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P.O.T., no demagogia
Las
cosas hay que decirlas cuando atingen a lo público, a lo de
interés social. Las reservas dejémoselas al ámbito privado y
para secretismo ya tenemos suficiente con el previsible
escándalo que sobre el uso de “gastos reservados” en las
épocas del más crudo y burdo neoliberalismo se está a punto
de descubrir.
Digamos, entonces, que la
explosiva situación que se vive en Pampa Galana, esa amplia
zona periurbana de Tarija tiene responsables, por comisión o
por omisión.
Donde está ahora Pampa Galana
eran tierras comunales, ejidos, durante la colonia y en los
primeros años de la república
Un ejido es una porción de
tierra no cautiva y de uso público; también es considerada,
en algunos casos, como bien de propiedad del Estado o de los
municipios. Para México, el ejido es una propiedad rural de
uso colectivo aún existente, y que fue de gran importancia
en la vida agrícola de éste país. En Colombia y en otros
países hasta hace poco los ejidos eran reconocidos
legalmente.
En el caso de Tarija, cuando
comenzó a crecer vertiginosamente la “mancha urbana” que le
llaman, las tierras rurales próximas al eje urbano se
volvieron materia ideal para especulaciones.
Para un mismo predio
aparecieron dos, tres y hasta más supuestos dueños,
generalmente todos ilegítimos.
Con papeles de propiedad de
por lo menos dudosa legitimidad comenzó entonces el “loteo”
para el cual siempre existen incautos, especialmente entre
quienes están recién llegados. Es lo mismo aquí, en Tarija,
que en Afganistán, nos imaginamos.
La patética carencia de
vivienda y la ausencia de ordenamiento territorial, o para
decirlo sin eufemismos la ausencia de autoridad municipal
combinaron como el hambre y las ganas de comer. Resultado:
la masiva ocupación de Pampa Galana, con viviendas tan
precarias que llamarlas “viviendas” a muchas de ellas ya es
excesivo.
El resultado conflictivo era
totalmente previsible: entre grupos de asentados, entre
asentados y los que se sienten invadidos en “sus” tierras;
entre todos ellos y las autoridades de algo que se llama
“Desarrollo Urbano” y que a esta altura hasta ese nombre ya
daría risa si no fuera porque lo que se cocina es una
tragedia, de proporciones todavía insospechadas.
Y como no existe situación,
por mala que sea, que no pueda empeorar, ahora Pampa Galana
es coto de caza de candidatos a la alcaldía y al Concejo
Municipal. Porque esos vecinos, heroicamente asentados,
urgidos de soluciones para sus elementales necesidades,
especialmente la de vivienda, son víctimas propicias para
convertirse en carne de cañón, o en este caso, carne de urna
electoral.
Esa es la realidad y hay que
decirla Tarija no tiene Ordenamiento Territorial y nombrar
un oficial mayor en la alcaldía no es la solución, porque el
P.O.T debe ser una herramienta que oriente la regulación,
localización y desarrollo de los asentamientos humanos, de
las actividades económicas, sociales y el desarrollo físico
espacial teniendo en consideración criterios ambientales,
económicos, socioculturales, institucionales y geopolíticos,
a fin de hacer posible el desarrollo integral de la persona
como garantía para una adecuada calidad de vida.
Si no se ajusta a esto,
entonces, en demagogia
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