos
afectan y conviene a todos.
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